JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
JUNG PISA MADRE TIERRA
Aquí creo
que está el
corazón nuevo del libro.
¿Exterior a qué? Sí. Aquí cambia de verdad el libro. Hasta
ahora hemos acompañado a Jung, procurando comprender qué vio y qué intentó
explicar. A
partir del 42 no discutimos primero su respuesta: cambiamos el suelo desde el
que se formula la pregunta.
Y «¿Exterior
a qué?» parece una pregunta casi infantil. Precisamente por eso es peligrosa.
Porque en cuanto la hacemos, la división psique/mundo exterior deja de ser
obvia. El pensamiento está dentro del cráneo, sí; el árbol está fuera del
cuerpo, sí. Pero el
cuerpo, el pensamiento y el árbol no están fuera de Madre Tierra. Interior/exterior
sigue siendo útil para el individuo; lo que deja de estar claro es que esa
frontera pueda utilizarse sin más para describir la realidad completa.
¿EXTERIOR A QUÉ? Hasta aquí hemos acompañado a Jung. Hemos intentado comprenderlo antes de
interrogarlo.
Hemos
conservado: la coincidencia, el significado, el acontecimiento psíquico, el acontecimiento exterior, la ausencia de una relación causal establecida, la acausalidad como propuesta, y las preguntas que dejó abiertas.
No hemos
desmontado nada. Ahora hacemos algo
diferente. CAMBIAMOS DE LUGAR. Jung sale a caminar. Y pisa Madre Tierra.
LA PRIMERA
PREGUNTA ES CASI DEMASIADO SENCILLA
Jung habla
de un: ACONTECIMIENTO PSÍQUICO y de un: ACONTECIMIENTO EXTERIOR. Perfecto. Pero ahora preguntamos: ¿EXTERIOR
A QUÉ? Parece una pregunta
pequeña. No lo es.
EXTERIOR A
MÍ Ésta parece la primera respuesta.
Pienso.
El pensamiento ocurre en mí. Veo un árbol. El árbol está fuera de mí. Interior. Exterior.
La
distinción funciona perfectamente para desenvolvernos. Mi cuerpo establece una frontera. Esto ocurre en mi organismo. Aquello ocurre fuera de él. No tenemos ninguna necesidad de negar esa
diferencia. Pero acabamos de decir
algo importante:
FUERA DE MI ORGANISMO.
No hemos dicho: FUERA DE LA REALIDAD A LA QUE PERTENEZCO.
AQUÍ
EMPIEZA EL CAMBIO
Mi
pensamiento ocurre dentro de un organismo.
Mi organismo está dentro de Madre Tierra. El árbol está fuera de mi organismo. Pero también está dentro de Madre Tierra. Entonces:
EL
ÁRBOL ES EXTERIOR A MÍ. Sí. Pero:
NO
ES EXTERIOR AL SISTEMA DEL QUE YO TAMBIÉN FORMO PARTE.
Ahora la
palabra «exterior» necesita apellido.
EXTERIOR
DEPENDE DE DÓNDE COLOQUEMOS LA FRONTERA
Si la
frontera es: MI PIEL tenemos interior y exterior. Si la frontera es: MI CASA yo y el árbol podemos quedar fuera. Si la frontera es: EL BOSQUE el árbol y yo podemos quedar dentro.
Si la
frontera es: MADRE TIERRA la escena vuelve a cambiar. Entonces descubrimos algo sencillo:
INTERIOR Y EXTERIOR DEPENDEN TAMBIÉN DE
LA UNIDAD QUE ESTEMOS OBSERVANDO.
NO ES UN
JUEGO DE PALABRAS Es un problema de posición.
Pensemos en
una célula de nuestro cuerpo. Tiene
interior. Tiene exterior. Perfecto. Pero aquello que es exterior a la
célula puede continuar siendo interior al organismo. La célula no está equivocada. Desde su frontera:
ESO
ESTÁ FUERA. Pero desde una unidad
mayor: AMBAS COSAS ESTÁN
DENTRO. Eso es exactamente lo
que ahora queremos preguntar.
VOLVAMOS A
JUNG Una persona sueña con determinada imagen.
Tenemos: ACONTECIMIENTO PSÍQUICO.
Después
ocurre algo fuera de su organismo que corresponde significativamente con
aquella imagen. Tenemos: ACONTECIMIENTO EXTERIOR. Jung contempla la relación. Nosotros preguntamos:
¿exterior al soñador? Sí. ¿Exterior a su cuerpo? Sí.
¿Exterior a Madre Tierra? NO.
Entonces los
dos acontecimientos están separados respecto a una frontera... pero contenidos respecto a otra.
DISTINGUIR
NO ES SEPARAR Aquí vuelve nuestra frase. Es importantísima.
Podemos
distinguir: persona, árbol,
insecto, sueño, llamada,
pensamiento, otro ser humano. Tenemos que hacerlo para poder estudiar. Pero:
DISTINGUIR DOS ACONTECIMIENTOS NO
DEMUESTRA QUE SEAN DOS REALIDADES INDEPENDIENTES. Ésta es la cuestión.
