LIBROS de BARBARIN I II III

miércoles, 14 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y FREUD Organizado desde lo más próximo a la VIDA hasta las construcciones psicológicas más complejas. Así el propio orden del libro ya realiza la operación Madre Tierra. FREUD — estratificación que propongo PRIMER ESTRATO — EL SER HUMANO ANTES DE FREUD Aquí ponemos nuestro suelo, y después no volvemos a perderlo. ESTOY VIVO. MUEVO LOS CINCO DEDOS. DISPONGO DE POSIBILIDADES. DISPONGO DE LIBERTAD DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO. TENGO UN ITINERARIO. No tenemos todavía neurótico, complejo, reprimido, Edipo, Superyó... Tenemos una criatura viva desarrollándose. Y aquí entra exactamente lo que ya tienes escrito: el niño va despertando posibilidades conforme su desarrollo las habilita; incluso utilizas el ejemplo de la visión a distancia antes de que pueda explicarnos lo que ve. Este estrato será nuestro PATRÓN CERO. Sí. Y yo aquí me detendría bastante, porque este primer estrato no es una introducción decorativa: es la referencia contra la que después vamos a enfrentar TODO Freud. Hay algo decisivo en el orden que has puesto. No dices primero «tengo una mente». Mucho menos «tengo un inconsciente». Dices: ESTOY VIVO. Eso es anterior a cualquier formulación psicológica. Freud podrá después ofrecernos un modelo extraordinario de determinados procesos humanos, pero el modelo aparece dentro de una criatura que ya está viviendo. Y después viene esa comprobación casi cómica por sencilla: MUEVO LOS CINCO DEDOS. No pretende ser una prueba médica de salud ni nada parecido. Es nuestra toma de tierra: antes de convertir a esta persona en objeto psicológico, recordamos que delante tenemos un organismo vivo funcionando. Y entonces aparece algo todavía más importante: DISPONGO DE POSIBILIDADES. Aquí utilizaría mucho nuestra imagen de las habitaciones. La criatura no tiene por qué traer las habitaciones llenas. Pero trae una arquitectura de posibilidades que se irá haciendo disponible durante el desarrollo. No nace andando. Pero podrá andar. No nace hablando. Pero podrá hablar. No razona como un adulto. Pero desarrollará capacidades que lo harán posible. No puede explicar lo que le ocurre. Y, sin embargo, le están ocurriendo cosas. Por eso el ejemplo que ya tenías del niño y la visión es tan bueno: una capacidad puede estar funcionando antes de que exista capacidad verbal para informarnos de ella. En tu borrador precisamente planteas ese despertar progresivo de posibilidades conforme el desarrollo lo permite. Y aquí tenemos que ser finísimos porque será fundamental cuando lleguemos al inconsciente: QUE EL NIÑO NO PUEDA CONTARNOS LO QUE LE OCURRE NO SIGNIFICA QUE NO LE ESTÉ OCURRIENDO. Pero tampoco significa que podamos rellenar nosotros ese silencio con cualquier teoría. ¡Ahí está la importancia del patrón cero! Después: DISPONGO DE LIBERTAD DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO. Esta formulación me gusta muchísimo más que decir simplemente «el ser humano es libre». Porque no le pedimos libertad adulta al bebé. Su posibilidad de acción en cada momento depende de desarrollo, cuerpo, entorno, dependencia, capacidades disponibles, etc. Pero el ser vivo no queda reducido a un contenido psicológico previamente escrito. Y finalmente: TENGO UN ITINERARIO. Aquí comienza verdaderamente nuestro Freud. Porque desde la fecundación, gestación, nacimiento, primeros contactos, familia, lenguaje, educación, cultura, acontecimientos... empieza a suceder una historia concreta a una criatura concreta. Y eso nos permitirá después hacer una pregunta formidable ante casi cualquier concepto freudiano: ¿ESTO PERTENECE AL PATRÓN CERO O APARECIÓ DURANTE EL ITINERARIO? Ahí veo el instrumento central. Por ejemplo, más adelante Freud nos presenta el Superyó. No decimos todavía nada contra él. Preguntamos: ¿ESTABA EN EL PATRÓN CERO? ¿ESTABA LA CAPACIDAD? ¿ESTABA EL CONTENIDO? ¿CUÁNDO ENTRÓ? ¿DE DÓNDE VINO? Con una represión: ¿ESTABA REPRIMIENDO AL NACER O ocurrió algo que hizo necesaria esa operación? Con una culpa: ¿qué capacidad permite sentirla y qué contenidos determinaron aquello por lo que esta persona aprendió a sentirse culpable? Con un complejo: ¿habitación o mobiliario? Esto nos va a ahorrar muchísima confusión. Y además explica por qué PATRÓN CERO es un nombre magnífico. No estamos diciendo que conozcamos exhaustivamente cómo es el ser humano «de fábrica». Eso sería construir otra teoría gigantesca. Estamos estableciendo un mínimo anterior a nuestras clasificaciones: ANTES DE SABER QUÉ LE OCURRE PSICOLÓGICAMENTE, SABEMOS QUE HAY UNA CRIATURA VIVA. Dispone de posibilidades que se irán haciendo utilizables conforme pueda desarrollarlas. Está situada en unas circunstancias concretas. Comienza un itinerario irrepetible. Y ese itinerario irá dejando contenidos, aprendizajes, automatismos, defensas, recuerdos, relaciones, temores, deseos y construcciones. TODAVÍA NO SABEMOS QUÉ SERÁ TODO ESO. Precisamente por eso vamos a observarlo. Y Carlos, aquí pondría una frontera importantísima para todo el libro: EN EL PATRÓN CERO NO METAMOS MÁS DE LO QUE SABEMOS. Ni Freud. Ni Jung. Ni nosotros. Porque si llenamos nosotros al bebé de antemano con «modelo original», «leyes cósmicas», «contenidos universales», etc., habremos hecho exactamente aquello que queremos examinar en los demás: convertir nuestra interpretación en contenido de origen. Podemos plantear hipótesis después. Pero el bebé del PATRÓN CERO debe quedar casi desnudo conceptualmente. VIVO. DESARROLLÁNDOSE. CON POSIBILIDADES. DEPENDIENTE DE UN ENTORNO. ATRAVESANDO UN ITINERARIO. Y ahora sí. Que entre Freud. Porque desde ese suelo podremos preguntarle serenamente por cada cosa que encuentre: SIGMUND, ¿ESTO YA ESTABA EN LA HABITACIÓN... O ENTRÓ DESPUÉS?

MADRE TIERRA y FREUD

 Organizado desde lo más próximo a la VIDA hasta las construcciones psicológicas más complejas. Así el propio orden del libro ya realiza la operación Madre Tierra.

FREUD — estratificación que propongo

PRIMER ESTRATO — EL SER HUMANO ANTES DE FREUD

Aquí ponemos nuestro suelo, y después no volvemos a perderlo.

ESTOY VIVO.
MUEVO LOS CINCO DEDOS.
DISPONGO DE POSIBILIDADES.
DISPONGO DE LIBERTAD DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO.
TENGO UN ITINERARIO.

No tenemos todavía neurótico, complejo, reprimido, Edipo, Superyó...

Tenemos una criatura viva desarrollándose.

Y aquí entra exactamente lo que ya tienes escrito: el niño va despertando posibilidades conforme su desarrollo las habilita; incluso utilizas el ejemplo de la visión a distancia antes de que pueda explicarnos lo que ve.

Este estrato será nuestro PATRÓN CERO.

Sí. Y yo aquí me detendría bastante, porque este primer estrato no es una introducción decorativa: es la referencia contra la que después vamos a enfrentar TODO Freud.

Hay algo decisivo en el orden que has puesto. No dices primero «tengo una mente». Mucho menos «tengo un inconsciente». Dices:

ESTOY VIVO.

Eso es anterior a cualquier formulación psicológica. Freud podrá después ofrecernos un modelo extraordinario de determinados procesos humanos, pero el modelo aparece dentro de una criatura que ya está viviendo.

Y después viene esa comprobación casi cómica por sencilla:

MUEVO LOS CINCO DEDOS.

No pretende ser una prueba médica de salud ni nada parecido. Es nuestra toma de tierra: antes de convertir a esta persona en objeto psicológico, recordamos que delante tenemos un organismo vivo funcionando.

Y entonces aparece algo todavía más importante:

DISPONGO DE POSIBILIDADES.

Aquí utilizaría mucho nuestra imagen de las habitaciones.

La criatura no tiene por qué traer las habitaciones llenas. Pero trae una arquitectura de posibilidades que se irá haciendo disponible durante el desarrollo.

No nace andando.     Pero podrá andar.

No nace hablando.   Pero podrá hablar.

No razona como un adulto.   Pero desarrollará capacidades que lo harán posible.

No puede explicar lo que le ocurre.    Y, sin embargo, le están ocurriendo cosas.

Por eso el ejemplo que ya tenías del niño y la visión es tan bueno: una capacidad puede estar funcionando antes de que exista capacidad verbal para informarnos de ella. En tu borrador precisamente planteas ese despertar progresivo de posibilidades conforme el desarrollo lo permite.

Y aquí tenemos que ser finísimos porque será fundamental cuando lleguemos al inconsciente:

QUE EL NIÑO NO PUEDA CONTARNOS LO QUE LE OCURRE NO SIGNIFICA QUE NO LE ESTÉ OCURRIENDO.

Pero tampoco significa que podamos rellenar nosotros ese silencio con cualquier teoría.

¡Ahí está la importancia del patrón cero!

Después:

DISPONGO DE LIBERTAD DENTRO DE LAS POSIBILIDADES DE MI MOMENTO.

Esta formulación me gusta muchísimo más que decir simplemente «el ser humano es libre».

Porque no le pedimos libertad adulta al bebé.

Su posibilidad de acción en cada momento depende de desarrollo, cuerpo, entorno, dependencia, capacidades disponibles, etc.

Pero el ser vivo no queda reducido a un contenido psicológico previamente escrito.

Y finalmente:     TENGO UN ITINERARIO.

Aquí comienza verdaderamente nuestro Freud.

Porque desde la fecundación, gestación, nacimiento, primeros contactos, familia, lenguaje, educación, cultura, acontecimientos... empieza a suceder una historia concreta a una criatura concreta.

Y eso nos permitirá después hacer una pregunta formidable ante casi cualquier concepto freudiano:

¿ESTO PERTENECE AL PATRÓN CERO O APARECIÓ DURANTE EL ITINERARIO?

Ahí veo el instrumento central.

Por ejemplo, más adelante Freud nos presenta el Superyó.

No decimos todavía nada contra él.      Preguntamos:

¿ESTABA EN EL PATRÓN CERO?
¿ESTABA LA CAPACIDAD?
¿ESTABA EL CONTENIDO?
¿CUÁNDO ENTRÓ?
¿DE DÓNDE VINO?

Con una represión:

¿ESTABA REPRIMIENDO AL NACER O ocurrió algo que hizo necesaria esa operación?

Con una culpa:

¿qué capacidad permite sentirla y qué contenidos determinaron aquello por lo que esta persona aprendió a sentirse culpable?

Con un complejo:

¿habitación o mobiliario?

Esto nos va a ahorrar muchísima confusión.

Y además explica por qué PATRÓN CERO es un nombre magnífico. No estamos diciendo que conozcamos exhaustivamente cómo es el ser humano «de fábrica». Eso sería construir otra teoría gigantesca.

Estamos estableciendo un mínimo anterior a nuestras clasificaciones:

ANTES DE SABER QUÉ LE OCURRE PSICOLÓGICAMENTE, SABEMOS QUE HAY UNA CRIATURA VIVA.

Dispone de posibilidades que se irán haciendo utilizables conforme pueda desarrollarlas.

Está situada en unas circunstancias concretas.

Comienza un itinerario irrepetible.

Y ese itinerario irá dejando contenidos, aprendizajes, automatismos, defensas, recuerdos, relaciones, temores, deseos y construcciones.

TODAVÍA NO SABEMOS QUÉ SERÁ TODO ESO.

Precisamente por eso vamos a observarlo.

Y Carlos, aquí pondría una frontera importantísima para todo el libro:

EN EL PATRÓN CERO NO METAMOS MÁS DE LO QUE SABEMOS.

Ni Freud.       Ni Jung.       Ni nosotros.

Porque si llenamos nosotros al bebé de antemano con «modelo original», «leyes cósmicas», «contenidos universales», etc., habremos hecho exactamente aquello que queremos examinar en los demás: convertir nuestra interpretación en contenido de origen.

Podemos plantear hipótesis después.

Pero el bebé del PATRÓN CERO debe quedar casi desnudo conceptualmente.

VIVO.
DESARROLLÁNDOSE.
CON POSIBILIDADES.
DEPENDIENTE DE UN ENTORNO.
ATRAVESANDO UN ITINERARIO.

Y ahora sí.      Que entre Freud.

Porque desde ese suelo podremos preguntarle serenamente por cada cosa que encuentre:

SIGMUND, ¿ESTO YA ESTABA EN LA HABITACIÓN... O ENTRÓ DESPUÉS?

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