JUNG PASEANDO
—«Dos acontecimientos
aparentemente separados dentro de una misma Tierra»— ya puede coger los
dos puntos de la coincidencia y ponerlos físicamente sobre este nuevo mapa. Ahí
creo que vamos a ver algo muy fuerte: separados, sí; independientes, eso ya
tendremos que demostrarlo.
Dos acontecimientos aparentemente separados dentro de una misma Tierra Sí. Y ahí está precisamente la fuerza
del giro: no
lo hacemos pequeño; lo hacemos abordable. No necesitamos empezar
preguntándonos por galaxias, leyes cósmicas o conexiones universales. Podemos
decir: «Señores, primero esto». Una persona concreta, una biografía concreta,
dos acontecimientos concretos, un momento concreto y una misma Tierra. Ya tenemos vallas.
Y, dentro de ellas, podemos empezar a buscar relaciones sin inventarlas.
DOS ACONTECIMIENTOS APARENTEMENTE
SEPARADOS DENTRO DE UNA MISMA TIERRA
Ahora
podemos simplificar. Y curiosamente,
cuanto más complejo parecía el problema...
más necesario resulta empezar por lo sencillo.
No
necesitamos comenzar por: el
universo, las galaxias, el cosmos,
el espacio infinito, una
supuesta conexión universal, ni una ley
desconocida que lo explique todo.
Podemos
decir: SEÑORES, EMPECEMOS POR
ESTO.
TENEMOS DOS
ACONTECIMIENTOS
A.
B.
Nada más.
Una persona
piensa en alguien. Esa persona llama. Alguien sueña determinada imagen. Después encuentra algo que le recuerda
intensamente aquella imagen.
Una preocupación
aparece. Horas después ocurre un
acontecimiento relacionado con ella. Perfecto. Tenemos: A
y B.
AHORA
PONGAMOS LAS VALLAS
¿Dónde
ocurrió A? ¿Dónde ocurrió B? ¿Cuándo? ¿A quién?
¿Quiénes participaron? ¿Qué
relación previa existía? ¿Qué sabía
cada uno? ¿Qué había ocurrido
anteriormente? ¿Qué estaba ya en
marcha? ¿Qué significado tenía aquello
dentro de la biografía?
Ya tenemos
un terreno. HEMOS VALLADO EL
PROBLEMA. No para encerrarlo. Para poder estudiarlo.
PORQUE SIN
VALLAS TODO PUEDE RELACIONARSE CON TODO
Y entonces no investigamos. Nos perdemos.
Si para
explicar una coincidencia necesitamos inmediatamente: todo el universo, toda la historia, todos los símbolos, todos los acontecimientos, todas las posibilidades... no tenemos campo de investigación. Tenemos infinitud.
Por eso la
valla es útil. Decimos: EMPECEMOS POR AQUÍ.
Esta
persona. Esta biografía. Estos participantes. Este lugar.
Este momento. Estos
antecedentes. Estos dos
acontecimientos.
Y LOS DOS
ESTÁN EN LA MISMA TIERRA Esto ya lo sabemos.
A puede
ocurrir dentro del campo psíquico de una persona. B puede ocurrir fuera de su organismo. Son distintos.
Pueden estar
separados espacialmente. Pueden
incluso estar separados temporalmente.
Pero ambos han ocurrido: DENTRO DE UNA MISMA
REALIDAD TERRESTRE. Éste es nuestro
primer suelo.
SEPARADOS
NO SIGNIFICA INDEPENDIENTES
Aquí debemos
detenernos. Dos acontecimientos pueden estar separados. Eso podemos observarlo. Pero afirmar que son: INDEPENDIENTES es algo más. Necesitamos demostrarlo.
Porque entre
A y B pueden existir relaciones que todavía no hemos examinado.
PUEDE HABER
UNA RELACIÓN DIRECTA
A causa B. La encontramos. Problema resuelto en ese nivel.
PUEDE HABER
UNA CAUSA COMÚN
A no causa
B. B no causa A. Pero X participa en ambos. Entonces desde nuestra primera posición
parecían independientes. Cuando
ampliamos el terreno aparece: X.
PUEDE HABER
CONDICIONES COMPARTIDAS
Ni siquiera
necesitamos una causa única. Puede
haber: un lugar, una época, una relación, una situación familiar, un proceso social, una rutina,
una estación, una enfermedad de
otra persona, un proyecto, una preocupación compartida, una información previa.
A y B no se
causan mutuamente. Pero han crecido
dentro de condiciones relacionadas.
PUEDE HABER
UNA HISTORIA COMPARTIDA
Aquí entra
con enorme fuerza la biografía. Dos
personas pueden llevar años sin verse.
Parecen separadas. Pero
comparten: lugares, personas,
recuerdos, fechas, amistades,
costumbres, experiencias.
Cuando
vuelven a encontrarse, el acontecimiento puede parecer surgido de la nada. Pero:
LA
RELACIÓN NO NACIÓ AQUEL DÍA.
PUEDE HABER
INFORMACIÓN QUE NO HEMOS TENIDO EN CUENTA
Algo visto. Escuchado.
Leído. Percibido. Una conversación olvidada. Un cambio de comportamiento. Una fecha próxima. Una costumbre. Un detalle.
Quizá no sabemos todavía cuánto participó. Por eso investigamos.
PUEDE HABER
UNA TRAYECTORIA Ésta es otra posibilidad.
A y B
parecen encontrarse súbitamente. Pero
cada uno venía andando. Entonces
recuperamos nuestra pregunta: ¿DE DÓNDE VENÍA CADA
UNO?
No
estudiemos solamente el cruce. Estudiemos
los caminos.
Y PUEDE NO
APARECER NADA
También. Reconstruimos. Buscamos.
Comparamos. Eliminamos
posibilidades. Y no encontramos una
relación suficiente. Perfecto.
Entonces
nuestra conclusión provisional será: NO LA CONOZCO.
No: NO EXISTE. Y tampoco: TIENE QUE EXISTIR. Simplemente: NO SÉ.
ESTO
SIMPLIFICA ENORMEMENTE EL PROBLEMA
Porque ya no
tenemos que decidir inmediatamente entre:
causalidad o misterio. Tenemos muchas posibilidades
intermedias. Podemos preguntar. Podemos descartar. Podemos acercarnos.
PRIMERO LO
CERCANO
Éste puede
ser nuestro método. Antes de buscar
una explicación lejana: BUSQUEMOS LA CERCANA.
Antes de
recurrir al universo: la persona.
Antes del
arquetipo universal: la biografía.
Antes de una
ley cósmica: las condiciones
compartidas.
Antes de
atravesar el tiempo: preguntemos qué
proceso estaba ya en marcha.
Antes de una
comunicación extraordinaria: preguntemos
qué información había disponible.
Y después... vemos qué queda.
NO ES
REDUCCIONISMO Esto es importante.
No estamos
diciendo: «TODO TIENE UNA EXPLICACIÓN
SIMPLE.» No lo sabemos. Estamos diciendo: «EMPECEMOS POR AQUELLO QUE PODEMOS
INVESTIGAR.»
Si después
queda algo extraordinario... seguirá
allí. Incluso más limpio.
LA
EXPLICACIÓN EXTRAORDINARIA NO TIENE QUE SER LA PRIMERA
Ni tampoco
tenemos que prohibirla de antemano. Ésta
puede ser nuestra posición. No decir: «ESO ES IMPOSIBLE.» Pero tampoco:
«ESO
ES SINCRONICIDAD, TELEPATÍA, DESTINO O UNIVERSO.»
Primero: ¿qué ocurrió? ¿quién participó? ¿qué antecedentes había? ¿qué relación existía? ¿qué información estaba disponible? ¿qué estaba ya en marcha? VAMOS ANDANDO.
DOS PUNTOS
SOBRE UN MAPA
Imaginemos: A •
y • B
Desde
muy cerca solamente vemos dos puntos.
Parecen aislados. Ahora alejamos un poco la mirada. Aparece un camino. Después otro. Una persona. Una relación. Una fecha.
Una memoria. Una condición
compartida. Quizá aparezca una
conexión. Quizá no. Pero hemos aprendido algo esencial:
LA DISTANCIA ENTRE DOS PUNTOS NO NOS DICE
TODAVÍA QUÉ RELACIÓN EXISTE ENTRE ELLOS.
VOLVAMOS AL
BOSQUE
Dos árboles
se mueven. Si solamente observamos: árbol A, árbol B,
podemos preguntar: ¿cómo sabe
A que B se está moviendo?
Pero
ampliamos ligeramente el campo... y
aparece el viento. No estamos diciendo
que la sincronicidad sea «el viento». Sería
absurdo. Estamos aprendiendo otra
cosa:
UNA RELACIÓN PUEDE VOLVERSE COMPRENSIBLE
CUANDO AMPLIAMOS CORRECTAMENTE EL CAMPO DE OBSERVACIÓN.
PERO TAMPOCO
HAY QUE AMPLIARLO HASTA EL INFINITO
Éste es el
otro extremo. Si para comprender
dos árboles necesitamos inmediatamente estudiar toda la galaxia... hemos perdido el bosque.
Por eso
necesitamos: LA ESCALA ADECUADA. Ni demasiado pequeña. Ni infinitamente grande. La necesaria para comprender aquello que
estamos observando.
AQUÍ LA
BIOGRAFÍA NOS DA UNA PRIMERA VALLA
Tenemos una
ventaja enorme. La vida de una
persona es limitada. No ha conocido a
todo el mundo. No ha vivido en todos
los lugares. No posee todos los
símbolos. No ha tenido todas las
experiencias. Entonces podemos
reconstruir bastante. SU TERRENO TIENE
LÍMITES. Eso convierte algo
aparentemente inmenso en investigable.