JUNG MIRABA
DESDE EL INDIVIDUO
Y era
lógico. Era psicólogo. El estado psíquico de una persona estaba
en un lado. El acontecimiento
objetivo que aparecía fuera de ella, en otro.
Desde esa
posición: INTERIOR ↔ EXTERIOR tiene pleno sentido. Nosotros no necesitamos corregirlo. Solamente hacemos algo: RETROCEDEMOS UNOS PASOS. Ampliamos el encuadre.
Y APARECE
LA ESCENA COMPLETA
Ahora vemos: una persona, su cuerpo,
su pensamiento, su memoria, su sueño,
el acontecimiento exterior, otros
seres vivos, el lugar, el momento, la temperatura, el día o la noche, los procesos anteriores, las relaciones, las condiciones.
Y todo está
ocurriendo: DENTRO DE MADRE TIERRA. La coincidencia no ha desaparecido. Pero ha cambiado de paisaje.
ANTES
TENÍAMOS DOS EXTREMOS
PSIQUE y
MUNDO
EXTERIOR. Y el gran problema
era: ¿CÓMO PUEDEN
RELACIONARSE? Ahora aparece una
pregunta anterior:
¿ESTAMOS SEGUROS DE HABER COLOCADO
CORRECTAMENTE LA FRONTERA?
Porque quizá
estamos intentando construir un puente entre dos orillas... sin haber preguntado antes si pertenecen al
mismo terreno.
EL
PENSAMIENTO TAMBIÉN ES TERRESTRE Esto es fundamental.
No porque
sepamos explicar completamente qué es un pensamiento. No lo sabemos. Pero sabemos algo más elemental:
EL
SER HUMANO QUE PIENSA ES UN SER VIVO TERRESTRE.
Necesita
oxígeno. Agua. Temperatura. Alimento.
Sueño. Un organismo funcionando. El pensamiento no aparece en un ser humano
independiente de esas condiciones. Entonces
aquello que llamamos «interior» tampoco flota fuera de Madre Tierra.
EL SUEÑO
TAMBIÉN OCURRE AQUÍ
Dormimos en
Madre Tierra. Soñamos en Madre
Tierra. Recordamos el sueño en Madre
Tierra. Después encontramos el
acontecimiento llamado exterior... también
en Madre Tierra.
Esto no
explica la coincidencia. Pero impide
que coloquemos demasiado rápidamente ambos acontecimientos en universos
separados.
Y EL
ACONTECIMIENTO EXTERIOR TAMPOCO ES «TODO EL EXTERIOR» Ya
lo vimos. Es una pequeña parte.
El insecto
que llegó. La persona que llamó. La frase que escuché. La persona que encontré. Aquello que entró en mi campo. Por tanto, tenemos: UNA PEQUEÑA PARTE DE MI EXPERIENCIA
INTERIOR relacionándose con
UNA
PEQUEÑA PARTE DE LA REALIDAD EXTERIOR A MI ORGANISMO. Y ambas están contenidas en algo
inmensamente mayor.
AHORA LA
SINCRONICIDAD CAMBIA DE TAMAÑO
Ya no parece
necesariamente: DOS MUNDOS QUE
MISTERIOSAMENTE SE TOCAN. Puede empezar siendo:
DOS ACONTECIMIENTOS QUE UN SER HUMANO
DISTINGUE DENTRO DE UNA REALIDAD DE LA QUE ÉL MISMO FORMA PARTE.
Esto es muy
diferente. No hemos explicado la
relación. Pero hemos cambiado su
escala.
Y AQUÍ
APARECE LA DEPENDENCIA Porque además ese observador no solamente está
dentro.
DEPENDE. Depende continuamente de aquello que
llama exterior. Respiro algo exterior. Bebo algo exterior. Como algo exterior. Recibo temperatura. Luz.
Sonido. Contacto. Información. Relaciones.
Mi frontera
corporal existe. Pero no es una
muralla de independencia. Si fuera
completamente cerrada... YO NO PODRÍA CONTINUAR
VIVO.
SOMOS
DISTINTOS, NO INDEPENDIENTES
Esto vuelve
con toda su fuerza. Yo no soy el
árbol. El árbol no soy yo. Yo no soy el pájaro. El pájaro no soy yo. No necesitamos fundirlo todo en una masa
indiferenciada. Cada ser mantiene su
diferencia. Pero:
DIFERENCIA
NO EQUIVALE A INDEPENDENCIA. Entonces
interior/exterior puede describir una diferencia sin demostrar una desconexión.
AQUÍ MADRE
TIERRA NO EXPLICA LA SINCRONICIDAD
Importantísimo. No queremos sustituir una explicación
precipitada por otra.
Decir: «TODO ESTÁ EN MADRE TIERRA» no explica por qué pensé en alguien y
llamó. No explica un sueño
coincidente. No explica una
coincidencia extraordinaria. No
demuestra telepatía. No demuestra una
causalidad desconocida. No demuestra
acausalidad. No demuestra un mensaje. Lo único que hace es algo anterior:
COLOCAR
CORRECTAMENTE LA ESCENA. Y eso ya cambia
muchísimo.
