MADRE TIERRA
Y
JUNG
Reutilizar la Sombra Lo comprendido puede convertirse en
posibilidad.
Llegamos al
último paso de esta primera gran caminata por la Sombra. Jung encendió la linterna. Nosotros hemos preguntado:
¿Sombra de
fábrica? ¿Quién decidió que
aquello era inaceptable? ¿Dónde
estaba yo cuando ocurrió? ¿Qué
edad tenía? ¿Qué podía comprender? ¿Qué quedó insuficientemente iluminado?
Se hizo la
luz. Recuperamos las proporciones. Y antes de eliminar nada dijimos: NO
AMPUTAR.
Ahora
podemos dar un paso más. Porque quizá
comprender algo no sirva solamente para sufrir menos por ello. Quizá pueda ocurrir algo mucho más
interesante: LO COMPRENDIDO PUEDE CONVERTIRSE EN POSIBILIDAD.
LA
SOMBRA YA FORMABA PARTE DE LA CASA
No estamos
trayendo material de fuera. Estaba
allí. Quizá rechazado. Quizá mal comprendido. Quizá mezclado con otras cosas. Quizá utilizado de una única manera. Quizá convertido en problema. Quizá simplemente no desarrollado. Pero:
ESTABA EN EL ITINERARIO.
Entonces,
cuando encendemos la luz, no sólo descubrimos algo que tenemos que resolver. Podemos descubrir: ALGO CON LO QUE AHORA PODEMOS
HACER OTRA COSA. Ésta es la
reutilización.
REUTILIZAR
NO ES JUSTIFICAR
Primero la
precisión. Si una conducta hizo daño,
comprender su origen no convierte el daño en bueno. Si algo necesita dejar de hacerse: que deje de hacerse. Si hay que reparar: reparemos hasta donde sea posible. Si hay que poner límites: pongámoslos.
Pero incluso
una experiencia que no queremos repetir puede dejar algo disponible: CONOCIMIENTO.
«Ahora sé
cómo llegué hasta allí.» «Ahora
reconozco antes esta reacción.» «Ahora
sé qué condiciones la favorecen.» «Ahora
puedo elegir otra respuesta.» Eso
ya es: REUTILIZAR LO VIVIDO.
NO
RECICLAMOS EL DAÑO
Reciclamos: LO
QUE PODEMOS APRENDER AL COMPRENDERLO.
Esta
diferencia es fundamental. No
necesitamos decir: «TODO OCURRE POR ALGO BUENO.» No.
Hay cosas
dolorosas, injustas, destructivas. Pero
una vez forman parte de nuestro itinerario, podemos preguntar: ¿QUÉ
PUEDO HACER HOY CON LO QUE AHORA SÉ?
Ahí vuelve
la libertad.
UNA
SOMBRA PUEDE CONTENER UNA CAPACIDAD SECUESTRADA
Utilicemos
un ejemplo sencillo. Alguien aprendió: «ENFADARSE
ES MALO.» Todo
fue a la misma caja. Ira. Firmeza.
Oposición. Capacidad de decir
NO. Defensa de límites. Discrepancia.
Años después
abre la caja. Hay cosas que necesita
regular. Claro. Pero entre ellas descubre: CAPACIDAD
DE DECIR NO. ¡Caramba!
No
necesitaba convertirse en una persona agresiva. Necesitaba
recuperar una posibilidad que había quedado mezclada con aquello que rechazaba.
Entonces: LA
SOMBRA NO HA SIDO ELIMINADA. HA
SIDO DESMONTADA. Y una de sus
piezas vuelve a estar disponible para la vida.
DE «SOY
DEMASIADO...» A «PUEDO UTILIZAR...»
Éste puede
ser un movimiento magnífico. «Soy
demasiado sensible.»
Un momento. ¿Qué contiene eso? Capacidad de percibir matices. Empatía.
Atención. Vulnerabilidad. Reactividad. Dificultad para poner distancia. Quizá no queremos todo funcionando
igual. Separamos. Regulamos. Y quizá descubrimos: NO
NECESITO DEJAR DE SER SENSIBLE.
NECESITO APRENDER QUÉ HACER CON MI SENSIBILIDAD. Menuda diferencia.
