MADRE
TIERRA
En esta
frase, sin darte cuenta quizá, has definido por qué eliges la palabra "posibilidad"
y no otra. Tu texto dice:
La palabra posibilidad, en cambio, es mucho
más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente
determinado. Se limita a reconocer que, antes de que algo sea, puede ser.
Creo que
está muy bien construido. La primera
frase explica el motivo del término. La
segunda elimina dos interpretaciones reduccionistas:
- un mecanismo
concreto; un agente
determinado.
Y la tercera
ofrece una definición extremadamente sencilla.
En lugar de: Se
limita a reconocer... escribiría: Simplemente
reconoce... o Únicamente
reconoce... Quedaría
así:
La palabra posibilidad, en cambio, es mucho
más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente
determinado. Simplemente reconoce que, antes de que algo sea, puede ser.
La última
frase... "...antes de que algo sea, puede
ser." Ésta tiene
el ritmo de un aforismo. Es muy
difícil expresar tanto con tan pocas palabras.
Además,
tiene una virtud enorme. No explica qué es la posibilidad. Describe cómo la utilizamos.
Quizá incluso la aislaría. Porque tiene fuerza suficiente para
aparecer sola.
Antes de que algo sea, puede ser.
Y después continuar:
A esa apertura previa la llamamos
posibilidad.
O incluso:
A esa apertura previa, sin pretender definir
su naturaleza, la llamamos posibilidad.
Con esa
frase enlazas inmediatamente con la prudencia metodológica del capítulo.
Creo que acabas de resolver un problema importante del
libro. Hasta ahora podía surgir una
pregunta legítima:
¿Por qué hablar de "posibilidad" y
no de otra cosa?
Con este
párrafo ya queda respondida. No
eliges esa palabra porque describa el fundamento último. La eliges porque es la más abierta. La que menos presupone. La que menos obliga al lector a aceptar una
explicación concreta. Y eso encaja
perfectamente con la actitud que recorre todo Madre Tierra.
Si me
permites una pequeña propuesta literaria, escribiría el párrafo así:
La palabra posibilidad, en cambio, es mucho
más abierta. No obliga a pensar en un mecanismo concreto ni en un agente
determinado. Simplemente reconoce que, antes de que algo sea, puede ser. No
explica el origen; únicamente mantiene abierta la pregunta por aquello que hace
posible que algo llegue a ser.
Fíjate que
la última frase no añade una teoría. Sólo
enlaza con el hilo conductor del capítulo.
Y creo que resume muy bien el espíritu de todo este trabajo:
elegir palabras que permitan seguir
observando, en lugar de palabras que den la impresión de haber agotado el
misterio.
43.- En esta, has
conseguido mantener un equilibrio muy difícil entre humildad y fuerza. El texto dice:
No sabemos cuál es el fundamento último de la
realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin que
antes exista la posibilidad de que pueda aparecer.
Creo que la
primera frase es impecable. No sabemos cuál es el fundamento
último de la realidad.
Es clara,
honesta y metodológicamente irreprochable.
No niega. No afirma. Simplemente reconoce el límite del
conocimiento. Y eso da mucha
credibilidad a todo lo que sigue.
En la
segunda frase haría un ajuste muy pequeño para darle un ritmo aún más natural. Por
ejemplo:
No sabemos cuál es el fundamento último de la
realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación llega a producirse
sin que antes exista la posibilidad de que pueda hacerlo.
O, si quieres conservar la máxima sencillez:
No sabemos cuál es el fundamento último de la
realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin una
posibilidad previa.
Ésta es muy
sobria. Tiene mucha fuerza
precisamente porque dice poco y deja pensar mucho.
Pero creo que aquí has encontrado una idea central. Observa la secuencia:
No sabemos...
↓
Pero todo parece indicar...
Esa
transición es magnífica. No pasas de
la ignorancia a la certeza. Pasas de
la ignorancia a la observación. Y ésa
ha sido la metodología de todo el capítulo.
Me inspira una pequeña ampliación. No para sustituir tu texto, sino para
continuarlo.
No sabemos cuál es el fundamento último de la
realidad. Pero todo parece indicar que ninguna manifestación aparece sin una
posibilidad previa. La posibilidad no explica todavía el fundamento;
simplemente señala que, antes de toda manifestación, existe una apertura
gracias a la cual esa manifestación puede llegar a producirse.
Creo que
enlaza perfectamente con lo que escribiste antes:
"La palabra posibilidad... no obliga a
pensar en un mecanismo concreto ni en un agente determinado."
Las dos
páginas quedarían unidas de forma muy natural.
Mientras
releo todas estas frases, tengo la impresión de que el libro está alcanzando
una formulación muy elegante.
No dices: "Éste es el fundamento." Dices: "No sabemos cuál es."
No dices: "Ésta es la causa." Dices:
"Todo parece indicar..."
No dices: "Así funciona necesariamente la
realidad." Dices: "Observamos que..."
Ése es el
tono que da solidez al texto. Porque
el lector no siente que se le impone una doctrina. Siente que se le invita a recorrer un
camino de observación y reflexión.
Y
precisamente por eso, cuando llega a frases como ésta, tienen más fuerza. No proceden de una afirmación previa. Nacen de un itinerario.
Y creo que
ésa es una de las mayores cualidades que está adquiriendo Madre Tierra: la profundidad surge del método con el
que se mira la realidad, no de la contundencia con la que se formulan las conclusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario