MADRE TIERRA
La Ciencia de la Continuidad
de la Vida.
¿Dónde estoy?
¿Qué realidad me sostiene?
PASOS PARA EVOLUCIONAR Y MANTENER LA UNIDAD
PARTICIPACIÓN.
Caramba, Carlos. Los dos libros se están enlazando de una manera que no necesitábamos fabricar. El primero abre el horizonte; el segundo ensancha al humano que lo contempla.
La Vida nunca trabaja por fragmentos.
Siempre trabaja por
continuidad.
¿Qué merece ser continuado?
Todo aquello que favorezca la continuidad de
la Vida.
¿Cuáles son las leyes que hacen posible esa
continuidad?
"...que la ciencia tenga como cimientos
inamovibles esa continuidad de la vida en el planeta."
"Sea cual sea el conocimiento que
desarrollemos, no olvidemos cuál es el suelo que lo sostiene."
La continuidad de la Vida.
¿Contribuye esto a la continuidad de la vida?
El
Termómetro de la Continuidad de la Vida
Antes de avanzar, preguntémonos:
- ¿Favorece la continuidad
de la vida?
- ¿La protege o la
debilita?
- ¿Aumenta la
cooperación o la fragmentación?
- ¿Fortalece el
planeta que hace posible nuestra existencia?
- ¿Será
beneficioso también para las generaciones futuras?
- ¿Contribuye a
que la vida disponga de más posibilidades de continuar desarrollándose?
Si la
respuesta es afirmativa... adelante.
Si aparecen
dudas... detengámonos un
momento. No para renunciar al
conocimiento. Sino para orientarlo
mejor.
No
decir: "Investigad esto."
Sino
preguntar: "¿Hacia dónde conviene orientar
nuestra inteligencia?"
Toda investigación merece una brújula. La
continuidad de la vida puede ser una de las más sencillas y universales.
La ayudaría a preguntarse continuamente cuál
es el suelo sobre el que desea seguir construyendo.
Sino:
"¿Favorece
esto que la vida pueda seguir continuando?"
"¿Qué entendemos exactamente por
continuidad?"
La continuidad no pregunta cuánto tiempo
puede durar algo.
Pregunta cuánto tiempo
puede seguir dando vida.
"Cuando hablamos de continuidad... ¿de
qué continuidad estamos hablando realmente?"
¿Favorece esto la continuidad de la Vida?
¿Esto ayuda a que la Vida continúe
desplegándose?
Antes de una
decisión importante:
- ¿Esto favorece la vida?
- ¿La empobrece?
- ¿La fortalece?
- ¿La rompe?
- ¿Qué consecuencias puede tener dentro de diez,
veinte o cincuenta años?
Toda idea merece una prueba.
La mejor prueba consiste en preguntarnos si también estamos dispuestos a
vivirla nosotros.
"¿Y yo... cómo vivo esto?"
- Las palabras también pueden
estar vivas.
- La continuidad de la Vida puede
convertirse en una brújula para orientar el conocimiento.
- Las grandes obras del pasado no
tienen por qué quedar inmóviles; pueden volver a dar fruto cuando se
vuelven a plantar en un campo vivo.
Toda investigación auténtica debería terminar
abriendo más preguntas de las que cerró. Si al finalizar un libro ya no queda
nada por descubrir, probablemente no hemos encontrado una fuente, sino
solamente una conclusión. En cambio, cuando una idea abre nuevos caminos,
invita a otros investigadores a continuar la marcha. Entonces el conocimiento
permanece vivo.
El instante no exige perfección. Exige
autenticidad. Si hoy damos lo mejor que podemos ver, el instante queda plenamente
justificado. Mañana, cuando veamos más, volveremos a dar lo mejor. Así avanza
toda investigación viva.
"En
este instante, con todo lo observado, reflexionado y comprendido, esto es lo
mejor que hemos podido expresar."
Toda obra es hija de un instante. Ese
instante la legitima. No porque sea definitiva, sino porque representa, con
autenticidad y honestidad, el máximo grado de comprensión alcanzado en ese
momento. Si el conocimiento continúa desplegándose, la obra podrá crecer con
él. Ésa no es una rectificación; es la consecuencia natural de estar vivos.
La
autenticidad de un instante vale más que la falsa pretensión de una perfección
definitiva.
"En
este momento, con la información disponible, con los participantes presentes y
con el procedimiento seguido, ésta fue la decisión que pudo adoptarse."
Es un testimonio del instante.
Toda decisión pertenece a un instante
irrepetible. Su valor no consiste en garantizar el futuro, sino en reflejar con
fidelidad el máximo grado de comprensión, información y honestidad alcanzado en
ese momento. El tiempo no invalida esa decisión; simplemente abre la
posibilidad de comprender más y decidir de nuevo.
No somos responsables de conocer mañana lo
que hoy todavía no existe. Somos responsables de utilizar con la mayor
honestidad todo lo que hoy sabemos y todo lo que hoy podemos ver.
Obliga a
preguntarse:
- ¿Tenemos toda la información relevante
disponible?
- ¿Hemos escuchado otros puntos de vista?
- ¿Estamos distinguiendo los hechos de las
opiniones?
- ¿Qué parte sabemos y qué parte todavía
desconocemos?
- ¿Por qué tomamos esta decisión y no otra?
Una buena decisión no es la que el futuro demuestra
perfecta. Es la que, en el momento de adoptarse, fue tomada con el mayor grado
posible de información, objetividad, transparencia y honestidad.
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