LA
SOMBRA COMO ALMACÉN DE POSIBILIDADES NO UTILIZADAS
Aquí Jung ya
nos había abierto una puerta importantísima.
La Sombra no contiene solamente aquello que consideramos moralmente
negativo. Puede contener aspectos
valiosos que nuestra identidad consciente no incorporó. Una persona construida alrededor de: «YO
SOY SERIO» quizá dejó
poco espacio para: juego, humor,
espontaneidad.
Otra
construida alrededor de: «YO SOY FUERTE» quizá dejó fuera: pedir ayuda, descansar, dejarse cuidar.
Otra: «YO
SOY RACIONAL» quizá
relegó: intuición, sensibilidad, imaginación.
Entonces
integrar la Sombra no consiste únicamente en aceptar nuestros defectos. Puede significar: RECUPERAR
HABITACIONES.
NO
ERA «LO MALO» Quizá
era: LO QUE NO CABÍA.
Esto conecta
directamente con la Persona. Para
construir una presentación coherente:
YO SOY ÉSTE, otras posibilidades
pueden recibir menos espacio. No
necesariamente porque sean malas.
Simplemente: NO ENCAJABAN EN EL PERSONAJE. Y aquí aparece una pregunta formidable:
¿CUÁNTO DE MI SOMBRA ESTÁ FORMADO POR
POSIBILIDADES QUE NO CABÍAN EN LA PERSONA QUE APRENDÍ A SER?
No lo
sabemos de antemano. Pero merece
investigarse.
LA PERSONA
DECÍA: «YO
SOY RESPONSABLE.»
La Sombra
quizá guarda: «QUIERO DESCANSAR.»
La Persona: «YO
PUEDO CON TODO.»
La Sombra: «NECESITO
AYUDA.»
La Persona: «YO
NO MOLESTO A NADIE.»
La Sombra: «QUIERO
OCUPAR ESPACIO.»
La Persona: «YO
SIEMPRE ESTOY DE ACUERDO.»
La Sombra: «NO.» Y ese NO, una vez iluminado,
quizá no necesite salir dando un portazo.
Puede aprender: A PONER UN LÍMITE.
Hemos
reutilizado la energía sin obedecer ciegamente a su forma anterior.
DE
CONTENIDO A POSIBILIDAD
Éste podría
ser el movimiento central del capítulo.
Antes: «TENGO
IRA.»
Después de
investigar: «PUEDO RECONOCER MI IRA.»
Y un paso
más: «PUEDO DESCUBRIR QUÉ NECESITA SER ATENDIDO Y ELEGIR CÓMO
RESPONDO.»
Entonces
algo que antes nos llevaba automáticamente empieza a transformarse en: INFORMACIÓN
DISPONIBLE. Y la información
disponible amplía posibilidades.
LO
COMPRENDIDO CAMBIA DE FUNCIÓN
Esto es
fascinante. Una vieja adaptación
quizá funcionaba como defensa. Después
de comprenderla puede convertirse en:
CONOCIMIENTO SOBRE MÍ MISMO.
Antes: «Cuando ocurre esto, huyo.»
Ahora: «Reconozco que tengo tendencia a retirarme
cuando ocurre esto.»
Ya no
estamos exactamente en el mismo lugar.
Porque puedo observar el inicio.
Puedo preguntar. Puedo decidir
esperar. Puedo retirarme
conscientemente si ésa sigue siendo la mejor opción. O puedo intentar otra respuesta.
La antigua
adaptación ha producido: UN MAPA.
EL MAPA
NACIÓ DEL CAMINO RECORRIDO
Aquí el
pasado deja de ser solamente peso. Puede
convertirse en información para caminar.
Sé: dónde suelo tropezar, qué situaciones me desbordan, qué respuestas aprendí, qué recursos tengo, qué necesito, qué señales aparecen antes.
No necesito
agradecer lo doloroso. Pero sí puedo
decir: AHORA CONOZCO MEJOR ESTE TERRENO. Eso es reutilización.
LA
SOMBRA PUEDE CONVERTIRSE EN DETECTOR
Imaginemos
que descubro que reacciono con mucha intensidad cuando siento que no se me
escucha.
Antes: reacción automática. Después de investigar: «Aquí aparece algo conocido.»
Entonces la
reacción puede convertirse en una señal:
ATENCIÓN. No necesariamente significa que el
otro esté haciendo algo malo. Ni que
mi reacción tenga siempre razón. Significa: MIRA
AQUÍ.
¿Qué está ocurriendo realmente? ¿No me escuchan? ¿Estoy interpretándolo así? ¿Necesito expresarme mejor? ¿Se ha activado una respuesta
antigua?
No sabemos. Pero aquello que antes dirigía: AHORA
AVISA. Menuda transformación.
DE
ENEMIGO A INFORMANTE
Quizá ésta
sea una de las grandes reutilizaciones de la Sombra.
Antes: «QUIERO
QUE ESTO DESAPAREZCA.»
Después: «QUIERO
SABER QUÉ INFORMACIÓN ME ESTÁ DANDO.»
No
convertimos cada emoción en oráculo. Una
emoción puede equivocarse respecto a la situación. Un miedo puede aparecer sin peligro
actual. Una sospecha puede no
corresponder a los hechos. Por eso: INFORMACIÓN NO ES VEREDICTO. La escuchamos. Y después miramos el territorio.
LA
SOMBRA TAMBIÉN PUEDE DEVOLVER ENERGÍA
Pensemos en
la cantidad de esfuerzo que puede requerir mantener algo continuamente fuera de
nuestra imagen consciente.
«Yo nunca
necesito.» «Yo nunca tengo
miedo.» «Yo nunca estoy
enfadado.» «A mí no me
importa.» «Yo siempre puedo.»
Mantener una
Persona así puede consumir muchísimo.
Cuando podemos decir: «SÍ, ESTO TAMBIÉN ME OCURRE», ya no necesitamos dedicar el mismo
esfuerzo a demostrar lo contrario.
No hemos
solucionado automáticamente el contenido.
Pero hemos dejado de gastar parte de nuestra energía en: NEGAR
SU EXISTENCIA. Esa energía vuelve
a estar disponible.
Y
PUEDE APARECER HUMOR
Esto también
es salud. Después de años diciendo: «YO
NO SOY NADA CELOSO», un
día podemos sorprendernos: «¡Caramba,
mira quién apareció!» Y sonreír. No porque los celos sean irrelevantes. Sino porque ya no necesitamos defender
una identidad perfecta.
PUEDO VERME SIN CONVERTIR CADA DESCUBRIMIENTO
EN UNA TRAGEDIA ONTOLÓGICA. Eso
recupera proporción.
LA
SOMBRA PUEDE ENSEÑARNOS SOBRE EL CONSTRUCTO
Aquí damos
otro paso. Si descubrimos que
determinadas partes de nosotros fueron rechazadas porque: «un hombre no...» «una mujer debe...» «una persona de éxito...» «en esta familia...» «una buena persona nunca...» entonces la Sombra se convierte
también en: ARQUEOLOGÍA DEL CONSTRUCTO.
Nos muestra
qué exigía aquel mundo. Qué permitía. Qué castigaba. Qué premiaba. Qué necesitábamos esconder para
pertenecer. Entonces una dificultad
individual puede abrir una pregunta colectiva:
¿QUÉ TIPO DE HUMANO
ESTABA INTENTANDO FABRICAR ESTE CONSTRUCTO?
Uf. Jung nos llevó al sótano individual. Y encontramos allí:
RESTOS DE LA
SOCIEDAD.
LA SOMBRA
COMO FÓSIL DEL CONSTRUCTO
Esta imagen
tiene fuerza. Un fósil conserva
señales de un mundo anterior. Una parte
de nuestra Sombra puede conservar: viejas
prohibiciones, antiguos papeles, expectativas familiares, valores de otra época, adaptaciones a escenarios desaparecidos. La miramos y podemos preguntar: ¿DE
QUÉ MUNDO VIENES?
Y quizá
descubrimos que ese mundo: YA NO EXISTE.
Entonces lo
que parecía un defecto personal puede contener la huella de una adaptación
histórica. No siempre. Pero ahora tenemos la pregunta.
Y SI
EL MUNDO YA NO EXISTE... ...la
posibilidad puede volver a abrirse.
