LIBROS de BARBARIN I II III

miércoles, 14 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y JUNG SENSACIÓN El contacto perceptivo con el mundo.

 MADRE TIERRA y JUNG

SENSACIÓN       El contacto perceptivo con el mundo.

Después del pensamiento y del sentimiento, Jung nos conduce a una función diferente.      El pensamiento organiza y pregunta:      ¿QUÉ ES ESTO?        El sentimiento valora:      ¿QUÉ VALOR TIENE ESTO PARA MÍ?          Pero antes de muchas de esas operaciones puede ocurrir algo mucho más elemental:    

HAY ALGO.    Lo veo.   Lo oigo.   Lo toco.   Lo huelo.   Lo saboreo.    Percibo frío.    Calor.   Presión.   Movimiento.   Luz.     Sonido.  

Mi cuerpo entra en contacto con aquello que está ocurriendo.     Jung llama SENSACIÓN a la función que nos proporciona esa percepción de la realidad concreta.     Y aquí Madre Tierra casi podría decir:      POR FIN HEMOS ABIERTO LA PUERTA.


ANTES DE EXPLICAR EL ÁRBOL, PUEDO VER EL ÁRBOL

Parece una tontería.    Pero no lo es.    Puedo saber que aquello es un árbol.   Conocer su especie.   Su estructura.    Su metabolismo.   Su edad aproximada.   Su función ecológica.   Su simbolismo.    Puedo recordar qué significa el árbol en distintas mitologías.    Puedo incluso interpretarlo como arquetipo.     Pero antes de todo eso:     

AHÍ ESTÁ EL ÁRBOL.   Hay una forma.   Un volumen.   Una textura.    Un olor.   Una sombra.   Un movimiento de las hojas.    Una temperatura.    La sensación nos devuelve continuamente algo que cualquier construcción intelectual corre el riesgo de olvidar:            HAY TERRITORIO ANTES DEL MAPA.


AQUÍ MADRE TIERRA ESTÁ EN CASA

Porque todo nuestro trabajo empezó precisamente con una toma de tierra.                             MUEVE LOS CINCO DEDOS.      No necesitas construir una teoría.    Muévelos.    Los has movido.      Estás vivo.    Respiras.    Hay un cuerpo.    Hay un suelo.   Hay temperatura.   Hay gravedad.   Hay un mundo con el que estás en contacto.    Antes de Freud.    Antes de Jung.     Antes de nuestra propia explicación.

En el trabajo anterior habíamos utilizado precisamente este «MUEVE LOS CINCO DEDOS. Estás vivo. A partir de ahí...»         como regreso al ser humano vivo antes de entrar nuevamente en el edificio psicológico.    Con la sensación jungiana encontramos una puerta magnífica para hacerlo.


PERO SENSACIÓN NO SIGNIFICA «REALIDAD PURA»

Aquí debemos tener cuidado.     No vamos a caer en el extremo contrario.      Nuestros sentidos no nos entregan una copia completa y perfecta de todo lo que existe.      Percibimos dentro de las posibilidades de nuestro organismo.     Seleccionamos.      Atendemos.     Nuestro sistema perceptivo organiza información.       La experiencia previa puede influir en aquello a lo que prestamos atención y en cómo lo interpretamos.         Por eso no diremos:     «LO QUE SIENTO ES TODA LA REALIDAD.»     Diremos algo más preciso:             Y eso ya es formidable.


PERCIBIR E INTERPRETAR NO SON EXACTAMENTE LO MISMO

Ésta será una distinción muy útil para nuestra investigación.

Oigo un golpe.       PERCEPCIÓN.      «Alguien está intentando entrar.»    INTERPRETACIÓN.

Veo una expresión facial.    PERCEPCIÓN.    «Está enfadado conmigo.»    INTERPRETACIÓN.

Noto aceleración cardíaca.  PERCEPCIÓN CORPORAL.         «Va a ocurrir algo terrible.»     INTERPRETACIÓN.

