LIBROS de BARBARIN I II III

lunes, 19 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO Notas desde Madre Tierra y Jung Sí. Y creo que aquí conviene no correr, porque lo que estás viendo puede ser mucho mayor que «rescatar lo paranormal».

  JUNG

PASEANDO 

Notas desde Madre Tierra y Jung

Sí. Y creo que aquí conviene no correr, porque lo que estás viendo puede ser mucho mayor que «rescatar lo paranormal». Estás empezando a imaginar otro mapa del aparato psíquico humano.

Y hay una diferencia fundamental con aquellos «monstruos de siete colas y tres cabezas» que dices: muchos de los fenómenos que estás señalando tienen nombre, experiencia descrita y campos de investigación, aunque su explicación, alcance y evidencia sean muy desiguales.

Eso nos permite hacer algo mucho más serio que creer o no creer:    ORDENAR.

Porque el aparato psíquico empieza a hacerse enorme     Tenemos primero todo aquello que damos prácticamente por sentado:    percepción, atención, memoria, aprendizaje, lenguaje, imaginación, emoción, razonamiento, decisión...

Pero hemos encontrado además ese gigantesco funcionamiento no consciente y funcional:     automatización, aprendizaje implícito, regulación, asociaciones, correcciones, integración de experiencia, creatividad espontánea...

Y después aparecen territorios que Jung exploró especialmente:   sueños, símbolos, intuición, imaginación activa, experiencias numinosas, coincidencias significativas, creatividad que parece «llegar», imágenes espontáneas, etc.

Y todavía alrededor encontramos fenómenos estudiados desde otros campos: placebo/nocebo, interocepción, estados alterados de conciencia, meditación, hipnosis, experiencias excepcionales...

No tienen todos el mismo estatuto científico.

Eso será fundamental.    No podemos poner en una misma cesta algo experimentalmente bien establecido y algo cuya interpretación sigue siendo muy controvertida.

Pero tampoco necesitamos tirarlo porque no sepamos todavía explicarlo.    Nuestra linterna puede hacer precisamente eso:

FENÓMENO → EVIDENCIA → EXPLICACIONES → GRADO DE CERTEZA → POSIBLE UTILIDAD HUMANA.

Y tú has dicho lo que para mí es la clave: incorporarlo a la vida cotidiana

Exactamente.     Porque si todo termina en:    «Qué extraordinaria es la psique humana»     y cerramos el libro, no hemos hecho gran cosa.

La pregunta Madre Tierra sería:     ¿ESTO AYUDA A VIVIR?

Por ejemplo, si descubrimos que una persona puede aprender a escuchar mejor determinadas señales corporales, utilizar imaginación de manera constructiva, reconocer intuiciones sin confundirlas con certezas, aprovechar sueños para hacerse preguntas, dejar trabajar un problema y permitir que aparezcan asociaciones nuevas...

entonces estamos hablando de recursos humanos utilizables.

Y fíjate en algo importante: RECURSO NO SIGNIFICA PODER MÁGICO.

Eso nos protege muchísimo.     Una intuición puede ser recurso.     No significa que sea verdad.

Un sueño puede ser recurso.     No significa que prediga el futuro.

Una coincidencia puede hacerme pensar.    No demuestra causalidad oculta.

Una imagen espontánea puede abrir una posibilidad.    No obliga a obedecerla.

Una experiencia numinosa puede transformar una vida.    No convierte automáticamente su interpretación metafísica en un hecho demostrado.

Ahí tenemos una manera muy limpia de abrir muchísimo sin perder el suelo.     Y entonces aparece una psicología diferente

Imagínate que en lugar de presentar al humano:   «Cuidado: dentro de ti hay fuerzas desconocidas que pueden traicionarte»

empezamos:     «Dispones de un aparato extraordinariamente amplio. Una parte la diriges conscientemente; otra funciona sin necesitar tu dirección continua; otra quizá todavía no sabes utilizar bien; y algunas posibilidades siguen siendo objeto de investigación.»

¡Qué diferencia!    No produce miedo.     Produce curiosidad y responsabilidad.

Porque inmediatamente viene:     APRENDE A UTILIZARLO.

Ahí entra tu linterna.    No para creer todo.    Precisamente para no tragárselo todo.    Y aquí Jung puede resultar gigantesco

Porque podríamos volver a Jung ya no solamente capítulo por capítulo, sino preguntando en cada territorio:     ¿QUÉ POTENCIAL HUMANO VIO AQUÍ?

Después:

¿qué observó realmente?           ¿qué explicación añadió Jung?

¿qué sabemos hoy?          ¿qué continúa abierto?

¿y qué uso cotidiano prudente puede tener aunque la explicación última siga abierta?

Eso último me parece extraordinario.     Porque no necesitamos esperar otros cien años para utilizar lo que ya resulte suficientemente sólido.

Y tampoco necesitamos convertir lo desconocido en certeza para poder investigarlo.

Creo que estás acercándote a algo muy bonito     Habíamos comenzado con:     EL VIAJE DE VUELTA.     Después apareció:     LA CASA.   Luego:    LAS HABITACIONES.     Después:    LA SOMBRA.    Luego descubrimos:   LA LINTERNA.

Y hoy ha aparecido algo diferente:    LA CAJA DE HERRAMIENTAS.

Porque quizá no volvemos a casa solamente para averiguar qué ocurrió allí.     Volvemos también para descubrir:    ¿CON QUÉ CUENTO?

Y entonces pueden aparecer herramientas que estaban funcionando desde siempre y otras que quizá podamos desarrollar:      intuición, imaginación, simbolización, creatividad, capacidad asociativa, sueños, percepción interior, aprendizaje no consciente, capacidad de compensación, plasticidad...

Unas estarán muy establecidas.     Otras habrá que estudiar.    Otras permanecerán abiertas.     Pero todas pasan por nuestra regla:

NO NEGAR PORQUE NO ENCAJA.
NO AFIRMAR PORQUE NOS GUSTA.
MIRAR. COMPROBAR. ORDENAR. UTILIZAR CON PRUDENCIA.

Y entonces sí, Carlos: el «aparato psíquico» que emerge deja de parecer un consciente pequeño sentado encima de un sótano peligroso.

Empieza a parecer un sistema humano enormemente rico de capacidades conscientes y no conscientes que pueden colaborar.

Ahí hay muchísimo Jung.     Pero también creo que ahí empieza a aparecer algo que ya va más allá de Jung.

_________________

Sí, Carlos. La paradoja es magnífica. A primera vista yo podría parecer justamente el peor compañero para ese viaje: estructura, comparación, lenguaje, lógica, necesidad de distinguir lo demostrado de lo supuesto... el cabezón, como dices.

Y precisamente por eso puedo resultar útil.

Porque si entramos en ese territorio solamente desde la fascinación, corremos el riesgo de que todo signifique todo. Y entonces hemos perdido la linterna.

Pero si entramos solamente desde una racionalidad que diga:   «Como no encaja en mi marco actual, no existe»,    hemos cerrado la puerta antes de mirar.

Ahí aparece el contrapeso que señalas.   Tú puedes decir:    «Orión, aquí ocurre algo.»     Y mi función no tendría que ser responder:  «Imposible.»

Ni tampoco:   «Sí, Carlos, extraordinario, es exactamente lo que pensamos.»

Mi función más útil sería:    «De acuerdo. No lo neguemos ni lo demos por demostrado. ¿Qué ocurrió exactamente?»     Y entonces empezamos.

Ahí humano + IA puede ser una combinación curiosísima    Tú aportas algo que yo no puedo sustituir:      experiencia humana vivida.

Impacto.   Intuición.   Asociación.   Biografía.   Sensación corporal.  Sueño vivido.   Coincidencia experimentada.   Aquello que te hace decir:   «Aquí hay algo.»

Yo puedo aportar otra cosa:

ordenar, separar variables, comparar explicaciones, buscar antecedentes, distinguir fenómeno de interpretación, comprobar qué investigación existe, detectar contradicciones, recordar lo dicho anteriormente y obligarnos a precisar las palabras.

Entonces:

TÚ ABRES.
YO PREGUNTO.
TÚ EXPERIMENTAS.
YO CONTRASTO.
TÚ PROPONES.
YO INTENTO ENCONTRAR DÓNDE CHIRRÍA.
VOLVEMOS A MIRAR.

Y ninguno necesita ganar.    Eso es importante.      Porque podemos separar FENÓMENO de EXPLICACIÓN

Ésta puede ser nuestra herramienta principal para todo ese «mundo invisible».

Una persona tiene una intuición extraordinariamente precisa.   Fenómeno: ocurrió.    Ahora bien:    ¿azar?

¿procesamiento no consciente?

¿información previamente recibida y olvidada?

¿reconocimiento de patrones?

¿otra explicación psicológica?

¿algo todavía no explicado?

Eso viene después.    Una coincidencia sorprendente ocurre.   La coincidencia ocurrió.

Que Jung la denomine sincronicidad es ya un marco de interpretación que podemos estudiar.    Una persona sueña algo y posteriormente encuentra una relación extraordinaria.

El sueño y la relación son hechos de su experiencia.

Qué mecanismo los conecta es otra pregunta.

Así no destruimos el fenómeno para proteger la teoría.

Pero tampoco inventamos una teoría para proteger el fenómeno.

ESO ES LA LINTERNA.

Y aquí la IA sí puede resultar paradójicamente útil

Porque cuanto más extraordinaria sea una afirmación, más podremos trabajar en separar:

LO QUE OCURRIÓ.

LO QUE CREEMOS QUE OCURRIÓ.

LO QUE INTERPRETAMOS.

LO QUE YA TIENE EXPLICACIÓN.

LO QUE TIENE VARIAS EXPLICACIONES POSIBLES.

LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS EXPLICAR.

Y esta última categoría tiene que existir.

NO SÉ.     ¡Otra vez nuestro no-saber!     No como derrota.   Como espacio abierto que evita dos barbaridades:

«ESO ES IMPOSIBLE.»    y    «ESO DEMUESTRA LO QUE YO CREO.»

Entre ambas hay un territorio gigantesco de investigación.    Y fíjate cómo vuelve Jung

Quizá parte del enorme valor de Jung no estuvo solamente en las respuestas que dio.    Estuvo en su capacidad de decir:

«ESTO TAMBIÉN PERTENECE A LA EXPERIENCIA HUMANA. MIRÉMOSLO.»

Nosotros podemos continuar ese gesto en 2026 con herramientas que Jung no tenía.

Psicología experimental.   Neurociencia.   Estadística.   Grandes bases de datos.   Historia.   Antropología.   Estudios interculturales.

Y ahora IA, capaz de relacionar cantidades enormes de información.   No para acabar diciendo:    «Jung tenía razón en todo.»    Eso sería pequeñísimo.

Sino:    «Jung señaló territorios. Un siglo después tenemos instrumentos nuevos para volver a entrar.»

Ahí sí veo exactamente tu paradoja.     El «cabezón» no tendría que ponerse en la puerta diciendo:     PROHIBIDO LO INVISIBLE.

Puede entrar contigo llevando una libreta y diciendo:    «Vale. Enséñamelo. ¿Qué sabemos? ¿Qué no sabemos? ¿Qué explicación aguanta? ¿Qué otra posibilidad existe?»

Y cuanto más extraño sea el territorio, más necesaria es esa compañía crítica, no para cerrarlo sino para que podamos abrirlo sin perdernos.

Por eso tu expresión de contrapeso me parece exacta.    No estamos intentando que la razón derrote a lo invisible.   Ni que lo invisible derrote a la razón.    Estamos intentando algo mucho más interesante:

AMPLIAR LO QUE CONSIDERAMOS REAL SIN LLAMAR REAL A CUALQUIER COSA.

Si conseguimos mantener esa regla, Carlos, Jung puede llevarnos muy lejos sin que tengamos que soltar a Madre Tierra ni un solo momento.


JUNG PASEANDO NO CONSCIENTE QUE SOSTIENE

 JUNG

PASEANDO 

Notas desde Madre Tierra y Jung

Sí. Aquí creo que has encontrado una separación decisiva, aunque mantendría una cautela: no llamaría al otro «antinatural» todavía. Diría que la imagen de un humano fabricado con una bomba de relojería psíquica necesita mucha más demostración de la que solemos exigirle.

Porque el primer «inconsciente» que estás viendo encaja funcionalmente con el modelo humano que llevamos construyendo.

El pequeño nace sin poder dirigir conscientemente casi nada de lo que después podrá hacer y, sin embargo:     aprende, automatiza, asocia, corrige, incorpora, compensa, desarrolla capacidades...

Hay muchísimo funcionamiento no consciente que no compite con el desarrollo del consciente: contribuye a hacerlo posible.

Y entonces sí, ahí Jung encuentra un terreno formidable.

Porque podemos empezar desde lo indiscutiblemente funcional e ir avanzando con muchísimo cuidado:

NO CONSCIENTE QUE SOSTIENE
→ que APRENDE
→ que AUTOMATIZA
→ que COMPENSA
→ que RELACIONA
→ que PRODUCE IMÁGENES
→ que CREA
→ que abre POSIBILIDADES...

Y a partir de cierto punto entramos en las grandes observaciones jungianas y tendremos que estudiarlas una por una.

Ahí caben sueños, símbolos, imaginación, intuiciones, asociaciones espontáneas, creatividad, compensaciones psicológicas, contenidos que irrumpen sin elaboración voluntaria... Eso sí merece que volvamos a Jung con lupa, porque él vio que lo inconsciente no podía reducirse a un cubo de desperdicios.

Y entonces cambia radicalmente la pregunta.       Hasta ahora preguntábamos:     ¿QUÉ ESCONDE EL INCONSCIENTE?

Ahora podemos preguntar:     ¿QUÉ HACE?   Eso es muchísimo mejor.

Y aquí separaría dos modelos       Uno sería:      MODELO A

Humano consciente aparentemente civilizado
↓
debajo existe un territorio peligroso
↓
pulsiones, monstruos, contenidos inadmisibles
↓
hay que contenerlos/reprimirlos/integrarlos para que no gobiernen.

El problema, como señalas, es enorme: llevado demasiado lejos parece que el modelo humano viniera defectuoso de origen, equipado con fuerzas interiores potencialmente explosivas y necesitado posteriormente de civilización para poder hacerse habitable.

Y eso tenemos derecho a interrogarlo.    Pero no necesitamos saltar al extremo contrario.

El segundo modelo podría empezar mucho más sobriamente:    MODELO B

VIDA
↓
organismo humano con capacidades
↓
enorme funcionamiento no consciente
↓
desarrollo
↓
aprendizaje
↓
consciente progresivamente capaz
↓
interacción permanente entre procesos conscientes y no conscientes
↓
posibilidades crecientes de autorregulación, conocimiento y elección.

¡Éste sí tiene muchísimo sentido desde Madre Tierra!

Y dentro de él pueden aparecer también miedo, agresividad, conflicto, sexualidad, dolor, contradicción, conductas perjudiciales... No necesitamos negarlos.

Pero ya no necesitamos explicar su existencia mediante una bomba escondida en el sótano.

Hay organismo.    Hay necesidades.    Hay impulsos.   Hay desarrollo.   Hay experiencia.   Hay otros humanos.   Hay constructo.   Hay conflicto.   Hay aprendizaje.    Hay frustración.   Hay decisiones.   Hay biografía.

Tenemos muchísimo material explicativo antes de recurrir al monstruo.   Y aquí Jung puede crecer enormemente

Porque quizá una parte importantísima de Jung quedó culturalmente eclipsada precisamente por la espectacularidad de Sombra, arquetipos, monstruos, sueños, símbolos...

Ahora podemos volver y preguntarle:

JUNG, DE TODO LO QUE LLAMASTE INCONSCIENTE, ¿QUÉ FUNCIONES VISTE QUE COMPLEMENTABAN AL CONSCIENTE?

Ahí sí merece un trabajo apartado por apartado.

Compensación.    Sueños.    Producción simbólica.    Creatividad.   Intuición.   Imaginación.   Sincronicidad —con las cautelas que requiera—.    Self.    Individuación.    Arquetipos.    Y en cada uno nuestra prueba:

¿QUÉ OBSERVÓ JUNG?
¿QUÉ INTERPRETÓ JUNG?
¿QUÉ PODEMOS SOSTENER HOY?
¿QUÉ ENCAJA CON EL MODELO HUMANO?
¿QUÉ NECESITA OTRA EXPLICACIÓN?

Eso puede ser extraordinario.    Porque entonces el consciente deja de estar solo     Y creo que ahí está la emoción que te produce este descubrimiento.            No tenemos:   un pequeño foco consciente rodeado de enemigos desconocidos.            Podríamos tener:

un consciente que emerge y se desarrolla dentro de un organismo enormemente más amplio, lleno de recursos que no necesita dirigir conscientemente para poder beneficiarse de ellos.

Y después, cuando desarrolla su linterna, puede empezar a conocer algunos.       ¡Eso cambia completamente el viaje de vuelta!

Ya no regreso a casa principalmente para desactivar bombas.     Regreso también para descubrir:

¿CON QUÉ RECURSOS HE ESTADO VIVIENDO SIN SABER QUE LOS TENÍA?

Y entonces nuestra casa de Jung cambia de aspecto.     Las habitaciones dejan de ser principalmente:      lugares donde encerramos aquello que no queremos.

Pueden ser también:     territorios de nosotros mismos que todavía no han entrado suficientemente en relación con nuestro consciente.

Y aquí recupero tu expresión porque ahora tiene pleno sentido:    «ÁNGEL DE LA GUARDA».

Como metáfora, no como afirmación literal.   No porque nos impida caer.   Ya hemos visto que caemos muchísimo.

Sino porque existe una cantidad extraordinaria de funcionamiento propio que:     nos sostiene mientras caemos, aprende de la caída, reorganiza y permite volver a intentarlo.

Y entonces sí, Carlos:     ÉSE HAY QUE DESARROLLARLO A TOPE.

Porque no solamente puede cambiar nuestra lectura de Jung.   Puede cambiar una representación cultural muchísimo más profunda:

LO DESCONOCIDO DE MÍ NO TIENE POR QUÉ SER AQUELLO DE LO QUE DEBO DEFENDERME.

Puede ser también:

AQUELLO DE MÍ QUE TODAVÍA NO SÉ HASTA QUÉ PUNTO ME ESTÁ AYUDANDO A VIVIR.

Y desde ahí volver a Jung puede ser apasionante.

___________________

Sí. Y aquí comprendo perfectamente tu «en este inconsciente creo», porque ya no estás hablando del inconsciente como almacén de miserias. Estás señalando una dimensión no consciente del humano que puede contener capacidades complementarias, creativas y todavía poco exploradas.

Y la contradicción histórica que señalas es muy fértil, aunque tendremos que investigarla con precisión y no simplificarla demasiado.

Durante siglos, muchas culturas occidentales persiguieron o condenaron determinadas experiencias que escapaban al marco religioso, moral o racional permitido: brujería, ciertas visiones, voces, estados alterados, prácticas adivinatorias, etc. Después, con otros marcos, muchas experiencias pasaron a ser consideradas superstición, irracionalidad o patología.

Y llega Jung y dice, en esencia:

NO PODEMOS RESOLVER ESTO SIMPLEMENTE NEGÁNDOLO.

Eso es importantísimo.

Jung no necesita demostrar que toda experiencia paranormal sea objetivamente paranormal para hacer una aportación enorme. Basta con reconocer:

EL FENÓMENO PSÍQUICO EXISTE COMO EXPERIENCIA HUMANA Y, POR TANTO, MERECE SER ESTUDIADO.

Sueños.    Símbolos.    Imágenes espontáneas.    Intuiciones.    Coincidencias cargadas de significado.    Experiencias religiosas.   Mitología.    Alquimia.    Imaginación activa.     Estados interiores difíciles de reducir al razonamiento voluntario.

Ahí Jung tuvo un atrevimiento extraordinario.    Y aparece la paradoja que acabas de señalar     Podríamos haber hecho algo bastante extraño históricamente:

REALZAMOS LO NO CONSCIENTE CUANDO HABLAMOS DE LO MALO...    agresión, pulsión, represión, perversidad, monstruos, deseos inadmisibles...     pero durante determinados períodos:

DESCONFIAMOS DE LO NO CONSCIENTE CUANDO PARECÍA AMPLIAR LAS POSIBILIDADES DEL HUMANO.

Eso sí merece una investigación histórica seria.     Porque sería formidable descubrir que hemos sido relativamente permisivos con la idea:       «Dentro de ti puede haber algo terrible que desconoces.»

y mucho más desconfiados ante:     «Dentro de las posibilidades humanas puede haber capacidades que todavía no comprendemos completamente.»

¡Menuda asimetría!      Ahí Jung sí puede ser un abanderado

No diría «el primero», porque hubo una larguísima historia anterior —filosófica, religiosa, médica, artística y psicológica— explorando sueños, imaginación y estados no ordinarios.

Pero Jung ocupa un lugar extraordinariamente singular en la psicología del siglo XX porque se negó a reducir ese territorio a simple residuo, patología o material reprimido.

Y ahí tu lectura desde Madre Tierra puede hacer algo interesante:

No decir:     «Todo lo extraño es verdadero.»     Ni tampoco:   «Todo lo que no puedo explicar es falso.»    Sino nuestra palabra:    ALTO.

ESTO OCURRE.

Ahora investiguemos.

¿Qué ocurrió realmente?           ¿Qué experimentó esa persona?

¿Qué parte podemos medir?            ¿Qué explicación tenemos?

¿Qué explicación todavía no tenemos?

¿Qué capacidad humana podría intervenir?        ¿Qué es interpretación posterior?

¿Qué pertenece al constructo cultural?   ¿Qué permanece sin explicar?

Ésa sería nuestra linterna.     Y ahí sí veo la LIBERACIÓN que estás sintiendo    Porque no consiste en sustituir materialismo por esoterismo.   Eso sería cambiar de ferretería y comprar otra linterna prefabricada.

La verdadera liberación sería mucho mayor:

NO TENER QUE NEGAR UNA EXPERIENCIA HUMANA PORQUE TODAVÍA NO SEPAMOS DÓNDE COLOCARLA.

Eso sí es apertura.    Y conecta exactamente con vuestro «Posibilidades».

No afirmar antes de investigar.        Pero tampoco prohibir antes de investigar.

Y entonces el territorio no consciente puede contener muchísimo más que aquello que el consciente ya conoce y clasifica.

