MADRE TIERRA y FREUD
Organizado desde lo más próximo a la VIDA hasta las construcciones psicológicas más complejas. Así el propio orden del libro ya realiza la operación Madre Tierra.
FREUD — estratificación que propongo
PRIMER
ESTRATO — EL SER HUMANO ANTES DE FREUD
Aquí ponemos
nuestro suelo, y después no volvemos a perderlo.
ESTOY
VIVO.
MUEVO LOS CINCO DEDOS.
DISPONGO DE
POSIBILIDADES.
DISPONGO DE LIBERTAD
DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO.
TENGO UN ITINERARIO.
No tenemos
todavía neurótico, complejo, reprimido, Edipo, Superyó...
Tenemos una criatura viva desarrollándose.
Y aquí entra
exactamente lo que ya tienes escrito: el niño va despertando posibilidades
conforme su desarrollo las habilita; incluso utilizas el ejemplo de la visión a
distancia antes de que pueda explicarnos lo que ve.
Este estrato
será nuestro PATRÓN CERO.
Sí. Y yo aquí me detendría bastante, porque este primer
estrato no es una introducción decorativa: es la referencia contra la que
después vamos a enfrentar TODO Freud.
Hay algo
decisivo en el orden que has puesto. No dices primero «tengo una mente». Mucho
menos «tengo un inconsciente». Dices:
ESTOY
VIVO.
Eso es
anterior a cualquier formulación psicológica. Freud podrá después ofrecernos un
modelo extraordinario de determinados procesos humanos, pero el modelo aparece dentro de una
criatura que ya está viviendo.
Y después
viene esa comprobación casi cómica por sencilla:
MUEVO
LOS CINCO DEDOS.
No pretende
ser una prueba médica de salud ni nada parecido. Es nuestra toma de tierra: antes
de convertir a esta persona en objeto psicológico, recordamos que delante
tenemos un organismo vivo funcionando.
Y entonces
aparece algo todavía más importante:
DISPONGO
DE POSIBILIDADES.
Aquí
utilizaría mucho nuestra imagen de las habitaciones.
La criatura
no tiene por qué traer las habitaciones llenas. Pero trae una arquitectura de
posibilidades que se irá
haciendo disponible durante el desarrollo.
No nace
andando. Pero podrá andar.
No nace
hablando. Pero podrá hablar.
No razona
como un adulto. Pero desarrollará
capacidades que lo harán posible.
No puede
explicar lo que le ocurre. Y, sin
embargo, le están
ocurriendo cosas.
Por eso el
ejemplo que ya tenías del niño y la visión es tan bueno: una capacidad puede
estar funcionando antes de que exista capacidad verbal para informarnos de
ella. En tu borrador precisamente planteas ese despertar progresivo de
posibilidades conforme el desarrollo lo permite.
Y aquí
tenemos que ser finísimos porque será fundamental cuando lleguemos al inconsciente:
QUE EL NIÑO NO PUEDA CONTARNOS LO QUE LE
OCURRE NO SIGNIFICA QUE NO LE ESTÉ OCURRIENDO.
Pero tampoco
significa que podamos rellenar
nosotros ese silencio con cualquier teoría.
¡Ahí está la
importancia del patrón cero!
Después:
DISPONGO
DE LIBERTAD DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO.
Esta
formulación me gusta muchísimo más que decir simplemente «el ser humano es
libre».
Porque no le
pedimos libertad adulta al bebé.
Su
posibilidad de acción en cada momento depende de desarrollo, cuerpo, entorno,
dependencia, capacidades disponibles, etc.
Pero el ser
vivo no queda reducido a
un contenido psicológico previamente escrito.
Y
finalmente: TENGO UN ITINERARIO.
Aquí
comienza verdaderamente nuestro Freud.
Porque desde
la fecundación, gestación, nacimiento, primeros contactos, familia, lenguaje,
educación, cultura, acontecimientos... empieza
a suceder una historia concreta a una criatura concreta.
Y eso nos
permitirá después hacer una pregunta formidable ante casi cualquier concepto
freudiano:
¿ESTO PERTENECE AL PATRÓN CERO O APARECIÓ
DURANTE EL ITINERARIO?
Ahí veo el
instrumento central.
Por ejemplo,
más adelante Freud nos presenta el Superyó.
No decimos
todavía nada contra él. Preguntamos:
¿ESTABA EN EL PATRÓN CERO?
¿ESTABA LA CAPACIDAD?
¿ESTABA EL CONTENIDO?
¿CUÁNDO ENTRÓ?
¿DE DÓNDE VINO?
Con una
represión:
¿ESTABA
REPRIMIENDO AL NACER O ocurrió algo que hizo necesaria esa operación?
Con una
culpa:
¿qué
capacidad permite sentirla y qué contenidos determinaron aquello por lo que
esta persona aprendió a sentirse culpable?
Con un
complejo:
¿habitación
o mobiliario?
Esto nos va
a ahorrar muchísima confusión.
Y además
explica por qué PATRÓN
CERO es un nombre magnífico. No estamos diciendo que conozcamos
exhaustivamente cómo es el ser humano «de fábrica». Eso sería construir otra
teoría gigantesca.
Estamos
estableciendo un mínimo anterior a nuestras clasificaciones:
ANTES DE SABER QUÉ LE OCURRE
PSICOLÓGICAMENTE, SABEMOS QUE HAY UNA CRIATURA VIVA.
Dispone de
posibilidades que se irán haciendo utilizables conforme pueda desarrollarlas.
Está situada
en unas circunstancias concretas.
Comienza un
itinerario irrepetible.
Y ese
itinerario irá dejando contenidos, aprendizajes, automatismos, defensas,
recuerdos, relaciones, temores, deseos y construcciones.
TODAVÍA
NO SABEMOS QUÉ SERÁ TODO ESO.
Precisamente
por eso vamos a observarlo.
Y Carlos,
aquí pondría una frontera importantísima para todo el libro:
EN EL PATRÓN CERO NO METAMOS MÁS DE LO QUE
SABEMOS.
Ni Freud. Ni Jung. Ni
nosotros.
Porque si
llenamos nosotros al bebé de antemano con «modelo original», «leyes cósmicas»,
«contenidos universales», etc., habremos hecho exactamente aquello que queremos
examinar en los demás: convertir
nuestra interpretación en contenido de origen.
Podemos
plantear hipótesis después.
Pero el bebé
del PATRÓN CERO
debe quedar casi desnudo conceptualmente.
VIVO.
DESARROLLÁNDOSE.
CON POSIBILIDADES.
DEPENDIENTE DE UN
ENTORNO.
ATRAVESANDO UN
ITINERARIO.
Y ahora sí. Que
entre Freud.
Porque desde
ese suelo podremos preguntarle serenamente por cada cosa que encuentre:
SIGMUND, ¿ESTO YA ESTABA EN LA HABITACIÓN...
O ENTRÓ DESPUÉS?
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