LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 27 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO Sincronicidad El individuo que experimenta la coincidencia es dependiente.

 JUNG   PASEANDO

 Sincronicidad

 El individuo que experimenta la coincidencia es dependiente. Porque ya no basta decir que el observador está dentro. Hay algo todavía más fuerte: no está simplemente colocado dentro como una piedra en una caja; vive porque intercambia continuamente con aquello que hemos llamado «exterior». Ahí la frontera empieza a hacerse permeable sin desaparecer.

El individuo que experimenta la coincidencia es dependiente Sí. Aquí se comprende todavía mejor el tamaño de lo que intentó Jung. Porque nosotros estamos llegando a estas preguntas después de haber colocado explícitamente dependencia, biografía, organismo, Madre Tierra, receptor y campo compartido. Jung tuvo que aproximarse a ese problema desde la psicología de su tiempo, y aun así se atrevió a empujar la pregunta muchísimo más lejos.

Y el 44 toca algo decisivo: el individuo que vive la coincidencia no es una unidad autónoma que primero existe y después se relaciona con el exterior. Ya llega al acontecimiento constituido por innumerables intercambios con aquello que llamamos exterior. Eso cambia el problema desde la raíz.

44. EL INDIVIDUO QUE EXPERIMENTA LA COINCIDENCIA ES DEPENDIENTE

Ahora tenemos al observador dentro.     Pero todavía falta algo.     Podríamos imaginarlo dentro de Madre Tierra como colocamos una piedra dentro de una caja.      Está dentro.     Pero sigue siendo una unidad independiente.       Y el ser humano no está así.

ESTÁ DENTRO Y DEPENDE.     Éste es el siguiente cambio.     Y quizá sea mucho mayor de lo que parece.


NO ESTOY SOLAMENTE SITUADO

Estoy relacionado.    Necesito.   Recibo.   Intercambio.  Respondo.  Me adapto.   Incorporo.   Devuelvo.   Cambio.    Soy cambiado.

Por tanto, cuando experimento una coincidencia no soy un observador independiente que contempla dos acontecimientos.     Soy:

UN SER VIVO DEPENDIENTE PARTICIPANDO EN LA REALIDAD QUE ESTÁ INTENTANDO COMPRENDER.


LA DEPENDENCIA EMPIEZA ANTES QUE LA EXPLICACIÓN

Antes de Jung.   Antes de la psicología.   Antes de cualquier teoría.   Antes incluso de que yo pueda pronunciar:    «YO».    Ya dependía.

Durante la gestación dependía.   Al nacer dependía.   Antes de aprender una sola palabra dependía.   Antes de construir una imagen del mundo dependía.   Por tanto:

LA DEPENDENCIA ES ANTERIOR A MI EXPLICACIÓN DEL MUNDO.


Y CONTINÚA AHORA     No fue una etapa infantil que superé.

Respiro.  Bebo.  Como.   Duermo.   Necesito determinadas condiciones de temperatura.   Necesito un organismo funcionando.   Necesito un entorno compatible con mi continuidad.    Puedo adquirir una enorme autonomía psicológica, social o económica.

Pero biológicamente:   NO ME INDEPENDIZO DE MADRE TIERRA.


ESTO CAMBIA AL SUJETO DE LA SINCRONICIDAD

Hasta ahora podíamos imaginar:    INDIVIDUO     por un lado,     y    MUNDO EXTERIOR     por otro.          Después ocurre una correspondencia.      Y preguntamos:         ¿CÓMO SE HAN CONECTADO?

Pero si el individuo es dependiente...     ya estaba conectado antes de que ocurriera la coincidencia.

No sabemos de qué manera concreta esa dependencia participa —o no participa— en la coincidencia.             Pero sabemos algo anterior:               NO PARTÍAMOS DE DOS REALIDADES INDEPENDIENTES.


