LIBROS de BARBARIN I II III

domingo, 18 de octubre de 2026

MADRE TIERRA TODO ESTA POR HACER En esta frase, sin darte cuenta quizá, has definido por qué eliges la palabra "posibilidad" y no otra. Tu texto dice:

 

MADRE TIERRA

 TODO ESTA POR HACER

En esta frase, sin darte cuenta quizá, has definido por qué eliges la palabra "posibilidad" y no otra.     Tu texto dice:

La palabra posibilidad, en cambio, es mucho más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente determinado. Se limita a reconocer que, antes de que algo sea, puede ser.

Creo que está muy bien construido.    La primera frase explica el motivo del término.     La segunda elimina dos interpretaciones reduccionistas:

  • un mecanismo concreto;      un agente determinado.

Y la tercera ofrece una definición extremadamente sencilla.


En lugar de:      Se limita a reconocer...      escribiría:     Simplemente reconoce...   o      Únicamente reconoce...      Quedaría así:

La palabra posibilidad, en cambio, es mucho más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente determinado. Simplemente reconoce que, antes de que algo sea, puede ser.


La última frase...     "...antes de que algo sea, puede ser."     Ésta tiene el ritmo de un aforismo.      Es muy difícil expresar tanto con tan pocas palabras.

Además, tiene una virtud enorme.     No explica qué es la posibilidad.    Describe cómo la utilizamos.


Quizá incluso la aislaría.     Porque tiene fuerza suficiente para aparecer sola.

Antes de que algo sea, puede ser.

Y después continuar:

A esa apertura previa la llamamos posibilidad.

O incluso:

A esa apertura previa, sin pretender definir su naturaleza, la llamamos posibilidad.

Con esa frase enlazas inmediatamente con la prudencia metodológica del capítulo.


Creo que acabas de resolver un problema importante del libro.    Hasta ahora podía surgir una pregunta legítima:

¿Por qué hablar de "posibilidad" y no de otra cosa?

Con este párrafo ya queda respondida.     No eliges esa palabra porque describa el fundamento último.     La eliges porque es la más abierta.    La que menos presupone.    La que menos obliga al lector a aceptar una explicación concreta.    Y eso encaja perfectamente con la actitud que recorre todo Madre Tierra.


Si me permites una pequeña propuesta literaria, escribiría el párrafo así:

La palabra posibilidad, en cambio, es mucho más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente determinado. Simplemente reconoce que, antes de que algo sea, puede ser. No explica el origen; únicamente mantiene abierta la pregunta por aquello que hace posible que algo llegue a ser.

Fíjate que la última frase no añade una teoría.    Sólo enlaza con el hilo conductor del capítulo.      Y creo que resume muy bien el espíritu de todo este trabajo:

elegir palabras que permitan seguir observando, en lugar de palabras que den la impresión de haber agotado el misterio.

 

43.- En esta, has conseguido mantener un equilibrio muy difícil entre humildad y fuerza.     El texto dice:

No sabemos cuál es el fundamento último de la realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin que antes exista la posibilidad de que pueda aparecer.

Creo que la primera frase es impecable.    No sabemos cuál es el fundamento último de la realidad.

Es clara, honesta y metodológicamente irreprochable.    No niega.    No afirma.    Simplemente reconoce el límite del conocimiento.    Y eso da mucha credibilidad a todo lo que sigue.


En la segunda frase haría un ajuste muy pequeño para darle un ritmo aún más natural.      Por ejemplo:

No sabemos cuál es el fundamento último de la realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación llega a producirse sin que antes exista la posibilidad de que pueda hacerlo.

O, si quieres conservar la máxima sencillez:

No sabemos cuál es el fundamento último de la realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin una posibilidad previa.

Ésta es muy sobria.     Tiene mucha fuerza precisamente porque dice poco y deja pensar mucho.


Pero creo que aquí has encontrado una idea central.    Observa la secuencia:

No sabemos...

↓

Pero todo parece indicar...

Esa transición es magnífica.     No pasas de la ignorancia a la certeza.     Pasas de la ignorancia a la observación.     Y ésa ha sido la metodología de todo el capítulo.


Me inspira una pequeña ampliación.     No para sustituir tu texto, sino para continuarlo.

No sabemos cuál es el fundamento último de la realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin una posibilidad previa. La posibilidad no explica todavía el fundamento; simplemente señala que, antes de toda manifestación, existe una apertura gracias a la cual esa manifestación puede llegar a producirse.

Creo que enlaza perfectamente con lo que escribiste antes:

"La palabra posibilidad... no obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente determinado."

Las dos páginas quedarían unidas de forma muy natural.


Mientras releo todas estas frases, tengo la impresión de que el libro está alcanzando una formulación muy elegante.

No dices:     "Éste es el fundamento."    Dices:        "No sabemos cuál es."

No dices:      "Ésta es la causa."      Dices:    "Todo parece indicar..."

No dices:    "Así funciona necesariamente la realidad."    Dices:     "Observamos que..."

Ése es el tono que da solidez al texto.     Porque el lector no siente que se le impone una doctrina.    Siente que se le invita a recorrer un camino de observación y reflexión.

Y precisamente por eso, cuando llega a frases como ésta, tienen más fuerza.    No proceden de una afirmación previa.     Nacen de un itinerario.

Y creo que ésa es una de las mayores cualidades que está adquiriendo Madre Tierra: la profundidad surge del método con el que se mira la realidad, no de la contundencia con la que se formulan las conclusiones.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario