MADRE TIERRA y JUNG
Jung enciende su linterna: la Sombra Qué quiso señalar con ella.
Y ahora sí. Llegamos a una de las palabras más
conocidas de Jung: SOMBRA. Una palabra potentísima. Quizá demasiado potente. Porque basta escucharla para que aparezcan
inmediatamente imágenes: oscuridad, secretos,
monstruos, maldad, algo oculto, algo que vive debajo, algo que no queremos encontrarnos. Y precisamente por eso, antes de añadir una sola cosa nuestra,
debemos hacer lo mismo que hemos hecho con Jung desde el principio: DEJAR QUE JUNG SEA JUNG. ¿Qué
estaba intentando señalar? ¿Qué
observó? ¿Por qué necesitó esta
palabra?
Antes de
entrar con Madre Tierra: MIREMOS DÓNDE APUNTABA SU LINTERNA.
JUNG NO
INVENTA LA OSCURIDAD HUMANA
Encuentra
algo muy sencillo de reconocer. El
ser humano tiene una imagen consciente de sí mismo. Dice:
YO SOY ASÍ. Pero después aparecen
pensamientos, impulsos, emociones, deseos, reacciones o comportamientos que no
encajan bien con esa imagen.
«Yo no soy
envidioso.» Y aparece envidia.
«Yo nunca me
enfado.» Y aparece una reacción
furiosa.
«A mí no me
importa lo que piensen de mí.» Y una
crítica nos descompone.
«Yo soy una
persona absolutamente generosa.» Y
aparece egoísmo.
Algo no
coincide. EL RETRATO QUE TENGO DE MÍ NO CONTIENE TODO LO QUE OCURRE EN MÍ. Ahí Jung presta atención.
LA SOMBRA
SEÑALA LO QUE EL YO NO RECONOCE COMO PROPIO
Ésta es una
primera aproximación muy útil. No
significa necesariamente: LO MALO. Significa aquello que
queda fuera de la identidad consciente que hemos organizado.
Aspectos de
nosotros que: rechazamos, negamos,
no reconocemos, consideramos
incompatibles con quienes creemos ser,
o simplemente hemos desarrollado y reconocido insuficientemente.
Jung ve que
aquello no desaparece simplemente porque digamos: «ESO NO SOY YO.» Puede seguir participando
en nuestra manera de vivir. Y
entonces enciende la linterna.
«MIRA
TAMBIÉN AQUÍ»
Ése podría
ser el gesto de Jung. No: «DENTRO
DE TI HAY UN MONSTRUO.» Sino: «TU
CONCIENCIA NO ABARCA TODA TU PSIQUE.»
Hay zonas que conoces. Otras
que conoces poco. Otras que quizá no
quieres conocer.
Y algunas
pueden aparecer indirectamente. En
reacciones. En sueños. En fantasías. En conflictos. En aquello que nos irrita
desproporcionadamente. En
contradicciones. En conductas que
después nos sorprenden. Jung dice: MIREMOS
TAMBIÉN ESO. Menudo
avance.
PERSONA Y
SOMBRA SE ENCUENTRAN
Ahora
comprendemos por qué hemos necesitado cuatro capítulos sobre Persona antes de
entrar aquí. Porque si la Persona
organiza: LO QUE PRESENTO, inmediatamente aparece la posibilidad
de: LO QUE NO PRESENTO.
Pero
cuidado. Ya establecimos algo
fundamental: NO TODO LO QUE NO PRESENTO ES SOMBRA. Tengo intimidad. Hay aspectos irrelevantes para
determinados contextos. No enseño
toda mi casa a cada visitante.
La Sombra
empieza a interesarnos cuando algo queda fuera no simplemente porque sea
privado, sino porque existe una dificultad para: RECONOCERLO
COMO PROPIO. Ahí la
cosa cambia.
«YO NO SOY
ESO»
Ésta podría
ser una de las puertas de entrada a la Sombra. No necesariamente cuando digo: «NO
HAGO ESO.» Sino cuando
aparece: «YO NO PODRÍA SER ESO.»
Y sin
embargo algo de aquello aparece en mi funcionamiento. Jung observa la contradicción. Y en lugar de resolverla diciendo: «ENTONCES
ERES UN HIPÓCRITA», abre
una habitación psicológica. Pregunta:
¿QUÉ
PARTE DE TI NO ESTÁ SIENDO RECONOCIDA POR TU CONCIENCIA? Eso es mucho más fértil.
LA
SOMBRA NO ES EL MAL
Esto tenemos
que dejarlo clarísimo desde el principio.
Aunque la palabra invite a pensarlo. La Sombra puede contener
características que la persona considera negativas. Agresividad. Envidia.
Egoísmo. Hostilidad.
Deseos que
chocan con su autoimagen. Pero también
pueden quedar relegadas posibilidades que no son malas en absoluto.
Firmeza. Creatividad. Espontaneidad. Sensualidad. Capacidad de decir no. Ambición.
Juego. Independencia. Vulnerabilidad.
Una persona
educada para no destacar puede dejar fuera precisamente su capacidad de
brillar. Una persona que necesitó
ser fuerte puede apartar su necesidad legítima de ayuda. Por tanto:
SOMBRA ≠ BASURERO MORAL.
Ésta será
importantísima para nosotros.
LO QUE UNA
PERSONA RECHAZA DEPENDE TAMBIÉN DE LO QUE CONSIDERA ACEPTABLE
Y aquí
empieza a asomarse Madre Tierra. Todavía
no entraremos plenamente. Pero la
pregunta ya está en la puerta. Para
que algo sea considerado: INACEPTABLE, necesitamos algún
criterio de: ACEPTABLE. ¿De dónde vino?
Ahí nuestros
capítulos anteriores empiezan a iluminar la habitación. Familia.
Escuela. Cultura. Religión.
Época. Grupo. Profesión.
Persona. Constructo.
Entonces una
pregunta aparece casi sola: ¿QUIÉN DECIDIÓ QUE ESO DEBÍA ESTAR EN LA
SOMBRA?
Pero todavía
no respondamos. Ése será precisamente
nuestro trabajo posterior. Primero
Jung.
LA SOMBRA
PUEDE APARECER POR PROYECCIÓN
Aquí Jung
encuentra otro fenómeno muy importante.
A veces reconocemos con extraordinaria facilidad en otra persona algo
que nos cuesta reconocer en nosotros. Nos
irrita. Nos fascina. Nos escandaliza. Nos ocupa muchísimo. Y Jung propone investigar: ¿HAY
ALGO DE ESO QUE TAMBIÉN ME PERTENECE? No
significa que toda crítica a otra persona sea una proyección.
Eso sería
convertir una herramienta útil en una máquina absurda. Alguien puede comportarse realmente mal. Podemos verlo correctamente. Pero cuando una reacción tiene una
intensidad particular o repetitiva, la pregunta jungiana puede resultar fértil: ¿POR
QUÉ ESTO ME TOCA TANTO?
No tenemos
respuesta automática. Investigamos.
LA
PROYECCIÓN ES UNA LINTERNA, NO UN VEREDICTO
Esto nos
viene perfecto. Veo arrogancia en
alguien. Puede ser arrogante. Punto.
Pero quizá además aquella arrogancia activa algo mío. Quizá rechazo cualquier deseo propio de
reconocimiento. Quizá yo también puedo
ser arrogante y no lo admito. Quizá me
recuerda a alguien. Quizá simplemente
detesto justificadamente esa conducta.
No sabemos. Por eso:
LA PROYECCIÓN ABRE UNA PREGUNTA. No entrega una sentencia.
«CONOCER LA
SOMBRA»
Aquí está la
gran propuesta de Jung. No
exterminarla. No declararla enemiga. RECONOCERLA.
Porque
mientras algo mío permanezca completamente fuera de reconocimiento, puede
participar en mis decisiones sin que yo entienda bien qué está ocurriendo. Cuando puedo decir: «SÍ.
YO TAMBIÉN PUEDO SENTIR ENVIDIA.» ha
ocurrido algo. No significa: «LA
ENVIDIA ES BUENA.» Significa:
«YA
NO NECESITO FINGIR ANTE MÍ MISMO QUE ESA POSIBILIDAD NO EXISTE.»
Ahora puedo
hacerme responsable de qué hago con ella.
Esto es enorme.
INTEGRAR
NO ES OBEDECER
Otra
precisión fundamental. Reconocer
agresividad no significa agredir. Reconocer
deseo no significa realizarlo. Reconocer
odio no significa convertirlo en conducta.
Reconocer egoísmo no significa justificarlo. Integrar, en el sentido que nos interesa
aquí, comienza por: PODER VER.
Después
vendrán: valoración, responsabilidad, elección,
límites, acción o no acción. La conciencia aumenta precisamente
porque podemos reconocer algo sin
estar obligados a ejecutarlo.
LA SOMBRA
TAMBIÉN PUEDE DEVOLVER POSIBILIDADES
Y aquí Jung
se vuelve especialmente interesante para nuestro proyecto. Porque si la Sombra sólo contuviera basura
psicológica, trabajar con ella sería una operación de limpieza.
Pero puede
haber: energía, capacidades, deseos legítimos, creatividad, fuerza,
espontaneidad, aspectos vitales
que quedaron insuficientemente incorporados a la personalidad consciente.
Entonces
iluminar la Sombra no consiste únicamente en:
«DESCUBRIR LO
MALO QUE HAY EN MÍ.» Puede
consistir también en: RECUPERAR TERRENO HUMANO. Esto ya empieza a resonar muchísimo
con Madre Tierra.
EL BUENO
PUEDE HABER PERDIDO SU «NO»
Imaginemos
una Persona construida alrededor de: YO SOY BUENO. Magnífico.
Pero durante
el itinerario quizá «bueno» terminó significando: no enfadarme, no contradecir, no poner límites, no decir no.
Entonces
algunas capacidades perfectamente necesarias pueden haber quedado fuera de la
identidad consciente.
Firmeza. Defensa.
Enfado. Capacidad de confrontar. Jung puede mirar hacia ahí y decir: SOMBRA. Y nosotros, todavía desde
la puerta, empezamos a sospechar una pregunta enorme: ¿ERA
OSCURO... O IMPLEMENTE NO CABÍA EN LA PERSONA QUE TUVE
QUE CONSTRUIR? Ahí tenemos
trabajo para varios capítulos.
EL FUERTE
PUEDE HABER PERDIDO SU NECESIDAD
El que
siempre pudo con todo quizá no reconoce:
miedo, cansancio, dependencia, necesidad de afecto, deseo de ser cuidado. No porque esas posibilidades no existan. Sino porque no cabían bien en: EL
FUERTE.
Otra vez: Persona delante. Sombra detrás. Y Jung abre comunicación entre ambas.
PERO NO
HAGAMOS UNA FÓRMULA AUTOMÁTICA
Persona no
fabrica mecánicamente Sombra. No
podemos mirar a alguien muy amable y concluir: «ENTONCES
DEBE TENER UNA SOMBRA TERRIBLEMENTE AGRESIVA.» No.
Eso sería
convertir a Jung en horóscopo psicológico.
La herramienta sirve para investigar a una persona concreta. Con su itinerario. Sus contradicciones. Sus comportamientos. Sus relaciones. Sus experiencias. NO
DEDUCIMOS LA HABITACIÓN SIN ENTRAR EN ELLA.
¿DÓNDE ESTÁ LA SOMBRA?
Y aquí
empieza nuestro giro. Si salimos un
momento del edificio psicológico y damos un paseo con Jung... ¿dónde encontramos físicamente una
puerta que diga: SOMBRA? En ningún sitio. Como tampoco encontramos una puerta
terrestre que diga: PERSONA o: INCONSCIENTE.
Son
construcciones conceptuales.
Mapas. Herramientas humanas
para organizar fenómenos que sí pueden ser reales: contradicciones, rechazos,
impulsos, conductas no
reconocidas, emociones, automatismos, aspectos de nuestra historia a los que
tenemos poco acceso consciente. Esto
es fundamental: QUE EL MAPA SEA CONSTRUIDO NO
SIGNIFICA QUE EL TERRITORIO NO EXISTA.
Jung
construyó un mapa. Y ese mapa
permitió ver muchísimo.
JUNG SACÓ
LA CABEZA
Otra vez. Podría haberse quedado con: «EL
INDIVIDUO ES LO QUE DICE SER.» No. Observó. Algo no cuadraba. La conciencia decía una cosa. La vida mostraba otra. Y Jung tuvo el atrevimiento de decir: AQUÍ
HAY MÁS.
