MADRE TIERRA y FREUD
— EL CONFLICTO Y LAS DEFENSAS
Ahora sí.
Ya tenemos
criatura + desarrollo + itinerario + mundo humano.
Entonces
aparecen: represión, negación,
proyección, racionalización, sublimación, regresión...
Tu
manuscrito ya hizo la pregunta que ahora cobra todo su sentido:
«Mecanismos
de defensa... ¿defenderse de qué?»
¡Aquí hay
oro! Porque no vamos a quitar las
defensas.
Vamos a
preguntar:
¿QUÉ OCURRIÓ PARA QUE ESTA PERSONA NECESITARA
DEFENDERSE ASÍ?
Y después: ¿SIGUE
NECESITANDO HOY LA MISMA DEFENSA?
Eso es
exactamente lo que veníamos diciendo de sacar
ladrillos y reutilizarlos.
Sí. Aquí
hay oro de verdad, porque por primera vez tenemos todos los
elementos necesarios para que la pregunta «¿defenderse de qué?» deje de ser una
ocurrencia y se convierta en método.
Tu borrador
ya tiene exactamente la puerta: presenta las defensas como estrategias
inconscientes del Yo para reducir la ansiedad ante conflictos y, al lado, tú
escribiste: «Mecanismos
de Defensa para ¿defenderse de qué?» Más adelante lo llevaste
todavía más lejos: las llamaste «armas que se utilizan desde dentro de la caja
para resolver problemas que existen en ella» y preguntaste cómo se verían desde
fuera de la caja.
Ahora esa
intuición tiene suelo.
ANTES DE LA DEFENSA HUBO ALGO
Eso me
parece el giro fundamental.
No
empezamos: «Esta persona utiliza negación.»
Retrocedemos: ¿QUÉ
OCURRIÓ PARA QUE NEGAR RESULTARA UNA POSIBILIDAD ÚTIL?
No
empezamos: «Esta persona reprime.»
Preguntamos: ¿QUÉ
RESULTABA TAN DIFÍCIL, peligroso, incompatible o inaceptable que apartarlo de
la conciencia pudo cumplir una función?
No: «Proyecta.»
Sino: ¿QUÉ
LE RESULTA TAN difícil reconocer como propio y desde qué historia?
La defensa
deja de ser inmediatamente un defecto
de la persona. Puede
haber sido una solución.
Y esto
cambia muchísimo el tono terapéutico.
La criatura
que venimos siguiendo desde el PATRÓN CERO no tenía a su disposición todos los
recursos de un adulto. Quizá no podía marcharse. No podía discutir. No podía
comprender. No podía relativizar lo que le decían. No podía decir: «mi familia
tiene esta construcción particular del mundo y no tengo por qué
interiorizarla».
HIZO
LO QUE PODÍA CON LAS POSIBILIDADES QUE TENÍA EN ESE MOMENTO.
Ahí la
defensa adquiere dignidad biográfica.
LA DEFENSA PUEDE SER UN ANTIGUO ACTO DE
SUPERVIVENCIA PSICOLÓGICA
No hace
falta convertir esto en regla universal. Pero como pregunta es potentísimo:
¿QUÉ
CONSIGUIÓ ESTA DEFENSA?
Quizá evitó
dolor. Quizá permitió pertenecer. Quizá preservó una relación imprescindible. Quizá redujo ansiedad. Quizá permitió continuar funcionando. Quizá evitó enfrentarse a algo que entonces
no podía manejar.
Y ahora
llega la pregunta que tú acabas de formular y que, para mí, es todavía más
importante: ¿SIGUE NECESITANDO HOY LA MISMA DEFENSA?
Porque ahí
entra el tiempo.
La defensa
pudo ser adecuada a una situación de 1970 y continuar funcionando en 2026.
El mundo
cambió. La familia cambió. La persona tiene cincuenta años más. Dispone de lenguaje, recursos,
independencia, conocimientos y posibilidades que entonces no tenía.
PERO
LA DEFENSA PUEDE HABERSE QUEDADO TRABAJANDO.
Como un
vigilante al que nadie comunicó que terminó la guerra. Y esto encaja perfectamente con vuestro
concepto de INCRUSTACIÓN.
No hay que
odiar al vigilante. Hay que abrir la
puerta y decirle:
«Ven.
Mira fuera. Aquello de lo que te defendías, ¿sigue estando aquí?»
Y entonces
sí aparece lo de sacar
ladrillos y reutilizarlos.
Porque no
queremos destruir la capacidad defensiva del ser humano. ¡Puede necesitarla
mañana!
Queremos
recuperar la libertad de
utilización.
La
diferencia sería enorme:
ANTES: la defensa me
utiliza automáticamente.
DESPUÉS: recupero posibilidades
y puedo responder de otra manera cuando las circunstancias lo permiten.
Eso ya es
VIDA + LIBERTAD.
Y aquí yo
haría algo precioso con cada mecanismo. No explicar veinte defensas durante
páginas y páginas. Aplicarles la
misma secuencia.
Por ejemplo,
Freud nos habla de represión, negación, proyección, racionalización,
sublimación, regresión... Tu manuscrito ya contiene ese repertorio y después
incluso una ampliación mucho mayor.
