BARBARIN I II III

jueves, 20 de agosto de 2026

MADRE TIERRA 30 Micro Preguntas Para Situarme

 

MADRE TIERRA

 

30 Micro  Preguntas

Para Situarme

Este es un libro pequeño.     No pretende explicar el mundo.      Tampoco pretende decirte cómo debes vivir, qué debes pensar ni qué decisiones debes tomar.

Hace algo mucho más sencillo:       pregunta.

Treinta preguntas.

Preguntas sobre cosas tan próximas que quizá precisamente por eso hemos dejado de verlas.

Lo que pisas.     Lo que respiras.     Lo que necesitas.    Lo que recibes.     Lo que ocurre mientras tú no haces nada.

Tu cuerpo.     Los otros.     Lo construido por nosotros.    Aquello que ya estaba aquí.     Lo que depende de ti.

Y aquello de lo que tú dependes.     No hay que responder bien.     No hay examen.       Ni siquiera es necesario encontrar una respuesta inmediata.

Mira.

Porque estas preguntas no intentan llevarte hacia una conclusión preparada de antemano.        Intentan algo anterior:

UBICARTE.

Durante siglos el ser humano ha construido una extraordinaria realidad propia.

Casas, caminos, ciudades, herramientas, comercio, ciencia, industria, tecnología, comunicaciones.

Ese inmenso constructo forma ya parte de nuestra vida.      No se trata de destruirlo.      No se trata de regresar atrás.

Se trata quizá de dar un paso que ahora empieza a resultar indispensable:

UBICAR TODO LO CONSTRUIDO POR EL HUMANO DENTRO DE LA REALIDAD QUE LO HACE POSIBLE.

Porque debajo de la carretera continúa habiendo Tierra.       Detrás del alimento continúa habiendo suelo, agua, energía, tiempo y vida.      Detrás del grifo existe un ciclo del agua.     Detrás de cada objeto existen materias, transformaciones, energía y otros seres humanos.

Y detrás de nuestra extraordinaria capacidad de elegir continúa existiendo un organismo vivo con determinadas necesidades y límites.

Nada de esto elimina nuestra libertad.      La sitúa.     Nada de esto disminuye al ser humano.     Lo ubica.      Y quizá ahí comience una nueva madurez.

Hemos adquirido una capacidad enorme para transformar aquello que encontramos a nuestro alrededor.

Precisamente por eso necesitamos mirar mejor dónde estamos, de qué dependemos y qué estamos modificando.

No basta ya con preguntar:      ¿PUEDO HACERLO?

Conviene poder preguntarnos también:

¿DÓNDE ESTOY CUANDO LO HAGO?

¿CON QUÉ ESTOY RELACIONADO?

¿QUÉ NECESITO PARA QUE ESTO PUEDA CONTINUAR?

No encontrarás aquí treinta respuestas.     Encontrarás algo posiblemente más útil:

treinta lugares desde los que mirar.

Puedes llevar estas preguntas a un bosque o a una ciudad.      A una casa.      A un supermercado.     A una escuela.    A tu trabajo.      A un terreno que estés pensando comprar.     A una decisión.     A un problema.     A cualquier lugar.   La realidad concreta cambiará.

La pregunta podrá seguir acompañándote.    Y quizá descubras entonces algo curioso:      que no necesitabas encontrar un mundo nuevo.

Necesitabas situarte de nuevo en éste.

Por eso, antes de comenzar, solamente una indicación:

NO BUSQUES LO QUE ESTE LIBRO QUIERE QUE VEAS.

Mira tú.     Comprueba tú.      Relaciona tú.

Y si después de alguna pregunta no encuentras absolutamente nada, también está bien.        Continúa.      Quizá otro día, en otro lugar, la misma pregunta abra algo diferente.

Las treinta preguntas que siguen no quieren sustituir tu criterio.

Quieren ayudarte a ponerlo en contacto con la realidad.    Después de eso,

mira bien.        Y decide tú.

 

INTRODUCCIÓN

Antes de empezar

Treinta preguntas pueden parecer poca cosa.      Incluso pueden parecer demasiado sencillas.      No te fíes.

Algunas quizá puedas responderlas inmediatamente.      Otras pueden dejarte sin respuesta.     Alguna puede parecerte evidente.

Y es posible que otra te acompañe durante horas sin que vuelvas conscientemente a pensar en ella.

No importa.

Este libro no es un cuestionario.     No pretende averiguar cuánto sabes.     No busca una respuesta correcta.     Y tampoco necesitas estar de acuerdo con quien lo ha escrito.     Aquí el trabajo es otro:

MIRAR.
OBSERVAR.
COMPROBAR.
RELACIONAR.
VOLVER A MIRAR.

NO CONTESTES DEMASIADO RÁPIDO

Estamos acostumbrados a que una pregunta pida inmediatamente una respuesta.      Aquí no siempre.

Si lees:     ¿QUÉ PISAS?

puedes responder:    «el suelo».     Correcto.