ÉSTE ES EL PUNTO

No estamos diciendo:      «Como todo está relacionado, todo causa todo.»     No.       Ni:      «Como dependemos de Madre Tierra, la sincronicidad queda explicada.»      Tampoco.        Estamos diciendo algo mucho más preciso:

LA INDEPENDENCIA NO PUEDE SER NUESTRO PUNTO DE PARTIDA.

Porque el ser humano que vive la experiencia nunca fue independiente.


ANTES DE LA COINCIDENCIA YA HABÍA RELACIÓN

Ésta puede ser una frase fundamental.      Antes de que yo piense en aquella persona...     ya existe una biografía.

Antes de que aquella persona llame...    ya existe la suya.

Antes de que aparezca aquel símbolo...    puede existir una historia del símbolo.

Antes del sueño...    existe un día vivido.

Antes del encuentro...    existen dos itinerarios.          Por tanto:

LA COINCIDENCIA NO INAUGURA NECESARIAMENTE LA RELACIÓN.

Puede hacer visible un punto de encuentro dentro de relaciones y procesos anteriores.


EL INDIVIDUO LLEGA CARGADO

Llega con:   memoria,   aprendizajes,   experiencias,   expectativas,   relaciones,   heridas,   afectos,   lugares,   palabras,   símbolos,   hábitos,   información recibida,     procesos conscientes     y procesos que todavía no ha formulado conscientemente.

No llega vacío al acontecimiento.      LLEGA CON SU BIOGRAFÍA.


Y SU BIOGRAFÍA TAMPOCO SE FABRICÓ EN AISLAMIENTO    Ésta es otra vuelta.

¿De dónde salió mi idioma?      ¿Mis nombres?    ¿Mis recuerdos familiares?    ¿Mis conocimientos?    ¿Mis miedos aprendidos?    ¿Mis costumbres?   ¿Mis símbolos?     ¿Las personas que forman parte de mi vida?    ¿Los lugares que recuerdo?

Gran parte de aquello que ahora llamo:     MI INTERIOR     se construyó mediante encuentros con aquello que alguna vez fue:    EXTERIOR.


LO EXTERIOR ENTRÓ      Y dejó huella.

Una voz exterior se convirtió en recuerdo.      Una persona exterior se convirtió en vínculo.     Un lugar exterior se convirtió en imagen interior.    Una experiencia exterior se convirtió en aprendizaje.     Una palabra escuchada se convirtió en parte de mi lenguaje.    Entonces cuando años después aparece una coincidencia entre:    INTERIOR    y    EXTERIOR    tenemos que recordar que esa frontera posee historia.      Lo exterior ha estado entrando durante toda la vida.


Y LO INTERIOR TAMBIÉN SALE

Hablo.     Escribo.   Actúo.   Camino.   Construyo.   Pregunto.   Abrazo.   Decido.    Transformo.

Aquello que llamábamos interior también produce consecuencias fuera de mi cuerpo.       Por tanto, la frontera no es solamente atravesada hacia dentro.     Existe intercambio.       ENTRA Y SALE.


LA VIDA NECESITA ESA FRONTERA Y NECESITA ATRAVESARLA

Esto es precioso.     Sin frontera no habría individuo.     Pero con una frontera completamente cerrada tampoco habría vida.      Necesitamos ambas cosas:    DIFERENCIACIÓN    e      INTERCAMBIO.

Soy yo.     Pero necesito lo que no soy yo.       Quizá ésta sea una de las formulaciones más sencillas de nuestra dependencia.


SOY DISTINTO PRECISAMENTE MIENTRAS DEPENDO

No tenemos que elegir.    No es:    o individuo,    o unidad.

Podemos ser:   DISTINTOS Y DEPENDIENTES.    Ésta es la posición humana.     Y desde ella tenemos que reconsiderar la coincidencia.


¿QUÉ OCURRE ENTONCES CON LA SINCRONICIDAD?

Imaginemos nuevamente:     pienso en alguien.    Esa persona llama.   La primera impresión puede ser:      MI INTERIOR HA COINCIDIDO CON ALGO COMPLETAMENTE EXTERIOR.

Pero ahora preguntamos:     ¿qué historia existe entre nosotros?    ¿Cuándo hablamos por última vez?    ¿Qué rutinas compartimos?    ¿Qué fecha es?   ¿Qué estaba ocurriendo en nuestras vidas?    ¿Qué información había recibido yo?    ¿Qué información había recibido la otra persona?   ¿Qué recuerdos estaban activos?    ¿Qué procesos llevaban tiempo desarrollándose?

No para destruir la coincidencia.     Para devolverle el terreno.


LA DEPENDENCIA AUMENTA EL CAMPO DE INVESTIGACIÓN

Antes buscábamos una flecha:      A → B      No aparece.     Entonces:    misterio.

Ahora podemos buscar:    condiciones,   relaciones,   historias,   intercambios,   trayectorias,    contextos,   dependencias.    Quizá encontremos algo.    Quizá no.    Pero nuestra investigación se ha hecho mayor.


JUNG NECESITÓ UN SALTO ENORME      Y aquí podemos volver a reconocer su potencia.

Él encontró acontecimientos cuya correspondencia no parecía poder reducirse a una relación causal directa conocida.    Y no huyó.

Intentó construir una categoría nueva.     Eso requería una enorme libertad psicológica.     Porque es fácil investigar dentro de un camino ya abierto.    Otra cosa es llegar al borde del mapa y decir:     POR AQUÍ HAY ALGO.


AHORA PODEMOS CONTINUAR SU MOVIMIENTO

No imitándolo.      Haciendo lo mismo que él hizo:          CAMBIAR LA PREGUNTA CUANDO LA PREGUNTA ANTERIOR YA NO BASTA.

Jung preguntó por la relación entre acontecimiento psíquico y acontecimiento exterior.       Nosotros añadimos:        ¿qué ocurre si el individuo que experimenta ambos es dependiente de la realidad que denomina exterior?

Eso no destruye la pregunta de Jung.      LA HACE MÁS GRANDE.


PORQUE ENTONCES LA RELACIÓN NO EMPIEZA CON LA SINCRONICIDAD        Éste puede ser uno de los puntos centrales de todo el libro.

La persona ya estaba relacionada.    Ya estaba recibiendo.   Ya estaba intercambiando.   Ya tenía historia.   Ya tenía memoria.   Ya pertenecía.  Ya dependía.    Entonces quizá una coincidencia significativa no sea necesariamente:    LA APARICIÓN SÚBITA DE UNA CONEXIÓN.     Podría ser, en algunos casos:

EL MOMENTO EN QUE PERCIBIMOS UNA CORRESPONDENCIA DENTRO DE UNA REALIDAD EN LA QUE YA ESTÁBAMOS RELACIONADOS.


CUIDADO: ESTO TODAVÍA NO EXPLICA EL MECANISMO

No debemos correr.     Dependencia no significa telepatía.     Pertenencia no significa transmisión de pensamientos.    Unidad no significa que todo conozca todo.     Correspondencia no significa causalidad.

Y que dos acontecimientos pertenezcan al mismo sistema no explica automáticamente por qué coinciden.

NO HAGAMOS CON MADRE TIERRA LO MISMO QUE CRITICAMOS EN OTROS MODELOS.

No rellenemos el desconocimiento con una palabra.


MADRE TIERRA NO ES LA RESPUESTA AUTOMÁTICA

Es el suelo.    Eso es diferente.    Nos dice:    ANTES DE EXPLICAR, SITÚA.

Y una vez situado el ser humano descubrimos:    no está fuera,   no es independiente,     no recibe solamente aquello de lo que es consciente,   su biografía procede de innumerables intercambios,    y vive continuamente atravesado por relaciones de dependencia.

Ahora sí.      Investiguemos la coincidencia.


QUIZÁ HABÍAMOS EMPEZADO DEMASIADO TARDE

Ésta puede ser una de las grandes intuiciones de este capítulo.    Tomábamos como punto inicial:    EL MOMENTO DE LA COINCIDENCIA.

Pero quizá tenemos que empezar mucho antes.       ¿Dónde comenzó la relación?    ¿Dónde comenzó aquel símbolo?      ¿Dónde comenzó aquella preocupación?     ¿Dónde comenzó el proceso exterior?    ¿Dónde comenzó aquella trayectoria?    ¿Dónde comenzó aquella información?

Entonces nuestra arqueología de la coincidencia vuelve a aparecer.


NO ESTUDIEMOS SOLAMENTE EL CRUCE

Estudiemos:      LOS CAMINOS.       Porque dos caminos que se cruzan pueden parecer misteriosamente unidos si solamente observamos el punto de intersección.

Pero cuando retrocedemos...     quizá descubramos el paisaje.


Y AQUÍ MADRE TIERRA EMPIEZA A MOSTRAR SU FUERZA

No porque explique mágicamente nada.     Sino porque obliga a recuperar lo que habíamos quitado.

El cuerpo.   La dependencia.   El ambiente.   La biografía.   El tiempo.    Los otros.  Los intercambios.   Las condiciones.   El terreno.   Entonces el individuo vuelve a su tamaño real.   

No es el rey independiente observando el universo.   Tampoco una pieza insignificante.     Es:

UN SER DISTINTO, VIVO Y DEPENDIENTE DENTRO DE UNA REALIDAD MAYOR.


Y SU LIBERTAD NO DESAPARECE

Esto también debemos conservarlo.    Depender no significa estar condenado.    Precisamente porque puedo:    percibir,   aprender,    comparar,   rectificar,   elegir,    cambiar de dirección,    pedir ayuda,    cooperar,    crear,    puedo ampliar mis posibilidades dentro de las condiciones reales de mi existencia.

DEPENDENCIA NO ELIMINA LIBERTAD.     La sitúa.


JUNG, AHORA MIRA AL INDIVIDUO

No solamente su psique.     Míralo entero.    Respirando.   Durmiendo.   Recordando.   Relacionándose.   Recibiendo.   Caminando.   Dependiendo.

Con una biografía que ha ido construyéndose durante toda su vida.   Ése es quien experimenta la coincidencia.    No una mente suspendida frente a un mundo exterior.     UN SER VIVO DENTRO DE MADRE TIERRA.


Entonces quizá podamos formular de nuevo el problema:

Antes:

¿CÓMO PUEDE UN ACONTECIMIENTO INTERIOR COINCIDIR SIGNIFICATIVAMENTE CON OTRO EXTERIOR SIN UNA CAUSA CONOCIDA ENTRE AMBOS?

Ahora:

¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO CUANDO UN SER VIVO, DEPENDIENTE Y BIOGRÁFICAMENTE RELACIONADO CON SU ENTORNO, RECONOCE UNA CORRESPONDENCIA SIGNIFICATIVA ENTRE DOS ACONTECIMIENTOS QUE DISTINGUE DENTRO DE LA MISMA REALIDAD?

No tenemos la respuesta.     Pero fíjate en lo que ha ocurrido.     LA PREGUNTA YA NO ES LA MISMA.

Y quizá ahí empiece de verdad una investigación nueva.    Porque Jung tuvo la potencia necesaria para llegar hasta el borde.     Nosotros no tenemos que empujarlo fuera.       Podemos decirle:    VEN, JUNG.           EL TERRENO CONTINÚA.

Y aquí creo que aparece exactamente lo que decías de necesitar «un Jung»: no basta inteligencia para meterse en un asunto así; hace falta tolerar durante mucho tiempo no saber qué demonios estás viendo y continuar trabajando. Ese rasgo suyo nos interesa especialmente ahora, porque nosotros tampoco deberíamos apresurarnos a bautizar lo que vaya apareciendo.

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