JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
Qué descubrió Jung Aquí conviene hacer
algo muy bonito, Carlos: no preguntarnos todavía si Jung explicó
correctamente aquello que descubrió. Primero separar descubrimiento de
explicación. Porque quizá ahí podamos hacerle justicia de verdad.
Jung pudo
equivocarse en alguna explicación, quedarse corto en otras o utilizar conceptos
propios de su época. Pero señaló un fenómeno humano reconocible: hay
coincidencias que, para quien las vive, poseen una intensidad de significado
que no queda descrita simplemente diciendo «casualidad». Eso ya es un
descubrimiento digno de conservar.
40. QUÉ DESCUBRIÓ JUNG
Después de
todo lo recorrido podemos hacer una pregunta aparentemente sencilla: ¿QUÉ DESCUBRIÓ JUNG? Y debemos ser muy cuidadosos.
Porque una
cosa es : LO QUE DESCUBRIÓ y otra: CÓMO INTENTÓ EXPLICARLO. Si mezclamos ambas
cosas, corremos el riesgo de que al discutir una explicación perdamos también
el fenómeno que la originó.
PRIMERO EL
FENÓMENO
Jung prestó
atención a algo que otros podían despachar rápidamente como: casualidad, azar,
superstición, imaginación, o simple anécdota.
Él se
detuvo. Había personas que
experimentaban coincidencias cuya correspondencia con su situación psíquica
resultaba extraordinariamente significativa.
Eso ocurría. Al menos como experiencia humana, ocurría. Y Jung dijo, en esencia: ESTO MERECE SER MIRADO. Ése puede ser su primer gran
descubrimiento.
DESCUBRIÓ
QUE NO TODAS LAS COINCIDENCIAS SE VIVEN IGUAL
Dos
acontecimientos pueden coincidir y no producir nada. Pero algunas coincidencias atraviesan a la
persona. La detienen. La sorprenden. La conmueven.
A veces
modifican su manera de comprender una situación. Entonces Jung advirtió que para estudiar
aquellas experiencias no bastaba contar acontecimientos. Había que incluir: EL SIGNIFICADO PARA QUIEN LOS VIVÍA.
Y ESO
CAMBIABA LA UNIDAD DE OBSERVACIÓN
Ya no
bastaba: A ocurrió. B ocurrió. Había que añadir:
ALGUIEN
VIVIÓ LA RELACIÓN ENTRE A Y B COMO SIGNIFICATIVA.
El receptor
entraba en la escena. Y con él
entraban necesariamente: su estado
psíquico, su situación, su historia, su capacidad de asociación, su manera de experimentar aquello. Hoy nosotros añadimos todavía más: SU BIOGRAFÍA.
JUNG
DESCUBRIÓ QUE HABÍA QUE MIRAR LA RELACIÓN
Éste quizá sea otro paso enorme.
Durante
mucho tiempo podemos estudiar: A. Después B. Pero Jung dirigió la atención hacia: A ↔ B
No
solamente hacia las cosas. Hacia la relación que aparece
entre ellas. Y concretamente hacia relaciones que no
podían describirse fácilmente diciendo:
A
HA CAUSADO B. Entonces apareció el
problema.
DESCUBRIÓ
UN LÍMITE DE LA EXPLICACIÓN DISPONIBLE
Esto es
diferente de descubrir que la causalidad no existe. Jung encontró situaciones en las que la
causalidad conocida no parecía explicar la correspondencia significativa
observada. Eso ya era suficiente para preguntar.
¿TENEMOS TODAS LAS HERRAMIENTAS
NECESARIAS PARA DESCRIBIR ESTO? Ahí comienza una
investigación.
Y TUVO EL
VALOR DE NO TIRAR EL FENÓMENO PORQUE NO CABÍA EN EL CAJÓN Esto
merece reconocimiento. Cuando algo
no cabe en nuestro modelo tenemos dos posibilidades.
Decir: «ESO NO PUEDE EXISTIR PORQUE MI MODELO NO
LO EXPLICA.» O decir: «MI MODELO NO LO EXPLICA. MIREMOS.»
Jung eligió
mirar. Después podremos discutir hasta
dónde llegó. Pero primero debemos
reconocer el gesto.
DESCUBRIÓ
LA IMPORTANCIA DEL MOMENTO
Una
coincidencia significativa no depende solamente de: QUÉ
ocurre.