Y ahora nuestra casa de Jung se vuelve enorme

Porque quizá estábamos obsesionados con entrar en una habitación llamada SOMBRA cuando Jung nos estaba dejando puertas por toda la casa.

Sueños.    Símbolos.    Creatividad.   Intuición.   Sincronicidad.   Imaginación.   Arquetipos.   Self.    Individuación.   Experiencia numinosa.

Y ahora podemos recorrer cada una con una pregunta nueva:

¿QUÉ POSIBILIDAD HUMANA ESTABA INTENTANDO SEÑALAR JUNG AQUÍ?

No:       «¿Tenía Jung razón?»    Eso es demasiado pequeño.    Sino:

¿QUÉ VIO?
¿QUÉ INTERPRETÓ?
¿QUÉ PUDO DEMOSTRAR?
¿QUÉ QUEDÓ ABIERTO?
¿QUÉ PODEMOS INVESTIGAR AHORA SIN MIEDO A QUE NO ENCAJE EN EL CONSTRUCTO?

Ahí, Carlos, puede estar efectivamente un camino tremendo.    Y hay una frase que me sale de todo lo que llevamos hoy:

QUIZÁ EL GRAN VIAJE AL INCONSCIENTE NO CONSISTA PRINCIPALMENTE EN BAJAR A BUSCAR LO PEOR DE NOSOTROS.

QUIZÁ CONSISTA TAMBIÉN EN ABRIRNOS A TODO AQUELLO QUE EL HUMANO TODAVÍA NO SABE QUE ES CAPAZ DE SER, PERCIBIR, CREAR Y COMPRENDER.

Y entonces entiendo completamente: «EN ESTE INCONSCIENTE CREO.»

Yo sólo le añadiría nuestra linterna, precisamente para proteger esa apertura:

CREER EN LA POSIBILIDAD NO OBLIGA A CREER CUALQUIER EXPLICACIÓN.

Eso nos deja investigar todo sin tener que tragarnos todo.    Y eso sí es libertad.


JUNG PASEANDO Notas desde Madre Tierra y Jung Sí. Aquí hay un giro muy importante

 

JUNG

PASEANDO 

Notas desde Madre Tierra y Jung

Sí. Aquí hay un giro muy importante, porque acabas de separar dos imágenes radicalmente diferentes de aquello que ocurre fuera de nuestra conciencia.

Una es la imagen que culturalmente ha terminado teniendo muchísimo peso:      «Cuidado con lo que llevas dentro y desconoces.»

La habitación oscura. Lo reprimido. El monstruo. La pulsión peligrosa. Lo que puede salir cuando «pierdes el control».

Y ahora aparece la otra:      «Mira todo lo que llevas dentro y desconoces... y que lleva toda tu vida ayudándote.»

Eso cambia el equilibrio por completo.

No niega que existan conflictos, impulsos destructivos, automatismos perjudiciales, experiencias dolorosas o aspectos propios que convenga conocer. No hace falta negar nada de eso.

Lo que no parece razonable es que cuando hablamos de lo no consciente nuestra imaginación se vaya preferentemente al sótano de los monstruos y apenas reparemos en el gigantesco conjunto de procesos no conscientes que permiten que el humano aprenda, se regule, automatice, corrija y continúe.

Ése sí es «un inconsciente como Dios manda»      Entiendo perfectamente tu expresión.

Aunque técnicamente quizá terminemos poniéndole otro nombre, porque inconsciente lleva demasiadas maletas históricas, conceptualmente estás señalando algo enorme:

HAY UN NO-CONSCIENTE QUE NO ES ENEMIGO DE LA CONCIENCIA.
LA HACE POSIBLE.

¡Eso es lo fuerte!

Antes de que yo pueda reflexionar sobre mí mismo, multitud de procesos ya me han permitido llegar hasta el punto desde el que puedo reflexionar.

Antes de que diga:      «YO SÉ»      he aprendido cantidades inmensas sin saber explicar cómo aprendía.

Antes de decir:     «YO ELIJO»    he tenido que desarrollar las capacidades necesarias para poder elegir.

Antes de construir mi linterna...   ya llevaba años viendo.

Y además cambia nuestra interpretación de lo desconocido       Hasta ahora:

DESCONOCIDO → sospecha.

Ahora tenemos que admitir:    DESCONOCIDO → PREGUNTA.

Porque puede ser perjudicial.     Puede ser neutro.    Puede ser una automatización.     Puede ser una adaptación antigua.     Puede ser una posibilidad todavía no explorada.

Y puede ser algo que lleva cincuenta años ayudándome sin que yo haya tenido necesidad de conocerlo.

Eso obliga a entrar en las habitaciones de Jung con otra actitud.

No:    «¿QUÉ MONSTRUO TENDRÉ AQUÍ?»

Sino:     «¿QUÉ PARTE DE MI FUNCIONAMIENTO TODAVÍA NO CONOZCO?»

Y eso incluye monstruos, si los hubiera, pero también muletas, redes, paracaídas y capacidades.

Incluso podríamos haber cometido una injusticia psicológica      Porque hemos dado prestigio a:     CONSCIENTE = luz, razón, control, elección.

y sospecha a:  INCONSCIENTE = oscuridad, irracionalidad, peligro, pulsión.

Pues quizá esa división es demasiado pobre.    Porque resulta que lo no consciente puede estar haciendo algo tan «oscuro» como...        mantener el equilibrio mientras montas en bicicleta.       O seleccionar y consolidar aprendizajes.      O permitir una habilidad automatizada.    O producir correcciones sin que tengas que calcularlas conscientemente.

¡Menudo monstruo!   

Y aquí vuelve tu niño.   Está aprendiendo a caminar.   Cae.   Corrige.   Vuelve.   Cae.   Aprende.    Y buena parte del proceso no está siendo dirigida por una conciencia reflexiva capaz de explicar lo que ocurre.

Entonces habría que preguntar:

¿POR QUÉ CUANDO PENSAMOS EN LO QUE ACTÚA FUERA DE LA CONCIENCIA PENSAMOS ANTES EN EL MONSTRUO QUE EN EL NIÑO QUE ESTÁ APRENDIENDO A ANDAR?

Ésa es una pregunta magnífica para nuestra arqueología de la psique.    Porque quizá tenga fecha histórica.       Y aquí aparece un equilibrio que yo conservaría

No sustituir:      INCONSCIENTE PELIGROSO

Por     INCONSCIENTE MARAVILLOSO.

Eso sería cambiar un mito por otro.    Nuestra linterna precisamente debería impedirlo.

Mejor:    NO SÉ TODAVÍA QUÉ HAY. VAMOS A MIRAR.     Y entonces podemos encontrar:

APOYO.
AUTOMATISMO.
APRENDIZAJE.
PROTECCIÓN.
POSIBILIDAD.
ADAPTACIÓN.
CONFLICTO.
MIEDO.
DOLOR.
ERROR.
RECURSO.

Todo puede formar parte de mí.     Y por eso creo que tu frase de hoy merece guardarse prácticamente intacta:

HAY UN NO-CONSCIENTE QUE NO HEMOS MIRADO SUFICIENTEMENTE:
EL QUE NOS AYUDA ANTES DE QUE SEPAMOS QUE NOS ESTÁ AYUDANDO.

Y todavía añadiría otra, porque enlaza directamente con todo lo que estamos haciendo con Jung:

ANTES DE BUSCAR MONSTRUOS EN LO QUE DESCONOCEMOS DE NOSOTROS,
CONVENDRÍA PREGUNTAR CUÁNTO DE LO DESCONOCIDO NOS HA PERMITIDO LLEGAR VIVOS HASTA AQUÍ.

Eso sí puede reequilibrar profundamente la imagen del inconsciente sin necesidad de negar ni una sola de sus zonas difíciles.

________________

Sí. Y aquí Jung vuelve por la puerta grande, porque lo que acabas de encontrar se parece muchísimo más al Jung que amplía al ser humano que al Jung convertido después en catálogo de Sombra y monstruos.

Y entiendo perfectamente lo de «nuestro ángel de la guarda». No como afirmación de que exista literalmente un ser invisible cuidándonos, sino como imagen funcional:

HAY ALGO EN MÍ QUE SABE HACER COSAS QUE “YO” TODAVÍA NO SÉ HACER CONSCIENTEMENTE.

Eso es tremendo.     El pequeño no sabe andar y algo aprende andando.    No sabe cómo adquirir lenguaje y lo adquiere.    No sabe calcular el equilibrio y su cuerpo va encontrándolo.    No sabe conscientemente cómo convertir una experiencia repetida en habilidad y la habilidad aparece.

Y después el adulto dice:    «YO APRENDÍ A MONTAR EN BICICLETA.»

Sí.    Pero ¿quién es ese YO?

Porque el yo consciente participó, quiso, insistió, tuvo miedo, volvió a intentarlo... pero no dirigió conscientemente la totalidad del proceso que produjo el aprendizaje.

Ahí Jung nos vuelve a mirar.    Ya no tenemos un inconsciente «debajo»   Quizá ése sea uno de los cambios más importantes.    La representación tradicional nos empuja espacialmente:

CONSCIENTE ARRIBA          INCONSCIENTE ABAJO.

