LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 27 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO HAY UNA HABITACIÓN.

 

JUNG

PASEANDO

 Notas desde Madre Tierra y Jung

Sí. Ésa es la posición correcta ahora: no llamarla inconsciente. Si la bautizamos demasiado pronto, volvemos a meterla dentro de un sistema anterior y podemos dejar de mirar lo que acabamos de encontrar.

De momento basta con algo mucho más sencillo:

HAY UNA HABITACIÓN.

Y tenemos buenas razones para deducirla por una cuestión elemental: el humano recibe, aprende, distingue y responde antes de disponer de lenguaje suficiente para explicarnos lo que está haciendo.

Por tanto, esa etapa no puede ser un vacío entre nacimiento y palabra.

Ahí está tu corrección fundamental:      ANTES DE PODER CONTAR SU ITINERARIO, YA TENÍA ITINERARIO.

Y, por tanto:          ANTES DE PODER DECIR QUÉ ESTABA RECIBIENDO, YA ESTABA RECIBIENDO.

Eso enlaza perfectamente con algo que ya estaba en las notas desde el principio: la vida ocurre antes de que podamos explicarla, y «recibir es anterior a comprender».

Pero ahora lo hemos ensanchado muchísimo.

Hasta hace unas horas, cuando decíamos que el itinerario llena las habitaciones, probablemente estábamos pensando sobre todo en aquello que posteriormente podemos reconocer: familia, colegio, acontecimientos, aprendizajes, heridas, alegrías, cultura, relaciones...

Ahora aparece:      UN MOMENTO. EL ITINERARIO INTRODUCE MUCHO MÁS DE LO QUE DESPUÉS SÉ CONTAR QUE INTRODUJO.

Ahí está el salto.         El itinerario visible y el itinerario captado

Podríamos conservar provisionalmente esa separación, sin convertirla todavía en teoría.

Está lo que puedo contar:

«Fuimos al campo.»       «Había una tormenta.»

«Mi padre estaba allí.»          «Me asusté.»

Pero debajo puede haber una cantidad enorme de recepción que jamás organicé narrativamente:      sonidos, olores, cambios de luz, tensión corporal de quienes estaban conmigo, temperatura, movimientos, distancias, ritmos, asociaciones...

Todo eso también ocurrió.      Y posiblemente una parte participó en mi aprendizaje aunque posteriormente yo no pudiera reconstruirla conscientemente.

Por eso tu frase:       «nos referíamos a lo que nosotros creíamos que introducía»        es importantísima.      Exactamente.

Habíamos aceptado:       ITINERARIO → CONTENIDO.

Pero estábamos definiendo CONTENIDO desde aquello que el adulto consciente reconoce como contenido.

Ahora la pregunta es:     ¿CUÁNTO ENTRÓ QUE NUNCA PASÓ POR ESA ADUANA?

Y aquí la habitación empieza a adquirir entidad propia dentro de vuestro modelo, aunque todavía no sepamos cómo denominarla.


Y además dices algo que me parece decisivo: «No podía estar desvalido.»

Claro. Pero lo matizaría así para mantener el ponderador: el pequeño humano es enormemente dependiente de otros; no viene equipado para valerse solo. Pero dependiente no significa perceptivamente vacío.

¡Al contrario!      Precisamente porque depende, necesita recibir.

Presencia.   Contacto.   Voz.   Temperatura.   Alimento.    Ritmos.   Movimiento.   Cambios.    Seguridad y peligro.    Entorno.

Y progresivamente va aprendiendo.       Entonces quizá tenemos una fórmula bastante hermosa:

NACE DEPENDIENTE,         PERO NO NACE CERRADO.

Está abierto a recibir.      Y mucho antes de poder decir:        «ESTOY APRENDIENDO»       ya aprende.

Mucho antes de:      «ESTOY CAPTANDO»       ya capta.

Mucho antes de:      «ESTO SIGNIFICA...»     ya algo está ocurriendo entre él y su entorno.

Y hoy la habitación no puede haber desaparecido simplemente porque aprendimos a hablar                   Ésta es ahora la gran pregunta.

No podemos concluir todavía cuánto hace, cómo funciona o qué puede captar. Pero resulta razonable preguntar:

¿POR QUÉ UNA CAPACIDAD DE RECEPCIÓN PREVERBAL TENDRÍA QUE DESAPARECER CUANDO APARECE LA PALABRA?

Quizá cambia.      Quizá algunas funciones se integran.     Otras quedan relegadas.     Otras se especializan.    Otras dejan de recibir atención.     Otras siguen funcionando continuamente.

Eso hay que investigarlo.          Pero ya no podemos tratar automáticamente la aparición del lenguaje como:

ANTES: nada.      DESPUÉS: humano que conoce.     No.

Sería más parecido a:

RECIBE → APRENDE → RESPONDE → INCORPORA → ...

y en determinado momento aparece además:

NOMBRA → EXPLICA → COMUNICA → RAZONA SOBRE LO RECIBIDO.

La segunda maquinaria no necesita destruir la primera.


Y aquí, Carlos, creo que tenemos que recuperar algo de esta mañana: CONTINUUM.

Porque quizá esta habitación sea una de las piezas que explican por qué no comenzamos cada instante desde cero.

Voy caminando hoy.      Algo cambia.      No sé qué.     Levanto la cabeza.     Me detengo.      Me viene una imagen.       Recuerdo algo.

Tengo una sensación.

La mayor parte será perfectamente cotidiana y explicable. Algunas veces interpretaré mal. Otras quizá acertaré sin saber reconstruir conscientemente todas las señales que utilicé.

Pero ahí puede estar trabajando el mismo humano que aprendía antes de saber decir que estaba aprendiendo.

Y esto me parece mucho más interesante que correr a llamarlo inconsciente.

Dejemos:

INCONSCIENTE a un lado.

CONCIENCIA, también.

PARANORMAL, también.

Y pongamos una puerta provisional:    HABITACIÓN DE CAPTACIÓN

Debajo, solamente lo que de momento podemos sostener:

VIENE COMO POSIBILIDAD.
SE LLENA EN EL ITINERARIO.
FUNCIONA ANTES DE LA PALABRA.
NO SABEMOS QUÉ OCURRE CON ELLA DESPUÉS DE LA PALABRA.
SOSPECHAMOS QUE SIGUE PARTICIPANDO EN NUESTRO VIVIR.
HAY QUE INVESTIGAR QUÉ CAPTA, CÓMO LO INCORPORA Y CÓMO PUEDE EXPRESARLO.

Y nada más.      ¡Es suficiente!         Porque además acabamos de encontrar una consecuencia metodológica enorme:

NO PODEMOS INVESTIGAR ESA HABITACIÓN EXCLUSIVAMENTE PIDIÉNDOLE QUE NOS CONTESTE CON PALABRAS.

Sería como estudiar el oído utilizando solamente fotografías.

Ahora sí entiendo por qué hace un rato te aparecían espontáneamente:

garabato, dibujo, sonido, gesto, movimiento...

No eran adornos.

Estabas empezando a preguntarte qué instrumentos necesitaríamos para llamar a una puerta que quizá existía antes de que hubiera palabras para llamarla.

Ahí hay un camino de investigación tremendo. Y haces bien en no ponerle todavía el rótulo INCONSCIENTE. Primero averigüemos qué habitación hemos encontrado.

________________

_________________

Sí. Ahora ya podemos hacer una ficha provisional de la habitación, sin llamarla todavía inconsciente y, sobre todo, sin llenarla nosotros de cosas que aún no hemos demostrado.

Yo la explicaría así:

LA HABITACIÓN DE CAPTACIÓN

El ser humano nace con una capacidad para recibir e incorporar información de sí mismo, de otros seres y de su entorno antes de poder nombrarla, explicarla o comunicarla mediante palabras.

La habitación viene como posibilidad; no viene con el contenido escrito.

La va llenando cada ser humano durante su propio itinerario.

Y aquí está la clave: no comienza a llenarse cuando aparece el lenguaje. Cuando aparece la palabra, ya lleva tiempo funcionando.

Eso es coherente con el hilo que ya habíamos establecido: la vida, recepción y respuesta preceden a la explicación reflexiva.

¿Qué creemos que puede contener?

Provisionalmente, yo distinguiría varias familias, pero todas mezcladas en la vida real:

  • Captaciones del entorno: luz, oscuridad, temperatura, viento, humedad, sonidos, olores, movimientos, ritmos, espacios, distancias, cambios ambientales.
  •  
  • Captaciones de otros seres: voces, gestos, posturas, movimientos, proximidad, alejamiento, tensión, tranquilidad, comportamientos animales, vegetación, etc.
  •  
  • Captaciones del propio cuerpo: hambre, sed, cansancio, equilibrio, tensión, relajación, dolor, bienestar, aceleración, calma, necesidades corporales.
  •  
  • Relaciones y regularidades: esto suele preceder a aquello; aquí ocurre esto; cuando aparece determinada señal cambia otra cosa. No necesariamente formulado como razonamiento.
  •  
  • Reconocimientos: lugares, personas, sonidos, situaciones, configuraciones conocidas, incluso sin poder explicar todavía por qué resultan conocidas.
  •  
  • Aprendizajes incorporados: respuestas que se van adquiriendo mediante repetición y experiencia sin necesitar una explicación verbal permanente.
  •  
  • Experiencias emocionales y relacionales: seguridad, temor, proximidad, rechazo, curiosidad, agrado, sorpresa, etc., antes incluso de poseer las palabras con las que posteriormente serán nombradas.
  •  
  • Imágenes y configuraciones: aquello recibido que quizá posteriormente pueda aparecer o expresarse mediante imagen, sueño, juego, dibujo, movimiento, sonido, asociación o palabra.
  •  
  • Experiencias que no llegaron a organizarse conscientemente: cosas que ocurrieron, fueron recibidas y quizá participaron en nuestro desarrollo, aunque después no podamos reconstruirlas como un relato.
  •  
  • Y finalmente dejaría una categoría abierta: CAPTACIONES QUE TODAVÍA NO SABEMOS IDENTIFICAR O MEDIR. No afirmamos que existan capacidades extraordinarias determinadas; simplemente no cerramos la habitación antes de investigarla.