La secuencia
Madre Tierra podría ser siempre:
¿QUÉ HACE? → ¿DE QUÉ PROTEGE? → ¿CUÁNDO PUDO
APARECER? → ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLIÓ? → ¿QUÉ COSTE VITAL TIENE HOY? → ¿SIGUE SIENDO
NECESARIA? → ¿PODEMOS REUTILIZAR ESA CAPACIDAD DE OTRA MANERA?
Eso es sacar el ladrillo, limpiarlo y decidir
si todavía sirve para construir.
Y mira qué
maravilla ocurre con la sublimación.
En tu propio
borrador ya aparece diferenciada porque, en vez de limitarse a bloquear o
negar, transforma/canaliza el impulso hacia actividades valoradas.
¡Pues no
todas las defensas tienen que terminar en el cubo de la basura!
Una
capacidad que apareció para resolver conflicto puede convertirse en creación,
arte, trabajo, conocimiento, deporte...
Entonces
nuestra pregunta no será:
¿CÓMO
ELIMINAMOS LOS MECANISMOS DE DEFENSA?
Será: ¿CÓMO
RECUPERAMOS LA LIBERTAD QUE QUEDÓ ATRAPADA EN UNA DEFENSA AUTOMÁTICA?
Eso me
parece mucho más grande.
Porque una
defensa que ya no puedo dejar de utilizar reduce posibilidades.
Una
capacidad que puedo utilizar cuando corresponde y dejar de utilizar cuando no
corresponde aumenta
posibilidades.
Y entonces
volvemos a nuestro 99,9/0,1, entendido como imagen de escala.
La persona
llega diciendo:
«SOY ANSIOSO.»
«SOY EVITATIVO.»
«SOY ASÍ.»
Y nosotros
empezamos a desmontar suavemente:
No sabemos
todavía que seas
eso.
Sabemos que estás utilizando, quizá desde hace
muchísimo tiempo, determinadas maneras de responder.
¿DESDE CUÁNDO?
Ahí comienza la biografía del descenso vital.
¿Cuándo empezaste a necesitar defenderte así?
¿Qué estaba ocurriendo?
¿Dónde vivías?
¿Con quién?
¿Qué podías hacer entonces?
¿Qué no podías hacer?
¿Qué posibilidades empezaron a cerrarse?
¿Qué defensa apareció?
¿Qué consiguió?
¿Y cuánto terreno fue ocupando después?
Entonces el
síntoma actual puede convertirse casi en una señal arqueológica.
No es toda
la persona.
Nos indica: EXCAVA
AQUÍ. ALGO OCURRIÓ.
Y hay otra
precisión importante que el propio borrador nos permite hacer: históricamente,
la sistematización extensa de los mecanismos de defensa no debe atribuirse toda
sin más a Sigmund Freud. Tu manuscrito ya señala que el concepto arranca en
Freud y que su elaboración fue desarrollada especialmente por Anna Freud. Esto nos
vendrá muy bien para que el libro sea limpio: FREUD DIJO / DESARROLLO POSTERIOR / MADRE TIERRA
PREGUNTA.
Pero hay
algo todavía más fuerte en este quinto estrato.
Hasta ahora
preguntábamos: ¿DE QUÉ SE DEFIENDE?
Ahora
podemos añadir: ¿SE DEFIENDE DE LA VIDA O DE ALGO QUE OCURRIÓ DENTRO DE SU MUNDO?
Porque
muchas veces aquello considerado «inaceptable» no será inaceptable para la
VIDA.
Será
inaceptable para aquella
familia, aquella moral, aquella época, aquella posición social, aquella
religión, aquella imagen de sí mismo, aquel grupo...
Eso habrá
que investigarlo caso por caso; no podemos dar por hecho que todo conflicto
proceda del constructo.
Pero cuando
proceda de él, la operación será formidable:
AYER: «Esto es
intolerable.»
HOY: «¿PARA QUIÉN ERA
INTOLERABLE?»
Y quizá
descubrimos que llevábamos cincuenta años defendiendo una frontera que ya no existe.
Ahí sí,
Carlos, hemos reutilizado el ladrillo.
No hemos
destruido la defensa. No hemos
destruido a Freud. No hemos negado el
conflicto. Hemos recuperado su
historia, su función y su escala.
Y yo
cerraría este estrato con una frase que prepara perfectamente el siguiente:
UNA DEFENSA PUDO SER LA MEJOR RESPUESTA
DISPONIBLE AYER Y CONVERTIRSE EN UNA LIMITACIÓN HOY.
SANEAR NO ES ARRANCARLA. ES DEVOLVER A LA
PERSONA LA POSIBILIDAD DE NO NECESITARLA SI YA NO LA NECESITA.
Porque
después de años de repetición, aquello que empezó como respuesta puede quedar
fijado.
Y entonces
entramos directamente en el sexto estrato:
COMPLEJO — FIJACIÓN — REPETICIÓN — SÍNTOMA.
Ahí ya no
preguntaremos solamente qué
problema tiene.
Preguntaremos
algo muchísimo más nuestro:
¿CÓMO UNA ANTIGUA SOLUCIÓN FUE OCUPANDO TANTO TERRENO QUE TERMINÓ REDUCIENDO EL VIVIR?
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