Antes: «Esto no podía hacerse.» Hoy: ¿sigue siendo así?
Antes: «Esto era vergonzoso.» Hoy: ¿para quién?
Antes: «Si hacía esto, quedaba fuera.» Hoy:
¿de qué?
La Sombra
puede contener: POSIBILIDADES DETENIDAS POR UN MUNDO QUE YA
TERMINÓ. Y el caminante continúa aquí.
REUTILIZAR NO ES VOLVER ATRÁS
No queremos
recuperar exactamente al niño que fuimos.
Ni vivir ahora aquello que no vivimos entonces como si pudiéramos
corregir el calendario. No. EL
CAMINO NO RETROCEDE. Integra.
Aquello que
descubrimos entra en: EL CAMINANTE DE HOY. Con la edad de hoy. Con las responsabilidades de hoy. Con el mundo de hoy. Con la conciencia disponible hoy. No rescatamos una pieza para volver al
pasado. LA TRAEMOS AL PRESENTE.
Y AQUÍ
APARECE LA CREATIVIDAD
Una
posibilidad recuperada no tiene por qué volver a utilizarse como antes. Puede combinarse con todo lo aprendido
después. La sensibilidad recuperada
se une a experiencia. La firmeza se
une a empatía. La prudencia se une a
libertad. La intuición se une a
pensamiento. La capacidad de
pertenecer se une a autonomía. Entonces
no estamos simplemente restaurando. ESTAMOS CREANDO UNA CONFIGURACIÓN NUEVA. Eso es mucho más interesante.
EL
CAMINANTE TIENE MÁS PIEZAS DISPONIBLES
Ésta podría
ser nuestra medida. Antes tenía diez
posibilidades reconocidas. Cinco
permanecían en Sombra. Iluminamos. Comprendemos. No todas resultan utilizables. No todas conviene desarrollarlas.
Pero quizá
dos regresan al terreno consciente. Ahora: DISPONGO DE DOCE. No somos más perfectos. SOMOS
MENOS AMPUTADOS. Y quizá más
libres.
ESTO
ES INDIVIDUACIÓN CON TOMA DE TIERRA
Aquí podemos
volver a Jung con muchísimo respeto. Individuarse
no sería fabricar un Yo perfecto. Ni
expulsar todo lo desagradable. Ni
alcanzar una identidad final. Sería
avanzar hacia una relación más amplia con aquello que somos capaces de
reconocer e integrar.
Madre Tierra
añade: Y PREGUNTA DE DÓNDE VIENE CADA PIEZA.
Qué
pertenece a nuestras capacidades. Qué
adquirió forma durante el itinerario.
Qué introdujo el constructo. Qué
sigue teniendo función. Qué puede
reubicarse. Qué necesita límite. Qué puede convertirse en posibilidad.
Entonces la
individuación deja de ser una ascensión misteriosa. Puede
convertirse también en algo
tremendamente concreto: RECUPERAR TERRENO VITAL.
DE
LA SOMBRA A LA POSIBILIDAD
Podríamos
dibujar todo nuestro recorrido así:
NO LO RECONOZCO
↓
LO VEO
↓
LO SITÚO
↓
INVESTIGO SU ITINERARIO
↓
COMPRENDO HASTA DONDE PUEDO
↓
RECUPERO LAS PROPORCIONES
↓
NO AMPUTO
↓
DISTINGO FUNCIÓN, FORMA Y CONTENIDO
↓
¿QUÉ PUEDO HACER AHORA CON ESTO?
Ahí cambia
todo. Porque la última pregunta ya no
pertenece al pasado. PERTENECE AL FUTURO.
TODO
ES REUTILIZABLE... ...si
entendemos bien qué queremos decir.
No todo es
bueno. No todo debe conservarse. No todo puede repararse. No todo dolor necesita transformarse en una
maravillosa enseñanza.
Pero: TODO
LO QUE YA FORMA PARTE DE MI ITINERARIO PUEDE SER MIRADO DESDE LA CONCIENCIA
PRESENTE.
Y de ahí
puede salir: una decisión, un límite,
una reparación, una advertencia, una comprensión, una renuncia, una capacidad recuperada, una posibilidad nueva.
Incluso: «ESTO NO QUIERO VOLVER A HACER» es futuro construido con material del
pasado.