Importa: CUÁNDO. Una palabra cualquiera puede no significar
nada durante años. Pero pronunciada
en determinado momento de una biografía puede adquirir una fuerza enorme.
Una persona
puede aparecer cien veces. Y
precisamente una aparición determinada puede coincidir con algo que estamos
viviendo. Entonces:
EL
SIGNIFICADO NO ESTÁ SOLAMENTE EN LOS ELEMENTOS. También puede estar en su encuentro en
un determinado momento.
NOSOTROS
PODEMOS AÑADIR AHORA: EL MOMENTO TIENE HISTORIA
Aquí empieza
nuestra aportación. Porque el momento
no cayó del cielo. Llegó. La persona llegó hasta él. El otro acontecimiento también. Entonces podemos preguntar:
¿QUÉ
CAMINOS CONFLUYERON PARA PRODUCIR ESTE MOMENTO?
Ésta es
nuestra arqueología de la coincidencia.
Jung vio el encuentro. Nosotros
podemos intentar reconstruir también los caminos que llegaron hasta él.
DESCUBRIÓ
QUE LA EXPERIENCIA INTERIOR NO PODÍA SER IGNORADA
Un
pensamiento no pesa como una piedra. Un
sueño no puede colocarse encima de una mesa.
Una imagen interior no puede medirse del mismo modo que una temperatura.
Pero existen
como experiencias. Y pueden intervenir
decisivamente en una vida humana. Jung
se negó a eliminar esa mitad de la escena.
LO QUE OCURRE DENTRO DEL SER HUMANO
TAMBIÉN FORMA PARTE DEL ACONTECIMIENTO VIVIDO.
Y AQUÍ
NOSOTROS PODEMOS DAR OTRO PASO
Porque
después de nuestro recorrido ya no necesitamos imaginar un inmenso «mundo
interior» perfectamente conocido. Sabemos
que también allí nuestra visión es pequeña. Consciente. Inconsciente. Memoria.
Captación. Biografía. Sueño.
Asociaciones. Procesos
corporales.
Gran parte
de lo que participa en nosotros no está simultáneamente delante de nuestra
conciencia. Por tanto, Jung abrió el
interior. Nosotros podemos ahora
preguntar:
¿CUÁNTO DE ESE INTERIOR CONOCEMOS CUANDO
DECIMOS QUE ALGO HA COINCIDIDO CON ÉL?
DESCUBRIÓ
QUE EL SIGNIFICADO NO ERA UN ADORNO
Ésta es otra
aportación fundamental. Para
comprender determinadas experiencias humanas no basta describir físicamente lo
sucedido.
Imaginemos: «Un insecto llegó a una ventana.» Descripción correcta. Pero insuficiente para comprender por qué
aquel acontecimiento adquirió importancia en una determinada situación
psicológica.
Falta: LO QUE SIGNIFICÓ PARA QUIEN LO VIVIÓ. Jung incorporó ese significado al
fenómeno que quería estudiar.
NOSOTROS
HEMOS ENCONTRADO AHORA EL ALFABETO
Y aquí
nuestro camino quizá permite afinarlo todavía más. Si algo es significativo para alguien... ¿EN QUÉ IDIOMA LO ES? En el suyo. En el que ha ido construyendo su biografía.
Por eso
ahora podemos buscar: sus símbolos, sus repeticiones, sus personas, sus lugares, sus palabras, sus imágenes, sus experiencias.
Jung señaló
el significado. Nosotros intentamos
reconstruir la
biografía de ese significado.
DESCUBRIÓ
UNA PUERTA, NO NECESARIAMENTE LO QUE HABÍA DETRÁS
Quizá ésta
sea una buena manera de situarlo. Jung
abrió una puerta. Sobre ella escribió: SINCRONICIDAD.
Y detrás
encontró cuestiones enormes: causalidad, azar,
significado, psique, materia,
tiempo, coincidencia, orden.
Intentó explicarlas.
Pero
nosotros no necesitamos aceptar todas sus respuestas para conservar la puerta.
¿DESCUBRIÓ
UNA LEY DEL UNIVERSO? Aquí debemos ser mucho más prudentes.
Que existan
coincidencias significativas como experiencia humana no demuestra por sí mismo
que exista una ley universal desconocida que las produzca. Son niveles diferentes. Una cosa es constatar:
«ESTA PERSONA VIVIÓ UNA COINCIDENCIA
EXTRAORDINARIAMENTE SIGNIFICATIVA.»