PRIMERO
UBICACIÓN; DESPUÉS EXPLICACIÓN
Éste podría
ser uno de los métodos fundamentales de Madre Tierra.
Antes de
preguntar: ¿POR QUÉ HA OCURRIDO?
preguntar: ¿DÓNDE ESTÁ OCURRIENDO?
Antes de
construir una teoría sobre dos acontecimientos: ¿A QUÉ PERTENECEN?
Antes de
hablar de dos mundos: ¿DÓNDE HEMOS PUESTO LA
FRONTERA?
EL PROBLEMA
PUEDE CAMBIAR SIN HABERLO RESUELTO
Esto es
extraordinario. Seguimos sin saber por
qué ocurrió determinada coincidencia.
Pero ya no tenemos exactamente el mismo problema.
Antes: ¿CÓMO SE HAN COMUNICADO DOS MUNDOS
SEPARADOS? Ahora:
¿QUÉ RELACIÓN PUEDE EXISTIR ENTRE DOS
ACONTECIMIENTOS DISTINTOS QUE OCURREN DENTRO DE UNA REALIDAD COMPARTIDA? No es lo mismo.
QUIZÁ
CONSTRUIMOS DEMASIADO PRONTO EL PUENTE
Si digo: INTERIOR | EXTERIOR aparece una separación. Después ocurre una correspondencia. Y necesito construir un puente.
Sincronicidad. Acausalidad. Correspondencia. Significado.
Pero Madre
Tierra pregunta antes: ¿QUIÉN PUSO EL RÍO
ENTRE AMBAS ORILLAS? Quizá exista. Quizá sea enorme. Pero primero comprobémoslo.
EL HUMANO
ESTÁ DENTRO DE LO QUE INVESTIGA Ésta puede ser una de las claves de toda esta parte.
No somos
espectadores colocados fuera de Madre Tierra intentando comprenderla. Estamos dentro. Observamos desde dentro. Pensamos desde dentro. Medimos desde dentro. Nos equivocamos desde dentro. Descubrimos desde dentro.
Y cuando
experimentamos una coincidencia...
LA EXPERIMENTAMOS DESDE DENTRO DEL MISMO
SISTEMA EN EL QUE HA OCURRIDO.
ENTONCES
«EXTERIOR» SE HACE MÁS HUMILDE
Podemos
seguir utilizándolo. Es práctico. Es necesario. Pero ahora sabemos qué significa: EXTERIOR A MI ORGANISMO.
No
necesariamente: EXTERIOR A LA UNIDAD DE
LA QUE FORMO PARTE. Una pequeña
modificación. Y, sin embargo, puede
cambiar todo el paisaje.
JUNG, MIRA
OTRA VEZ Ahora sí.
Estamos caminando.
Jung señala: «AQUÍ ESTÁ EL ACONTECIMIENTO PSÍQUICO.»
De acuerdo. Después señala: «Y AQUÍ EL ACONTECIMIENTO EXTERIOR.» De acuerdo. Nosotros no borramos ninguno.
Solamente
preguntamos: JUNG, ¿EXTERIOR A QUÉ?
Exterior a
la persona. Sí. Exterior a su organismo. Sí.
Pero ambos
acontecimientos están ocurriendo aquí.
Dentro de la misma Madre Tierra.
Entonces quizá antes de buscar una misteriosa conexión entre dos
realidades separadas... debamos
estudiar:
LA
REALIDAD COMPARTIDA A LA QUE AMBAS PERTENECEN.
Y ahora sí
cambia el libro. Porque no hemos
refutado a Jung. No hemos explicado la
sincronicidad. No hemos introducido
magia. No hemos eliminado el
misterio. Hemos hecho algo mucho más
sencillo.
HEMOS
MOVIDO LA FRONTERA. Y al moverla... lo que estaba fuera puede continuar estando
fuera de mí, pero ya no está
necesariamente fuera del conjunto.
El
pensamiento sigue siendo pensamiento. El
árbol sigue siendo árbol. Yo sigo
siendo yo. Nada se ha confundido. Pero ahora todos estamos situados. DISTINTOS. DEPENDIENTES. DENTRO.
Y desde aquí
podemos volver a mirar la coincidencia.
Quizá la pregunta ya no sea solamente: ¿CÓMO SE CONECTARON?
Quizá antes
tengamos que preguntar: ¿CUÁNDO ESTUVIERON
REALMENTE DESCONECTADOS?
Este sí me
parece el comienzo del corazón nuevo del libro. Porque hemos hecho una operación
mínima: no hemos añadido ninguna fuerza, energía ni explicación desconocida. Solo hemos cambiado la
frontera.
Y de pronto «interior/exterior», «conexión», «independencia» y hasta la
necesidad de explicar la coincidencia empiezan a significar cosas diferentes.
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