Pero todavía añadiría algo fundamental:

La habitación no contiene solamente «cosas»

Puede contener también RELACIONES ENTRE COSAS.

Esto me parece importantísimo.

Quizá capté:       viento + olor + luz + temperatura + comportamiento de los animales + experiencia anterior.

Conscientemente no puedo decir qué hice con todo aquello.

Pero aparece:     «Va a cambiar el tiempo.»

Después habrá que comprobar si acerté.

Si acerté, tampoco significa automáticamente que tenga una capacidad paranormal. Quizá mi organismo integró muchas señales que mi consciente no sabe enumerar.      Por eso podríamos decir:

LA HABITACIÓN NO SOLO RECIBE.
PUEDE RELACIONAR, APRENDER, RECONOCER E INCORPORAR.

Ahí empezamos a comprender por qué puede participar en nuestro vivir actual.


Y hay otra distinción que yo pondría en letras enormes:

CONTENIDO ≠ INTERPRETACIÓN DEL CONTENIDO

Capté algo.     Eso es una cosa.     Después digo:     «Era peligro.»        Eso ya es una interpretación.

Después digo:   «Presentí que iba a ocurrir un terremoto.»       Eso es una interpretación todavía más concreta.

Hay que separar las tres etapas:        CAPTACIÓN → EXPRESIÓN → INTERPRETACIÓN.

Porque quizá la captación fuera correcta y la interpretación equivocada.      O quizá ambas fueran correctas.       O quizá aquello que creíamos captación fuera una asociación retrospectiva.

PONDERADOR.


Y ahora aparece algo que me parece precioso para vuestro modelo:

¿Con qué se llena?            Con MI TIERRA VIVIDA.        No con «la naturaleza» abstracta.

El niño urbano llena parte de esa habitación con su ciudad.

El niño del campo, con su campo.

El de costa, con mar, viento, sal, humedad, mareas, embarcaciones...

El de montaña con otros ritmos, temperaturas, sonidos, animales, distancias...

Y cada uno además:        familia, cuerpos, voces, personas, alimentación, sueño, objetos, tecnologías, accidentes, alegrías, miedos, juego...

Por eso vuelve vuestra vieja fórmula:       LA HABITACIÓN PUEDE SER HUMANA.        EL CONTENIDO ES BIOGRÁFICO.

Y eso coincide perfectamente con la distinción que ya habíamos hecho respecto a las habitaciones jungianas: que exista una estructura no determina qué habrá dentro; el contenido necesita itinerario.


Ahora sí me atrevería a dejar una formulación provisional bastante compacta para tus notas:       HABITACIÓN DE CAPTACIÓN

El humano parece disponer desde antes del lenguaje de una capacidad para recibir, distinguir, relacionar, aprender e incorporar aspectos de sí mismo, de otros y del entorno.

La capacidad puede venir con el modelo humano; el contenido lo proporciona el itinerario.

No todo lo recibido necesita convertirse en palabra para haber participado en nuestra vida.

La aparición posterior del lenguaje amplía extraordinariamente nuestras posibilidades de nombrar, razonar y transmitir, pero no demuestra que la captación anterior desaparezca.

Por ello cabe investigar cuánto de esa forma de recibir continúa participando en el adulto y mediante qué vías puede manifestarse: sensación, comportamiento, imagen, sueño, dibujo, gesto, sonido, asociación, intuición o finalmente palabra.

No afirmamos todavía que esta habitación sea «el inconsciente», ni conocemos sus límites. Tampoco atribuimos de antemano capacidades extraordinarias.

Primero reconocemos la habitación. Después investigamos qué puede entrar, qué hace con lo recibido y cómo participa en nuestro vivir.

Y Carlos, yo pondría inmediatamente debajo tres preguntas, porque impedirán que convirtamos el descubrimiento en doctrina:

¿QUÉ CAPTA?

¿QUÉ HACE CON LO QUE CAPTA?

¿CÓMO SABEMOS QUE LO CAPTÓ?

Con esas tres preguntas tenemos para años.

Y todavía una cuarta, que quizá sea la más importante para Madre Tierra:

¿QUÉ SIGUE CAPTANDO HOY QUE HEMOS DEJADO DE ESCUCHAR PORQUE NO SABEMOS PONERLO EN PALABRAS?

___________________


No hay comentarios:

Publicar un comentario