Ésa es su
linterna. No necesitamos apagarla para
traer la nuestra. Al contrario. Nos acercamos con muchísimo respeto y
decimos: JUNG, DÉJANOS MIRAR CONTIGO.
AHORA
MADRE TIERRA SE ACERCA A LA HABITACIÓN
Y no entra diciendo:
«LA SOMBRA NO
EXISTE.» Sería
absurdo. Tampoco: «YA
SABEMOS LO QUE ES.» No. Hace lo que siempre hace. Pregunta.
¿HABITACIÓN O CONTENIDO? ¿QUÉ ESTAMOS LLAMANDO SOMBRA?
¿CÓMO LLEGÓ ESTO AQUÍ? ¿CUÁNDO?
¿QUIÉN LO CONSIDERÓ INACEPTABLE? ¿EL PROPIO CAMINANTE?
¿SU FAMILIA? ¿SU CULTURA? ¿SU ÉPOCA?
¿SU PERSONA NECESITABA DEJARLO FUERA?
¿SIGUE SIENDO INACEPTABLE HOY?
Y una
pregunta que puede cambiar toda la habitación:
¿ES SOMBRA DE LA VIDA O
SOMBRA DEL CONSTRUCTO?
Uf. Aquí sí que acabamos de abrir una puerta.
PORQUE
«OSCURO» NECESITA UNA LUZ DE REFERENCIA
Si digo: ESTO
ES OSCURO, preguntaremos: ¿RESPECTO
A QUÉ LUZ?
Si digo: ESTO
ES INACEPTABLE, preguntaremos: ¿SEGÚN
QUÉ CRITERIO?
Si digo: ESTO
NO DEBERÍA ESTAR EN MÍ, preguntaremos: ¿QUIÉN
ESCRIBIÓ ESE «DEBERÍA»?
No para
concluir que todo debe aceptarse moralmente.
Hay conductas dañinas. Hay
responsabilidad. Hay límites
necesarios. Hay cosas que, una vez
vistas, precisamente necesitamos no
realizar. Pero ahora
distinguimos: RECONOCER UNA POSIBILIDAD NO
ES JUSTIFICAR UNA CONDUCTA. Eso
nos permite encender mucha más luz sin miedo.
JUNG
NOS ENTREGA LA LINTERNA
Éste es el
punto donde yo dejaría este primer capítulo sobre la Sombra. Todavía no vamos a desmontarla. Todavía no vamos a preguntarnos cuánto
procede del modelo, cuánto del itinerario, cuánto del constructo.
Primero reconocemos
el hallazgo. Jung vio que: EL
YO CONSCIENTE NO AGOTA LO QUE SOMOS.
Vio que podemos rechazar aspectos propios. Vio que aquello rechazado puede seguir
actuando. Vio que podemos proyectarlo. Vio que reconocerlo puede ampliar la
conciencia. Y vio algo
especialmente valioso para nosotros:
EN LA SOMBRA NO SÓLO PUEDE HABER
PROBLEMA. TAMBIÉN PUEDE HABER
VIDA NO DESPLEGADA.
Eso conecta
directamente con algo que ya estaba apareciendo en nuestros apuntes: antes de
dar por hecho el contenido de la Sombra, había que preguntar desde qué base se edificó,
cómo se llenó esa «habitación» y quién participó en decidir qué quedaba dentro.
Y ahora sí. Tenemos a Jung delante de una habitación
oscura. Tiene su linterna encendida. Nosotros no venimos a decirle: «APÁGALA.»
Venimos con
otra. Abrimos además la ventana. Y decimos: JUNG, MIREMOS. Quizá haya cosas
desagradables. Quizá haya dolor. Quizá encontremos responsabilidad. Quizá capacidades olvidadas. Quizá antiguas adaptaciones. Quizá constructo. Quizá algo que todavía no comprendemos.
No sabemos
qué saldrá. ÉSA ES PRECISAMENTE LA INVESTIGACIÓN.
Pero ya
podemos formular la pregunta que Madre Tierra llevaba esperando desde que
apareció la palabra Sombra: ¿NACÍ
CON ESA SOMBRA... O ALGO FUE QUEDANDO
EN SOMBRA MIENTRAS CAMINABA? Ahora
sí que entramos.
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