MADRE TIERRA
30 Micro Preguntas
Para
Situarme
Este es un
libro pequeño. No pretende explicar
el mundo. Tampoco pretende decirte
cómo debes vivir, qué debes pensar ni qué decisiones debes tomar.
Hace algo
mucho más sencillo: pregunta.
Treinta
preguntas.
Preguntas
sobre cosas tan próximas que quizá precisamente por eso hemos dejado de verlas.
Lo que
pisas. Lo que respiras. Lo que necesitas. Lo que recibes. Lo que ocurre mientras tú no haces nada.
Tu cuerpo. Los otros. Lo construido por nosotros. Aquello que ya estaba aquí. Lo que depende de ti.
Y aquello de
lo que tú dependes. No hay que
responder bien. No hay examen. Ni siquiera es necesario encontrar una
respuesta inmediata.
Mira.
Porque estas
preguntas no intentan llevarte hacia una conclusión preparada de antemano. Intentan algo anterior:
UBICARTE.
Durante
siglos el ser humano ha construido una extraordinaria realidad propia.
Casas,
caminos, ciudades, herramientas, comercio, ciencia, industria, tecnología,
comunicaciones.
Ese inmenso
constructo forma ya parte de nuestra vida.
No se trata de destruirlo. No
se trata de regresar atrás.
Se trata
quizá de dar un paso que ahora empieza a resultar indispensable:
UBICAR TODO LO CONSTRUIDO POR EL HUMANO DENTRO DE LA
REALIDAD QUE LO HACE POSIBLE.
Porque
debajo de la carretera continúa habiendo Tierra. Detrás del alimento continúa habiendo
suelo, agua, energía, tiempo y vida.
Detrás del grifo existe un ciclo del agua. Detrás de cada objeto existen materias,
transformaciones, energía y otros seres humanos.
Y detrás de
nuestra extraordinaria capacidad de elegir continúa existiendo un organismo
vivo con determinadas necesidades y límites.
Nada de esto
elimina nuestra libertad. La sitúa. Nada de esto disminuye al ser humano. Lo ubica. Y quizá ahí comience una nueva madurez.
Hemos
adquirido una capacidad enorme para transformar aquello que encontramos a
nuestro alrededor.
Precisamente
por eso necesitamos mirar mejor dónde estamos, de qué dependemos y qué
estamos modificando.
No basta ya
con preguntar: ¿PUEDO HACERLO?
Conviene
poder preguntarnos también:
¿DÓNDE ESTOY CUANDO LO HAGO?
¿CON QUÉ ESTOY RELACIONADO?
¿QUÉ NECESITO PARA QUE ESTO PUEDA CONTINUAR?
No
encontrarás aquí treinta respuestas. Encontrarás
algo posiblemente más útil:
treinta
lugares desde los que mirar.
Puedes
llevar estas preguntas a un bosque o a una ciudad. A una casa. A un supermercado. A una escuela. A tu trabajo. A un terreno que estés pensando comprar. A una decisión. A un problema. A cualquier lugar. La realidad concreta cambiará.
La pregunta
podrá seguir acompañándote. Y quizá
descubras entonces algo curioso: que
no necesitabas encontrar un mundo nuevo.
Necesitabas situarte de nuevo en éste.
Por eso,
antes de comenzar, solamente una indicación:
NO BUSQUES
LO QUE ESTE LIBRO QUIERE QUE VEAS.
Mira tú. Comprueba tú. Relaciona tú.
Y si después
de alguna pregunta no encuentras absolutamente nada, también está bien. Continúa. Quizá otro día, en otro lugar, la misma
pregunta abra algo diferente.
Las treinta
preguntas que siguen no quieren sustituir tu criterio.
Quieren
ayudarte a ponerlo en contacto con la realidad. Después de eso,
mira bien. Y decide tú.
INTRODUCCIÓN
Antes de empezar
Treinta
preguntas pueden parecer poca cosa. Incluso
pueden parecer demasiado sencillas. No
te fíes.
Algunas
quizá puedas responderlas inmediatamente.
Otras pueden dejarte sin respuesta.
Alguna puede parecerte evidente.
Y es posible
que otra te acompañe durante horas sin que vuelvas conscientemente a pensar en
ella.
No
importa.
Este libro
no es un cuestionario. No pretende
averiguar cuánto sabes. No busca una
respuesta correcta. Y tampoco
necesitas estar de acuerdo con quien lo ha escrito. Aquí el trabajo es otro:
MIRAR.
OBSERVAR.
COMPROBAR.
RELACIONAR.
VOLVER A MIRAR.
NO CONTESTES DEMASIADO RÁPIDO
Estamos
acostumbrados a que una pregunta pida inmediatamente una respuesta. Aquí no siempre.
Si lees: ¿QUÉ
PISAS?
puedes
responder: «el suelo». Correcto.
Pero espera. Mira.
Quizá estés sobre baldosas. Debajo
habrá otros materiales. Después
terreno. Quizá conducciones. Agua.
Instalaciones. Historia. Trabajo humano.
Y si haces
la misma pregunta mañana en un bosque, en una playa o en una estación, la
respuesta será diferente.
La pregunta
no ha cambiado. HA CAMBIADO TU POSICIÓN.
Y tú puedes
haber cambiado también.
PUEDES REPETIRLAS
Una pregunta
de este libro no queda gastada porque la hayas respondido una vez. Llévatela a otro lugar. Hazla otro día. Hazla dentro de unos años.
Una pregunta
sencilla puede encontrar realidades completamente diferentes. Por eso no necesitas llenar páginas
escribiendo respuestas.
Puedes
hacerlo si quieres. Pero también
puedes simplemente mirar.
NO BUSQUES LO QUE
DEBERÍAS VER
Ésta quizá
sea la indicación más importante. No
intentes adivinar qué quiere el autor.
No busques una enseñanza escondida.
No respondas lo que consideres más inteligente.
MIRA LO QUE HAY.
Si ves poco,
ésa es tu observación. Si descubres
algo que nunca habías relacionado, obsérvalo. Si no sabes, reconoce:
NO LO SÉ.
Esa puede
ser una respuesta extraordinariamente valiosa. Porque
saber dónde termina lo que conoces permite hacer algo fundamental:
PREGUNTAR.
Y preguntar
a quien sabe.
NO NECESITAS SER ESPECIALISTA
Estas
treinta preguntas no pretenden convertirte en especialista en biología,
agricultura, geología, alimentación, ecología, economía, tecnología o ninguna
otra disciplina.
Precisamente
al contrario. Pueden ayudarte a
reconocer cuándo
necesitas al especialista.
Quizá una
pregunta te lleve hasta el agua y descubras que no sabes de dónde procede la
que utilizas. Perfecto.
Ya tienes
una pregunta real. Otra puede
llevarte hasta un alimento y descubrir que ignoras casi todo sobre cómo ha
llegado hasta tus manos. Perfecto. Puedes averiguarlo. El conocimiento de los demás no
desaparece.
Ahora
sabes mejor dónde colocarlo.
LAS PREGUNTAS VIAJAN CONTIGO
Puedes
utilizarlas en medio de la naturaleza.
Pero no han sido hechas solamente para la naturaleza.
Llévalas a
la ciudad. Al supermercado. A tu casa. A una oficina. A una fábrica. A un hospital. A un colegio. A una carretera. A un aeropuerto.
Allí también
estás en Madre Tierra. El edificio no
la ha eliminado. El asfalto tampoco. La tecnología tampoco.
EL CONSTRUCTO HUMANO NO ESTÁ FUERA DEL
PLANETA.
Está dentro. Y tú también.
POCO A POCO PUEDE APARECER UN MAPA
No intentes
construirlo. Déjalo aparecer. Una pregunta puede mostrarte algo. Otra puede relacionarlo con otra cosa.
Después
quizá descubras una dependencia que no habías considerado. Más adelante aparecerá un límite. Una posibilidad. Una necesidad. La intervención de otras personas.
Algo que
funciona sin ti. Algo que depende
parcialmente de ti. Y poco a poco
puede ocurrir algo muy sencillo:
EMPIEZAS A UBICARTE.
No porque
alguien te haya explicado dónde debes estar.
Sino porque has empezado a reconocer las coordenadas que ya estaban ahí.
Y DESPUÉS, UTILÍZALAS
Estas
preguntas no tienen por qué quedarse dentro de este libro. Ése sería probablemente su fracaso.
Si algún día
estás valorando una casa, un terreno, un trabajo, un viaje, una compra, una
tecnología, una forma de vivir o cualquier decisión importante, quizá alguna
reaparezca.
Entonces ya
no será una pregunta de este libro.
SERÁ TUYA.
Y ése es
precisamente el propósito. No darte treinta respuestas para recordar. Sino dejarte treinta preguntas que puedas
utilizar cuando nosotros ya no estemos delante.
Ahora sí. No hace falta prepararse más.
MIRA
DÓNDE ESTÁS. Y comenzamos.
AHORA EMPIEZA
Has llegado
a la última pregunta. Pero las
preguntas no han terminado.
Quizá haya
ocurrido algo más interesante.
AHORA
LAS LLEVAS CONTIGO.
Durante
estas páginas has mirado cosas que estaban muy cerca.
El suelo. Tu cuerpo. El aire.
El agua. El alimento.
Los otros. Lo que recibes. Lo que haces.
Lo que
ocurre sin que tú intervengas. Lo
construido por el ser humano. Aquello
de lo que dependemos.
Y quizá,
poco a poco, esas observaciones hayan empezado a relacionarse. Si ha ocurrido, aunque sea mínimamente,
ya tienes algo que no estaba al comenzar:
UNAS
COORDENADAS.
No para
decirte qué debes pensar. No para
darte la razón. No para garantizar que
tomarás siempre la decisión adecuada. Sino
para ayudarte a hacer algo anterior:
UBICARTE ANTES DE DECIDIR.
Y aquí
empieza realmente la utilidad de estas treinta preguntas. Porque puedes cerrar este libro.
Pero mañana
tendrás que seguir viviendo.
LLÉVATELAS FUERA
Entra en un
supermercado. Coge cualquier producto. Míralo.
Ahora ya
puedes preguntarte cosas que quizá antes no aparecían.
¿De dónde
viene? ¿Qué necesitó para existir? ¿Qué transformaciones ha sufrido? ¿Qué parte procede directamente de la
Tierra? ¿Cuántas personas han
intervenido? ¿Qué necesito yo
realmente de esto? ¿Qué ocurrirá
después de utilizarlo?
No necesitas
responderlo todo.
Ya
estás mirando de otra manera.
Ve a una
casa que estés pensando comprar. O a
un terreno. Ya no verás solamente
metros cuadrados, habitaciones, precio o posibilidades.
Todo eso
continúa siendo importante.
Pero ahora
pueden aparecer también el suelo, el agua, la luz, la temperatura, la
orientación, los materiales, las necesidades de tu cuerpo, el entorno, las
distancias, los otros, aquello que tendrás que recibir para poder vivir allí.
LA
CASA NO HA CAMBIADO. Quizá haya cambiado
ligeramente tu manera de valorarla.
Y PUEDES CONTINUAR
Lleva las
preguntas a tu alimentación. A tu
forma de descansar. A tu trabajo. A tu manera de desplazarte. A una ciudad. A una escuela. A un hospital. A una fábrica. A una explotación agrícola. A unas vacaciones. A la tecnología que utilizas. A aquello que compras. A aquello que tiras. A la educación de un niño. A una decisión familiar. A la organización de una empresa. A un proyecto político. A una nueva invención. Incluso a nuestra idea de progreso.
Y pregunta. No para detenerlo todo. Precisamente para poder continuar mejor situados.
PORQUE EL CONSTRUCTO HUMANO TAMBIÉN ESTÁ AQUÍ
Durante
siglos hemos levantado una extraordinaria construcción humana. La necesitamos. Vivimos dentro de ella. La hemos creado nosotros. Y seguiremos transformándola.
Pero quizá
haya llegado el momento de añadir una coordenada que durante mucho tiempo
pudimos permitirnos olvidar:
TODO LO QUE CONSTRUIMOS CONTINÚA ESTANDO
DENTRO DE MADRE TIERRA.
Una ciudad
también. Una fábrica también. Internet también. Una inteligencia artificial también. Una economía también. Una civilización entera también.
No
necesitamos destruir nuestra casa para recordar dónde está construida. Necesitamos ubicarla.
Y después
podremos revisarla, mejorarla, actualizarla y compaginarla con las condiciones
que hacen posible nuestra propia continuidad.
Ése puede
ser uno de los grandes pasos que tenemos delante. No volver atrás. No renunciar a lo conseguido.
VOLVER A NIVELAR.
Incorporar a
nuestra extraordinaria capacidad de transformar una capacidad igualmente
desarrollada para reconocer
dónde estamos y qué estamos tocando cuando transformamos.
POR ESO ESTO NO ACABA AQUÍ
Estas
treinta preguntas pueden aplicarse a muchísimo más de lo que cabe en este
pequeño libro.
Podemos
llevarlas a la alimentación. A la
vivienda. A la ciudad. A la educación. Al comercio. A la tecnología. A la economía. A la agricultura. Al trabajo. A nuestra utilización del tiempo. A la libertad. A nuestra manera de entender el progreso.
Y podemos
hacer algo todavía más interesante:
SALIR CON ELLAS A LA CALLE Y COMPROBAR QUÉ
OCURRE.
Porque quizá
no necesitemos otros treinta discursos.
Quizá necesitemos conservar unas pocas preguntas suficientemente buenas
para poder mirar muchas cosas.
Este libro
termina aquí. La investigación, no.
A partir de
ahora podemos coger cualquier fragmento de nuestra vida y preguntarnos:
¿DÓNDE ESTOY REALMENTE?
¿QUÉ ESTOY VIENDO?
¿QUÉ NO ESTABA VIENDO?
¿DE QUÉ DEPENDE ESTO?
¿CÓMO SE COMPAGINA CON EL CONJUNTO?
Y después de
mirar bien, hacer lo que corresponde
al ser humano:
PENSAR.
ELEGIR.
CONSTRUIR.
RECTIFICAR.
Y CONTINUAR.
Esta vez
quizá con una diferencia.
No caminando
sobre Madre Tierra como si fuese solamente el suelo de nuestra construcción. Sino reconociendo que nosotros, nuestra
construcción y nuestro futuro
CONTINUAMOS
DENTRO DE ELLA.
Las treinta
preguntas terminan. EL CAMINO QUE ABREN, NO.

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