Muchas veces ambas cosas ocurren tan rápidamente que parecen una sola.       Pero cuando encendemos la linterna podemos preguntar:          ¿QUÉ PERCIBÍ REALMENTE                                Y QUÉ AÑADÍ DESPUÉS?                     Menuda herramienta para nuestra arqueología.


EL ITINERARIO TAMBIÉN PARTICIPA

Dos personas pueden estar ante la misma situación y prestar atención a cosas diferentes.        Una escucha el tono de voz.    Otra mira las manos.     Otra observa el lugar.     Otra nota inmediatamente un olor.       Otra apenas registra nada de eso porque su atención está en otra parte.      

No necesitamos concluir que cada una vive en una realidad completamente distinta.     Hay un acontecimiento compartido.      Pero cada caminante entra en relación con él desde:     su organismo,    su atención,    su desarrollo,   su aprendizaje,    su experiencia,   su estado actual.

Por eso también aquí:    HAY MODELO     Y HAY ITINERARIO.


EL CUERPO SABE QUE ALGO OCURRE ANTES DE QUE YO LO EXPLIQUE

Esta frase necesita precisión, pero es importante.      Podemos experimentar modificaciones corporales antes de disponer de una explicación consciente clara.

Tensión.    Relajación.    Sobresalto.   Cansancio.    Hambre.    Dolor.    Excitación.   Malestar.   Bienestar.     Eso no significa que el cuerpo posea una explicación secreta e infalible de la situación.     Significa algo mucho más sencillo:     EL ORGANISMO ESTÁ PARTICIPANDO EN LA EXPERIENCIA ANTES DE QUE EL PENSAMIENTO TERMINE DE CONTÁRNOSLA.     

Por tanto, el cuerpo aporta información.    Pero también debe investigarse.


«MI CUERPO ME LO DICE»

Perfecto.     Escuchémoslo.     Pero no convirtamos inmediatamente cualquier sensación corporal en oráculo.    Si siento miedo, el miedo es real como experiencia.    Pero todavía podemos preguntar:    ¿HAY PELIGRO?          Si siento rechazo, el rechazo está ocurriendo.     Pero:    ¿QUÉ LO PRODUCE?

Si siento tranquilidad:    ¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?    La sensación aporta material.   Después podremos pensar.   Valorar.   Relacionar.   Investigar.

Otra vez las funciones empiezan a cooperar.


LA SENSACIÓN PUEDE SACARNOS DEL CONSTRUCTO

Aquí aparece algo precioso para Madre Tierra.     Una persona puede pasar horas dentro de:   ideas,   problemas,    clasificaciones,    pantallas,    preocupaciones,    expectativas,   interpretaciones.

Y entonces sale.   Camina.   El aire toca la cara.   Hay luz.  Hace frío.  Llueve.   Un pájaro cruza.  El cuerpo se mueve.    No hemos resuelto mágicamente ningún problema.   Pero ha ocurrido algo fundamental:    HA ENTRADO INFORMACIÓN QUE NO PROCEDÍA ÚNICAMENTE DEL PROPIO CONSTRUCTO.

El mundo vuelve a participar.


EL CAMINO CORRIGE PROPORCIONES

Imaginemos una preocupación que ocupa toda la conciencia.     Parece enorme.     Salgo.    Camino durante una hora.    La preocupación puede continuar exactamente allí.    Pero ahora también están:

mi cuerpo,   el movimiento,   la respiración,   el paisaje,   otras personas,   el cielo,  la temperatura,   la distancia recorrida. 

 No hemos negado el problema.    Hemos añadido realidad.   Y puede suceder que aquello que ocupaba el cien por cien del campo recupere una proporción diferente.    NO HA DESAPARECIDO EL RINCÓN.                        HA REAPARECIDO LA CASA.