MENUDO
DESTINO PARA LA SOMBRA
Empezamos
imaginando: un rincón oscuro, algo rechazado, lo que no queríamos ver. Y terminamos encontrando: MATERIAL
DISPONIBLE.
No para
obedecerlo. No para glorificarlo. No para convertirlo en identidad. Para:
SABER QUE ESTÁ. SABER ALGO MÁS SOBRE CÓMO LLEGÓ. Y DECIDIR QUÉ HACEMOS CON ÉL.
Ésa es la
diferencia entre estar dirigido ciegamente por una pieza y tenerla encima de la
mesa.
JUNG
ENCONTRÓ LA SOMBRA
Y qué descubrimiento. Porque nos obligó a admitir: NO SOY SOLAMENTE AQUELLO
QUE DIGO SER. Nosotros, un siglo después, podemos añadir: DE ACUERDO, JUNG. AHORA VEAMOS CÓMO LLEGÓ CADA COSA A LA
SOMBRA.
La sacamos. La iluminamos. La fechamos. La relacionamos con el itinerario. Miramos el constructo que participó. Recuperamos proporciones. No amputamos. Y entonces preguntamos: ¿QUÉ POSIBILIDAD HAY AQUÍ? No sabemos qué saldrá. Ésa es precisamente la gracia.
Si
supiéramos de antemano que todo lo encontrado debe convertirse en una
determinada cosa, Madre
Tierra se habría convertido en otro dogma. No.
Abrimos la puerta. A VER QUÉ SALE.
LA
SOMBRA NO HA DESAPARECIDO
Y no
necesitamos que desaparezca. Mientras
haya vida habrá aspectos: no atendidos, no suficientemente conocidos, contradictorios, todavía por desarrollar, difíciles de reconocer.
La finalidad
no es convertir toda la casa en un quirófano iluminado veinticuatro horas al
día. La finalidad puede ser mucho
más sencilla: SABER QUE TENEMOS LINTERNA.
Y saber usarla sin inventar monstruos.
DE
LA SOMBRA SALIMOS CON MÁS, NO CON MENOS
Creo que
éste es el verdadero cierre de toda esta parte. Entramos pensando que quizá había que: eliminar,
corregir, vencer, expulsar.
Y salimos diciendo: NO AMPUTAR. COMPRENDER.
REUBICAR. REUTILIZAR.
Porque una
psicología puesta nuevamente sobre la vida no debería aspirar a dejar al ser
humano cada vez más limpio de sí mismo.
Debería ayudar, cuando sea posible, a que disponga de: MÁS
DE SUS POSIBILIDADES.
Eso enlaza
directamente con el principio que ya habíamos formulado: «VENIMOS CON POSIBILIDADES, NO CON
CONDENAS»; la dificultad no tiene por qué convertirse en
explicación final, y devolverla al itinerario permite volver a ponerla en
movimiento.
Y entonces
podemos mirar hacia atrás. Persona. Sombra.
Todo lo recorrido. Y decir:
NO HEMOS SACADO NADA
DE LA CASA.
HEMOS ENCENDIDO. HEMOS SEPARADO.
HEMOS COMPRENDIDO
HASTA DONDE PUDIMOS.
Y AHORA TENEMOS MÁS
PIEZAS DISPONIBLES PARA SEGUIR CONSTRUYENDO.
La Sombra
que parecía un lugar donde terminaban las cosas puede convertirse,
curiosamente, en un lugar: DESDE EL QUE VUELVEN A EMPEZAR.
Y ahí
dejamos a Jung sonriendo con su linterna.
Porque la siguiente puerta ya está delante. No lleva a algo ajeno a todo lo que
acabamos de recorrer.
Lleva
precisamente al territorio donde Jung colocó buena parte de aquello que no está
disponible de manera inmediata para la conciencia: EL INCONSCIENTE PERSONAL.
Ahora sí
podemos entrar. Pero entramos de otra
manera. Con luz. Con itinerario. Con Madre Tierra debajo de los pies. Y con una pregunta que ya no abandonaremos: ¿QUÉ HAY REALMENTE AQUÍ... Y CÓMO LLEGÓ HASTA AQUÍ?
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