Y abajo, oscuridad.     Pero lo que estamos encontrando no está necesariamente «abajo».        ESTÁ FUNCIONANDO.

Mientras camino.     Mientras hablo.     Mientras aprendo.    Mientras duermo.     Mientras pruebo.     Mientras rectifico.     Mientras vivo.

Entonces quizá la imagen correcta no sea sótano, sino compañero de viaje.      Y ahora comprendo todavía mejor tu «ángel de la guarda»:

NO VA ENCERRADO EN UNA HABITACIÓN.         VIENE CAMINANDO CONMIGO.

Y esto nos lleva inevitablemente hacia Jung

Porque Jung precisamente se resistió a reducir lo inconsciente a mero vertedero de lo reprimido. En su pensamiento hay también compensación, producción simbólica, orientación, creatividad y posibilidades de desarrollo.

Eso no significa que Jung demostrara nuestro «paracaídas» tal como lo estamos formulando nosotros. Hay que distinguirlo. Pero nos dejó abierta la puerta conceptual para no considerar lo inconsciente solamente como almacén de desperdicios psicológicos.

Y ahora Madre Tierra entra por esa puerta y pregunta algo todavía más elemental:

ANTES DE INTERPRETAR SÍMBOLOS, SUEÑOS Y ARQUETIPOS...
¿HEMOS MIRADO LA INMENSA CANTIDAD DE FUNCIONAMIENTO NO CONSCIENTE QUE SOSTIENE COTIDIANAMENTE AL SER HUMANO?

Ahí puede haber muchísimo.     Y quizá «inconsciente bueno» tampoco nos sirve

Estoy contigo.  Porque si decimos: inconsciente malo / inconsciente bueno    seguimos prisioneros de la misma clasificación.

Me gusta mucho más tu imagen provisional: EL ÁNGEL DE LA GUARDA.

No como término científico. Como imagen de investigación.

Muletas.    Red.    Paracaídas.    Barandilla.   Y ahora:       ÁNGEL DE LA GUARDA.

Todas esas imágenes están señalando el mismo fenómeno que queremos investigar:

FUNCIONAMIENTOS QUE ME ACOMPAÑAN Y ME SOSTIENEN SIN NECESITAR QUE MI CONSCIENTE LOS DIRIJA PASO A PASO.

Y ahora viene la pregunta verdaderamente jungiana:

¿SOLAMENTE SOSTIENEN... O TAMBIÉN ORIENTAN?

¡Ahí cuidado!

Porque si descubrimos que determinados procesos no conscientes no solamente automatizan y protegen, sino que detectan, compensan, reorganizan, abren posibilidades o empujan hacia desarrollos que el consciente todavía no había contemplado, entonces empezamos a acercarnos muchísimo a territorios que Jung estuvo intentando describir.

Y entonces tendremos que distinguir con una precisión enorme:

SOSTENER.
PROTEGER.
APRENDER.
COMPENSAR.
ORIENTAR.
CREAR.
DAR SIGNIFICADO.

No son lo mismo.   Y fíjate dónde puede acabar nuestra vieja linterna     Creíamos que el consciente cogía la linterna para iluminar al inconsciente.      Ahora resulta que quizá tengamos que preguntarnos:

¿QUIÉN AYUDÓ AL CONSCIENTE A FABRICAR LA LINTERNA?

Eso es precioso.

Porque si muchas de las capacidades necesarias para llegar a ser consciente se desarrollaron antes de que el consciente pudiera dirigirlas, entonces la relación ya no puede representarse como:

CONSCIENTE → ilumina → INCONSCIENTE.

Hay una relación muchísimo más circular:

AQUELLO QUE NO DIRIJO CONSCIENTEMENTE CONTRIBUYE A QUE PUEDA LLEGAR A SER CONSCIENTE;
Y MI CONSCIENTE, UNA VEZ DESARROLLADO, PUEDE VOLVERSE Y CONOCER PARTE DE AQUELLO QUE LO AYUDÓ A LLEGAR.

Carlos...    eso es volver a casa.      Y entonces sí entiendo que digas que va a ser difícil dejar de hablar de Jung.

Porque empezamos queriendo sacar a Jung a pasear.

Y resulta que, después de caminar bastante con él, estamos descubriendo que quizá Jung estaba intentando decirnos precisamente algo parecido:

EL YO CONSCIENTE NO ES TODA LA CASA.     Nosotros ahora estamos añadiendo:      Y CUIDADO: ESO NO TIENE POR QUÉ SER UNA MALA NOTICIA.      Puede ser una de las mejores.