AQUÍ LA PSICOLOGÍA PUEDE COMETER UN ERROR CURIOSO

Puede preguntar tanto:     «¿QUÉ SIGNIFICA?»

que deje de preguntar:      «¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?»

Alguien dice:       «Siento presión en el pecho.»    Podemos empezar inmediatamente una interpretación psicológica.       Pero antes:    ¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?

¿Qué siente exactamente?      ¿Desde cuándo?       ¿En qué circunstancias?      ¿Hay que considerar una causa física?      ¿Aparece con esfuerzo?       ¿Con determinadas situaciones?      ¿Es algo nuevo?

La toma de tierra también significa esto:    NO PSICOLOGIZAR AUTOMÁTICAMENTE LO QUE TODAVÍA NO HEMOS OBSERVADO SUFICIENTEMENTE.

El cuerpo no es una metáfora.      Es cuerpo.       Y cuando un síntoma corporal puede requerir  atención médica, una interpretación psicológica no la sustituye.


TAMPOCO TODO ES SÍMBOLO

Esto será importantísimo cuando lleguemos a los sueños y arquetipos.     Jung abrió maravillosamente el mundo simbólico.     Nosotros queremos conservarlo.     Pero precisamente para conservarlo necesitamos impedir que todo se convierta en símbolo.     Un árbol puede simbolizar muchas cosas.    Pero también:    ES UN ÁRBOL.

Un río puede adquirir una enorme significación psicológica.     Pero también es agua moviéndose por un territorio.   

El Sol puede convertirse en imagen, mito, divinidad, símbolo de conciencia, centro o renacimiento.       Pero antes de cualquier símbolo:   HAY UNA ESTRELLA CUYA ENERGÍA HACE POSIBLE LA VIDA TERRESTRE.

Madre Tierra nos permite mantener simultáneamente las dos dimensiones.    REALIDAD Y SIGNIFICADO.    Sin que una tenga que tragarse a la otra.


PRIMERO MIRA

Esto podría convertirse en una regla metodológica de todo el libro.    Antes de interpretar:    MIRA.

¿Qué hay?       ¿Qué ocurrió?    ¿Qué puede observarse?      ¿Qué dice la persona?       ¿Qué sabemos?       ¿Qué no sabemos?       ¿Qué pertenece al hecho?      ¿Qué pertenece a nuestra interpretación?

Después podemos utilizar Jung.   Sombra.   Complejo.   Persona.   Arquetipo.   Símbolo.    Pero ya tendremos los pies apoyados en algo.


EL ELECTRICISTA NECESITA OJOS

Volvamos a nuestra habitación oscura.       Encendemos la luz.     CLIC.

Pero encender la luz no basta.     Ahora hay que mirar.    Hay una silla.   Una caja.   Una ventana.    Un abrigo.    Una puerta.    Y quizá aquello que desde fuera parecía un monstruo era una chaqueta colgada.        O quizá descubrimos que realmente hay algo que necesita atención.

Ambas posibilidades existen.     Por eso:     LA LUZ NO DECIDE QUÉ VAMOS A ENCONTRAR.     La luz permite mirar.      Y la sensación aporta una primera relación con aquello que está ahí.


JUNG TAMBIÉN NECESITÓ MIRAR

Antes de construir su enorme edificio conceptual, Jung observó.    Escuchó pacientes.    Trabajó con asociaciones.    Atendió sueños.    Recogió imágenes.    Comparó materiales.   Leyó mitos.   Estudió religiones.    Observó producciones espontáneas.    Después pensó sobre aquello.   Relacionó.    Construyó.    Formuló.    Ésta es la secuencia que queremos recuperar continuamente:     OBSERVAR → ORGANIZAR → INTERPRETAR.

Y después, algo todavía más importante:    VOLVER A OBSERVAR.     Porque la teoría tiene que poder regresar al territorio.


LA SENSACIÓN TAMBIÉN PUEDE QUEDAR SECUESTRADA POR EL CONSTRUCTO

Veo determinada ropa.     Y antes casi de verla:     «ÉSA ES UNA PERSONA DE...»

