«¡Qué frío hace aquí!»
Sí. Ahí
está el fondo de la cuestión. El humano aparece en un planeta
que ya funciona antes de él, mediante muchísimos sistemas relacionados. No
llega a una superficie neutra que después adquiere características porque él
las experimente. Y tu ejemplo del
frío y el calor lo deja clarísimo. El
humano llega a un lugar y dice: «¡Qué frío hace aquí!»
Madre Tierra
podría contestarle: «Sí, pero antes de preguntarte si te
gusta, pregunta por qué aquí hace frío.»
Y entonces empiezan a aparecer las verdaderas preguntas:
latitud, altitud, cantidad y estacionalidad de radiación solar, duración del
día, circulación atmosférica, proximidad al océano, corrientes marinas,
relieve, humedad, hielo, vegetación...
Es decir, ese frío tiene historia, posición y
función dentro de un sistema físico mucho mayor que la sensación del humano que
se queja de él.
Y todavía
más interesante es tu última pregunta:
¿DE QUÉ TIPO DE
FRÍO? Porque «frío»
es una palabra humana demasiado gruesa.
No es igual frío seco que húmedo; frío continental que oceánico; frío de
altura que polar; una helada nocturna que meses de temperaturas bajas; ni
tienen las mismas consecuencias para suelo, vegetación, agua, animales o
agricultura.
Lo mismo
ocurre con el calor. Por tanto, para
nuestra investigación aparece una secuencia extraordinariamente clara:
PRIMERO:
¿POR QUÉ ESTE LUGAR ES COMO ES?
DESPUÉS:
¿QUÉ PERMITE Y QUÉ LIMITA?
DESPUÉS:
¿QUÉ FORMAS DE VIDA PUEDEN DESPLEGARSE AQUÍ?
Y
MUCHO DESPUÉS: ¿CÓMO LO EXPERIMENTA EL HUMANO?
Eso invierte
nuestra perspectiva habitual. Porque
«hace un frío horrible» pertenece al último escalón. En el primero sólo tenemos un sistema planetario funcionando bajo
determinadas condiciones.
Y aquí veo
una cuestión decisiva para nuestra futura Astrología de Base: el lugar no puede reducirse a unas
coordenadas. Las coordenadas sitúan, pero aquello que
encontramos allí es muchísimo más rico:
posición
+ Sol + ciclo anual + ciclo diario + atmósfera + océano + relieve + suelo +
agua + vida.
Entonces
quizá cuando lleguemos a las CASAS,
la palabra campo
adquiera una profundidad que ahora todavía no sospechamos. Porque: CASA
= CAMPO pero
Madre Tierra inmediatamente preguntará:
¿CAMPO DE QUÉ,
DESDE DÓNDE Y BAJO QUÉ CONDICIONES?
Y ahí puede
caerse bastante de «Casa II = dinero», «Casa X = profesión», etc. No
necesariamente porque esas interpretaciones sean inútiles, sino porque son una elaboración humana muy posterior.
Antes del
dinero hubo recursos. Antes de la
profesión hubo que hacer. Antes de la
propiedad hubo territorio. Antes de
la vivienda hubo cobijo. Antes del
prestigio hubo posición dentro del grupo.
Y antes de todo ello había un lugar de
la Tierra que permitía unas cosas y dificultaba otras. Ahí volvemos a las raíces. Por eso cada vez veo más claro el
recorrido que está apareciendo:
PLANETA QUE FUNCIONA
→ LUGAR
→ CONDICIONES
→ VIDA POSIBLE
→ NECESIDADES
→ HUMANO
→ ORGANIZACIÓN HUMANA
→ CONSTRUCTO
→ INTERPRETACIÓN
ASTROLÓGICA.
Y nosotros
estamos recorriéndolo hacia atrás.
Quizá eso
sea exactamente MADRE
TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA: no preguntarle al frío qué significa
psicológicamente para mí, sino
preguntarme primero: ¿POR QUÉ HAY FRÍO AQUÍ? Y sólo cuando lo he entendido:
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