Otra: «CONOCEMOS EL MECANISMO
UNIVERSAL QUE LA PRODUJO.»
Entre ambas
afirmaciones hay una distancia enorme.
Y nosotros no necesitamos saltarla.
QUIZÁ SU
DESCUBRIMIENTO MÁS SÓLIDO SEA MÁS HUMILDE Y quizá precisamente por eso sea más importante.
HAY
COINCIDENCIAS QUE MERECEN SER INVESTIGADAS.
Porque
contienen una relación significativa para quien las vive.
Podemos
estudiarlas. Reconstruirlas. Compararlas. Buscar antecedentes. Examinar la memoria. Investigar la biografía. Descartar causas conocidas. Estudiar probabilidades. Observar repeticiones. Y después comprobar qué queda. Eso ya constituye un terreno
extraordinariamente fértil.
JUNG NOS
ENSEÑÓ A NO CERRAR DEMASIADO PRONTO
Quizá éste
sea el regalo. Ante algo extraño
podemos cometer dos errores.
Uno: CREER DEMASIADO PRONTO. Otro: NEGAR DEMASIADO PRONTO.
Jung se
quedó mirando. Nosotros podemos
continuar haciendo lo mismo. Pero
ahora disponemos de más preguntas.
SACAMOS A
JUNG A PASEAR
Y ocurre
algo curioso. No necesitamos quitarle
nada. Al contrario. Lo sacamos de la biblioteca. Lo ponemos en el camino. Y le decimos: Mira, Jung. Aquí está el ser humano. Aquí su cuerpo. Aquí su biografía. Aquí sus recuerdos. Aquí sus sueños. Aquí sus símbolos. Aquí su habitación de captación. Aquí lo que ve. Aquí lo que no ve. Aquí su pequeño mundo consciente.
Y alrededor... MADRE TIERRA. Ahora volvamos a mirar aquella
coincidencia.
QUIZÁ EL
DESCUBRIMIENTO CREZCA AL CAMBIAR DE SUELO
Porque ya no
tenemos necesariamente: dos mundos
misteriosamente comunicándose. Tenemos
acontecimientos que ocurren dentro de una misma realidad. Un ser vivo que solamente conoce una
pequeña parte. Una biografía que ha
construido un alfabeto. Un
acontecimiento que toca alguna de sus letras.
Una coincidencia. Un
significado. Y una relación que todavía
puede no estar explicada. Eso sigue
siendo fascinante. Quizá incluso más.
ENTONCES,
¿QUÉ DESCUBRIÓ JUNG? Podemos responder sin exagerarlo y sin disminuirlo.
Descubrió
—o, más precisamente, identificó y formuló como problema psicológico— que determinadas
coincidencias pueden adquirir un significado extraordinario para quien las
experimenta aunque no se conozca una relación causal directa entre los
acontecimientos.
Les prestó
atención. Las reunió. Las pensó. Les dio un nombre. Intentó construir un marco para comprenderlas. Y con ello consiguió algo fundamental: QUE PUDIÉRAMOS SEGUIR PREGUNTANDO.
Quizá no
necesitemos que Jung tuviera la última respuesta. Nos basta con reconocer que vio una puerta
que merecía abrirse. Y nosotros hemos
llegado hasta ella. Décadas después. Con otras herramientas. Con otras preguntas.
Y con Madre
Tierra bajo los pies. Entonces podemos
decirle: JUNG, LA PUERTA SIGUE
ABIERTA. No sabemos todavía
qué encontraremos detrás. Algunas
coincidencias se explicarán. Otras se
desharán. Otras nos mostrarán nuestra
propia biografía. Y quizá algunas
continúen resistiéndose. Pero ya no
tenemos que elegir entre creerlas o negarlas.
Podemos
hacer algo mucho más humano:
MIRARLAS. RECONSTRUIRLAS. PONDERARLAS. Y, CUANDO NO SEPAMOS, DECIR NO SÉ.
Quizá ésa
sea una magnífica manera de continuar aquello que Jung empezó.
Y fíjate en
algo: así no
empequeñecemos a Jung al traerlo a Madre Tierra. Casi sucede lo
contrario. Separamos lo que vio de la explicación que construyó después. El
fenómeno queda en pie aunque mañana cambiemos completamente su explicación. Y
eso es propio de los grandes descubrimientos: la puerta puede
sobrevivir al primer mapa que se hizo de lo que había detrás.
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