Escucho un acento:      «ÉSTOS SON...»

Veo un gesto:     «ESO SIGNIFICA...»

La percepción recibe inmediatamente capas de interpretación aprendida.    El constructo llega tan deprisa que creemos estar viendo directamente lo que, en parte, ya estamos interpretando.          Por eso nuestra pregunta vuelve a ser:      ¿QUÉ VISTE?        No:      ¿QUÉ CREÍSTE QUE SIGNIFICABA?          Primero separemos.        Después reuniremos.


EL NIÑO YA ESTABA PERCIBIENDO

Aquí enlazamos con RECIBIR ANTES DE COMPRENDER.      Antes de poder explicar su mundo, el niño ya está en contacto con él.       Hay sonidos.     Rostros.      Contacto.     Distancias.    Movimientos.     Voces.      Ritmos.     Presencias.     Ausencias.

No podemos afirmar retrospectivamente qué quedó exactamente de cada experiencia.     Pero sí podemos recordar:      ANTES DE PODER CONTAR SU ITINERARIO, YA LO ESTABA VIVIENDO.

La sensación estaba abriendo ventanas mucho antes de que el pensamiento pudiera escribir la historia.


MADRE TIERRA DEVUELVE LOS CINCO SENTIDOS A LA CASA DE JUNG

Y quizá aquí nuestra aportación sea especialmente sencilla.    No necesitamos inventar una quinta función.     Podemos coger la sensación de Jung y preguntarle:         ¿QUÉ OCURRE SI LA SACAMOS FUERA DEL edificio?

Ojos.   Oídos.   Nariz.   Boca.   Piel.   Cuerpo.  Movimiento.   Temperatura.   Entorno.  De repente Madre Tierra no es una teoría.

SE PUEDE TOCAR.     No toda ella, naturalmente.   Pero entramos físicamente en relación con el mundo que nos sostiene.    Y eso modifica nuestra posición.


EL GRAN CORRECTOR DE LA REALIDAD

Quizá no debamos llamar a la sensación «corrector» en sentido absoluto, porque la percepción también puede equivocarse.        Pero sí podemos decir:              NOS OBLIGA A VOLVER AL TERRITORIO.

He construido una explicación.     Muy bien.      MIRA OTRA VEZ.         He elaborado una teoría sobre esta persona.       Muy bien.       ESCUCHA OTRA VEZ.

He interpretado un símbolo.      Muy bien.      PREGUNTA OTRA VEZ.

He decidido que algo siempre ocurre así.      Muy bien.     OBSERVA OTRA VEZ.     Esta humildad es enormemente científica y enormemente humana.


SENSACIÓN

La sensación nos recuerda:             ANTES DE QUE EL MUNDO SEA EXPLICADO,
EL MUNDO ESTÁ OCURRIENDO.

Hay algo.     Lo percibo hasta donde mis posibilidades permiten.     Después llegará el pensamiento.     Después la valoración.      Después la interpretación.     Después quizá el símbolo.

Pero no perdamos aquel primer contacto.     Porque puede ocurrir que después de cien años explicando una habitación alguien abra la puerta...     y descubra que fuera está amaneciendo.

Jung nos dio la función.        Madre Tierra puede devolverla al suelo.

MIRA.     ESCUCHA.     TOCA.    HUÉLELO.   SABORÉALO.    SIENTE TU CUERPO.    No para abandonar la psicología.     Para recordarle continuamente:    AQUÍ HAY UN SER HUMANO VIVO       EN CONTACTO CON UN MUNDO REAL.

Y todavía queda una cuarta función.     Una especialmente fascinante para Jung.    Porque mientras la sensación nos dice:      «ESTO ESTÁ AQUÍ»,     hay otra que parece percibir hacia dónde podría abrirse lo que todavía no está claramente desplegado.     La siguiente habitación es:     INTUICIÓN.

 


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