Y LOS
PARTICIPANTES TAMBIÉN TIENEN POSICIONES
Unos están
cerca. Otros lejos. Unos forman parte diariamente de nuestra
vida. Otros desaparecieron hace
treinta años. Unos tienen enorme
densidad emocional. Otros apenas
dejaron huella. Unos símbolos aparecen
constantemente. Otros una sola vez. Por tanto, dentro del terreno podemos
empezar a dibujar:
PROXIMIDADES. DISTANCIAS. INTENSIDADES.
REPETICIONES. TRAYECTORIAS.
AHORA LA
COINCIDENCIA SE PUEDE LOCALIZAR Esto es importantísimo.
Ya no
tenemos solamente: «ME OCURRIÓ ALGO
INCREÍBLE.» Tenemos coordenadas
biográficas. Podemos preguntar: ¿en qué zona de tu vida ocurrió? ¿quién estaba cerca? ¿qué proceso estaba abierto? ¿qué símbolo apareció? ¿había aparecido antes? ¿qué relación tenía contigo? ¿cuándo empezó? ¿qué ocurrió después?
Estamos
convirtiendo: MISTERIO en:
CAMPO
DE INVESTIGACIÓN. Sin destruir el
misterio que pueda quedar.
TAL VEZ
ÉSTE SEA EL GRAN CAMBIO
Antes contemplábamos
dos acontecimientos separados y preguntábamos: ¿QUÉ FUERZA EXTRAORDINARIA LOS HA UNIDO?
Ahora
preguntamos primero: ¿ESTABAN TAN SEPARADOS
COMO PARECÍAN? Ésa es una pregunta
completamente diferente.
PORQUE LA
SEPARACIÓN TAMBIÉN TIENE GRADOS
Una persona
a mil kilómetros puede estar biográficamente muy cerca de mí. Un vecino puede estar biográficamente
lejísimos. Un acontecimiento
ocurrido hace cuarenta años puede estar muy presente. Algo ocurrido ayer puede no haber dejado prácticamente
rastro. Entonces:
DISTANCIA
FÍSICA, DISTANCIA TEMPORAL Y DISTANCIA BIOGRÁFICA NO SON LO MISMO. Esto puede ser importantísimo para
estudiar coincidencias.
TAMPOCO
«CERCA» SIGNIFICA «CAUSA» Otra vez cuidado.
Que dos
acontecimientos estén biográficamente próximos no demuestra que uno produzca al
otro. Solamente significa que hemos
encontrado:
UN
CAMPO DE RELACIÓN QUE MERECE SER EXAMINADO.
Nada
más. Y nada menos.
AHORA
PODEMOS TRABAJAR
Tenemos: dos acontecimientos, una persona, una biografía, otros participantes, un tiempo,
un lugar, antecedentes, relaciones posibles, información posible, trayectorias, condiciones compartidas. Y una misma Madre Tierra. YA TENEMOS TERRENO.
JUNG, NO
HACE FALTA IR TAN LEJOS TODAVÍA
Quizá
podamos decirle: Jung, espera. No negamos que quizá haya que llegar
muchísimo más lejos. Puede que sí.
Pero
antes... MIREMOS AQUÍ. Tú nos has traído dos acontecimientos
cuya relación causal no encuentras. Perfecto.
Ponlos en el
suelo. Ahora vamos a caminar
alrededor. Veamos de dónde viene uno. Veamos de dónde viene el otro. Veamos quién los recibe. Veamos su biografía. Veamos las condiciones. Veamos el tiempo. Veamos qué estaba ya ocurriendo. Y cuando hayamos terminado... MIRAREMOS LO QUE QUEDE.
Quizá
descubramos una relación. Quizá
varias. Quizá solamente
probabilidades. Quizá una
interpretación construida posteriormente.
Quizá no descubramos nada suficiente.
Y entonces podremos seguir con Jung.
Pero habremos hecho algo fundamental:
NO
HABREMOS SALTADO DE DOS PUNTOS A TODO EL UNIVERSO.
Nos habremos
quedado primero en el terreno. Con
nuestras vallas. Con nuestros caminos. Con
nuestros participantes. Con nuestras
relaciones posibles. Con nuestra
ignorancia. Y con dos acontecimientos
que siguen delante de nosotros. SEPARADOS, SÍ. INDEPENDIENTES... TODAVÍA NO LO
SABEMOS.
Y fíjate en
la simplificación que hemos conseguido: no necesitamos explicar todavía la
sincronicidad.
Solo necesitamos negarnos a dar por demostrada la independencia de A y B.
Primero delimitamos, reconstruimos y buscamos.
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