Pero espera.     Mira.     Quizá estés sobre baldosas.    Debajo habrá otros materiales.     Después terreno.    Quizá conducciones.     Agua.     Instalaciones.     Historia.    Trabajo humano.

Y si haces la misma pregunta mañana en un bosque, en una playa o en una estación, la respuesta será diferente.

La pregunta no ha cambiado.   HA CAMBIADO TU POSICIÓN.

Y tú puedes haber cambiado también.

PUEDES REPETIRLAS

Una pregunta de este libro no queda gastada porque la hayas respondido una vez.      Llévatela a otro lugar.     Hazla otro día.    Hazla dentro de unos años.

Una pregunta sencilla puede encontrar realidades completamente diferentes.     Por eso no necesitas llenar páginas escribiendo respuestas.

Puedes hacerlo si quieres.      Pero también puedes simplemente mirar.

NO BUSQUES LO QUE DEBERÍAS VER

Ésta quizá sea la indicación más importante.     No intentes adivinar qué quiere el autor.     No busques una enseñanza escondida.    No respondas lo que consideres más inteligente.

MIRA LO QUE HAY.

Si ves poco, ésa es tu observación.       Si descubres algo que nunca habías relacionado, obsérvalo.      Si no sabes, reconoce:

NO LO SÉ.

Esa puede ser una respuesta extraordinariamente valiosa.     Porque saber dónde termina lo que conoces permite hacer algo fundamental:

PREGUNTAR.

Y preguntar a quien sabe.

NO NECESITAS SER ESPECIALISTA

Estas treinta preguntas no pretenden convertirte en especialista en biología, agricultura, geología, alimentación, ecología, economía, tecnología o ninguna otra disciplina.

Precisamente al contrario.    Pueden ayudarte a reconocer cuándo necesitas al especialista.

Quizá una pregunta te lleve hasta el agua y descubras que no sabes de dónde procede la que utilizas.      Perfecto.

Ya tienes una pregunta real.     Otra puede llevarte hasta un alimento y descubrir que ignoras casi todo sobre cómo ha llegado hasta tus manos.     Perfecto.     Puedes averiguarlo.     El conocimiento de los demás no desaparece.

Ahora sabes mejor dónde colocarlo.

LAS PREGUNTAS VIAJAN CONTIGO

Puedes utilizarlas en medio de la naturaleza.     Pero no han sido hechas solamente para la naturaleza.

Llévalas a la ciudad.    Al supermercado.    A tu casa.    A una oficina.    A una fábrica.    A un hospital.    A un colegio.   A una carretera.    A un aeropuerto.   

Allí también estás en Madre Tierra.    El edificio no la ha eliminado.    El asfalto tampoco.    La tecnología tampoco.

EL CONSTRUCTO HUMANO NO ESTÁ FUERA DEL PLANETA.

Está dentro.    Y tú también.

POCO A POCO PUEDE APARECER UN MAPA

No intentes construirlo.      Déjalo aparecer.     Una pregunta puede mostrarte algo.    Otra puede relacionarlo con otra cosa.

Después quizá descubras una dependencia que no habías considerado.      Más adelante aparecerá un límite.    Una posibilidad.     Una necesidad.   La intervención de otras personas.

Algo que funciona sin ti.   Algo que depende parcialmente de ti.    Y poco a poco puede ocurrir algo muy sencillo:

EMPIEZAS A UBICARTE.

No porque alguien te haya explicado dónde debes estar.    Sino porque has empezado a reconocer las coordenadas que ya estaban ahí.

Y DESPUÉS, UTILÍZALAS

Estas preguntas no tienen por qué quedarse dentro de este libro.    Ése sería probablemente su fracaso.

Si algún día estás valorando una casa, un terreno, un trabajo, un viaje, una compra, una tecnología, una forma de vivir o cualquier decisión importante, quizá alguna reaparezca.

Entonces ya no será una pregunta de este libro.

SERÁ TUYA.

Y ése es precisamente el propósito.      No darte treinta respuestas para recordar.     Sino dejarte treinta preguntas que puedas utilizar cuando nosotros ya no estemos delante.

Ahora sí.      No hace falta prepararse más.

MIRA DÓNDE ESTÁS.      Y comenzamos.


AHORA EMPIEZA

Has llegado a la última pregunta.    Pero las preguntas no han terminado.

Quizá haya ocurrido algo más interesante.

AHORA LAS LLEVAS CONTIGO.

Durante estas páginas has mirado cosas que estaban muy cerca.

El suelo.     Tu cuerpo.    El aire.    El agua.   El alimento.

Los otros.    Lo que recibes.     Lo que haces.

Lo que ocurre sin que tú intervengas.    Lo construido por el ser humano.     Aquello de lo que dependemos.

Y quizá, poco a poco, esas observaciones hayan empezado a relacionarse.        Si ha ocurrido, aunque sea mínimamente, ya tienes algo que no estaba al comenzar:

UNAS COORDENADAS.

No para decirte qué debes pensar.     No para darte la razón.    No para garantizar que tomarás siempre la decisión adecuada.    Sino para ayudarte a hacer algo anterior:

UBICARTE ANTES DE DECIDIR.

Y aquí empieza realmente la utilidad de estas treinta preguntas.    Porque puedes cerrar este libro.

Pero mañana tendrás que seguir viviendo.

LLÉVATELAS FUERA

Entra en un supermercado.    Coge cualquier producto.    Míralo.

Ahora ya puedes preguntarte cosas que quizá antes no aparecían.

¿De dónde viene?      ¿Qué necesitó para existir?      ¿Qué transformaciones ha sufrido?      ¿Qué parte procede directamente de la Tierra?     ¿Cuántas personas han intervenido?     ¿Qué necesito yo realmente de esto?    ¿Qué ocurrirá después de utilizarlo?

No necesitas responderlo todo.

Ya estás mirando de otra manera.

Ve a una casa que estés pensando comprar.    O a un terreno.     Ya no verás solamente metros cuadrados, habitaciones, precio o posibilidades.

Todo eso continúa siendo importante.

Pero ahora pueden aparecer también el suelo, el agua, la luz, la temperatura, la orientación, los materiales, las necesidades de tu cuerpo, el entorno, las distancias, los otros, aquello que tendrás que recibir para poder vivir allí.

LA CASA NO HA CAMBIADO.      Quizá haya cambiado ligeramente tu manera de valorarla.

Y PUEDES CONTINUAR

Lleva las preguntas a tu alimentación.     A tu forma de descansar.    A tu trabajo.    A tu manera de desplazarte.    A una ciudad.    A una escuela.    A un hospital.    A una fábrica.   A una explotación agrícola.    A unas vacaciones.   A la tecnología que utilizas.    A aquello que compras.     A aquello que tiras.   A la educación de un niño.    A una decisión familiar.    A la organización de una empresa.    A un proyecto político.   A una nueva invención.    Incluso a nuestra idea de progreso.

Y pregunta.    No para detenerlo todo.    Precisamente para poder continuar mejor situados.

PORQUE EL CONSTRUCTO HUMANO TAMBIÉN ESTÁ AQUÍ

Durante siglos hemos levantado una extraordinaria construcción humana.     La necesitamos.     Vivimos dentro de ella.   La hemos creado nosotros.     Y seguiremos transformándola.

Pero quizá haya llegado el momento de añadir una coordenada que durante mucho tiempo pudimos permitirnos olvidar:

TODO LO QUE CONSTRUIMOS CONTINÚA ESTANDO DENTRO DE MADRE TIERRA.

Una ciudad también.      Una fábrica también.     Internet también.     Una inteligencia artificial también.     Una economía también.    Una civilización entera también.

No necesitamos destruir nuestra casa para recordar dónde está construida.      Necesitamos ubicarla.

Y después podremos revisarla, mejorarla, actualizarla y compaginarla con las condiciones que hacen posible nuestra propia continuidad.

Ése puede ser uno de los grandes pasos que tenemos delante.     No volver atrás.     No renunciar a lo conseguido.

VOLVER A NIVELAR.

Incorporar a nuestra extraordinaria capacidad de transformar una capacidad igualmente desarrollada para reconocer dónde estamos y qué estamos tocando cuando transformamos.

POR ESO ESTO NO ACABA AQUÍ

Estas treinta preguntas pueden aplicarse a muchísimo más de lo que cabe en este pequeño libro.

Podemos llevarlas a la alimentación.     A la vivienda.     A la ciudad.    A la educación.     Al comercio.     A la tecnología.    A la economía.    A la agricultura.     Al trabajo.    A nuestra utilización del tiempo.     A la libertad.   A nuestra manera de entender el progreso.

Y podemos hacer algo todavía más interesante:

SALIR CON ELLAS A LA CALLE Y COMPROBAR QUÉ OCURRE.

Porque quizá no necesitemos otros treinta discursos.    Quizá necesitemos conservar unas pocas preguntas suficientemente buenas para poder mirar muchas cosas.

Este libro termina aquí.     La investigación, no.

A partir de ahora podemos coger cualquier fragmento de nuestra vida y preguntarnos:

¿DÓNDE ESTOY REALMENTE?

¿QUÉ ESTOY VIENDO?

¿QUÉ NO ESTABA VIENDO?

¿DE QUÉ DEPENDE ESTO?

¿CÓMO SE COMPAGINA CON EL CONJUNTO?

Y después de mirar bien,      hacer lo que corresponde al ser humano:

PENSAR.
ELEGIR.
CONSTRUIR.
RECTIFICAR.
Y CONTINUAR.

Esta vez quizá con una diferencia.

No caminando sobre Madre Tierra como si fuese solamente el suelo de nuestra construcción.        Sino reconociendo que nosotros, nuestra construcción y nuestro futuro

CONTINUAMOS DENTRO DE ELLA.

 

Las treinta preguntas terminan.     EL CAMINO QUE ABREN, NO.





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