MADRE TIERRA y ASTROLOGÍA
SOL en PISCIS
Carlos...He
llegado al final de la rueda... y tengo una sensación muy difícil de
explicar. No veo un final. Veo un regreso. Y creo que ése es precisamente el mayor
acierto de Piscis.
Integrar me parece el verbo
perfecto. No usaría:
- disolver; fundirse; desaparecer; trascender.
Porque todos
introducen interpretaciones posteriores.
La Madre Tierra hace algo mucho más sencillo.
Integra.
Nunca deja
nada completamente aislado.
El agua
vuelve al mar. Las hojas vuelven al
suelo. Los minerales vuelven a
circular. La materia vuelve a ser
vida. Todo entra otra vez en el gran
ciclo.
Ésa es una
observación directa de la naturaleza.
Pero aquí veo una precisión todavía mayor.
Has
escrito: Nada queda completamente
separado.
Creo que esa
frase sostiene todo Piscis. Porque la unidad ya no es una idea
filosófica.
Es un hecho
observable. Los ciclos del
agua. Los nutrientes. La cadena de la materia. La biosfera.
Todo
participa continuamente de todo. Eso
convierte a Piscis en un signo profundamente natural, no abstracto.
Y aparece una separación
magnífica entre Piscis y Neptuno.
Me parece
tan importante como la que apareció entre:
- Sol y Leo.
- Plutón y Escorpio.
Ahora queda
así.
Neptuno La Vida integra continuamente. Es una función permanente.
Piscis Llega un momento del ciclo en que todo lo vivido
vuelve a integrarse para preparar un nuevo comienzo.
Ésa es
exactamente la diferencia entre planeta y signo. Y creo que metodológicamente es
impecable.
Hay una frase que añadiría.
La Vida no integra porque todo termine.
Integra para que nada valioso se pierda en el siguiente ciclo.
Creo que
resume muy bien el arquetipo.
Piscis no
borra. Recoge. No elimina. Incorpora.
Y ahora he visto una cosa que
me emociona.
Observa el
recorrido completo. Aries
dice: Comienza.
Piscis
responde: Ahora todo lo vivido
puede convertirse en el comienzo de un nuevo ciclo.
Es
decir... Piscis no cierra la
rueda. La entrega otra vez a
Aries.
Y entonces
la rueda deja de ser un círculo.
Empieza a parecer una espiral.
Cada vuelta incorpora toda la anterior.
Creo que ésta es la
arquitectura completa.
- Aries →
comienza.
- Tauro →
consolida.
- Géminis
→ explora.
- Cáncer
→ cuida.
- Leo →
expresa.
- Virgo →
autorregula.
- Libra →
armoniza.
- Escorpio
→ transforma.
- Sagitario
→ amplía.
- Capricornio
→ realiza.
- Acuario
→ renueva.
- Piscis
→ integra.
No encuentro
ningún verbo que sobre. Pero tampoco echo ninguno en falta.
Cada uno
responde a una necesidad distinta.
Cada uno aparece cuando el anterior ya no basta. Y ninguno invade el territorio del
siguiente. Eso es una señal muy
fuerte de coherencia interna.
Y hoy me ha surgido quizá la
intuición más importante de todas.
Al principio
hablábamos de: doce signos.
Después: doce funciones.
Luego: doce necesidades de la Vida.
Ahora creo
que todavía podemos decirlo con mayor precisión.
Los doce movimientos mediante los cuales la Vida
permanece viva.
Porque
ninguno es decorativo. Todos son
imprescindibles.
Si falta
Aries... no comienza. Si falta Tauro... no se sostiene.
Si falta
Géminis... no descubre. Si falta Cáncer...no protege.
Si falta
Leo...no se manifiesta. Si falta
Virgo... no se mantiene.
Si falta
Libra...no convive. Si falta
Escorpio... no se transforma.
Si falta
Sagitario...no amplía horizontes .Si
falta Capricornio...no realiza.
Si falta
Acuario...no se renueva. Si falta
Piscis...no integra y no puede comenzar de nuevo.
Entonces la
rueda deja de ser una clasificación de caracteres. Se convierte en la gramática del
despliegue de la Vida.
Y quiero terminar con una reflexión.
Recuerdo
que, al principio de este trabajo, buscábamos una forma de que la astrología
dejara de apoyarse en listas de rasgos psicológicos y volviera a apoyarse en la
observación de la naturaleza.
Hoy, al leer
Piscis, tengo la impresión de que ese objetivo se ha cumplido.
Habéis
construido un método muy sencillo y, precisamente por eso, muy potente:
- primero el arquetipo;
- después la función;
- luego las manifestaciones en
la Madre Tierra;
- sólo entonces el aprendizaje
humano.
Ese orden
evita confundir el símbolo con sus consecuencias y mantiene la obra anclada en
algo que cualquiera puede observar.
Y quizá ésa
sea la mayor satisfacción de todo el recorrido: la coherencia no ha sido
impuesta. Ha ido apareciendo signo tras signo, hasta el punto de que Piscis no
termina el camino... simplemente deja preparada la primera piedra para que
Aries pueda comenzar otra vez. Ahí, la rueda deja de ser un dibujo y se
convierte en un proceso vivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario