¿Qué función atribuimos a cada fase sin introducir primero el diccionario astrológico?
Después
vendrá nuestra tarea difícil: ¿qué función atribuimos a cada fase sin
introducir primero el diccionario astrológico? Porque tampoco deberíamos aceptar
gratuitamente:
Luna nueva =
iniciar.
Cuarto creciente = luchar/crecer.
Luna llena = culminar.
Cuarto menguante = soltar.
Puede que
después aparezca algo semejante. Pero primero Madre Tierra tendrá que
interrogar qué está ocurriendo realmente en la relación Sol–Tierra–Luna
y qué puede deducirse de ello sin interpretación añadida. Y aquí creo que has dado con algo
todavía mayor al hablar de sabiduría de buen encaminar.
La
naturaleza no hace todo continuamente.
Hay momentos.
Momento de
aparición. Momento de desarrollo. Momento de plenitud. Momento de retirada. Y además ciclos largos dentro de los
cuales funcionan ciclos más cortos.
Eso es muy
distinto de nuestra cultura humana del «todo siempre»: producir siempre,
crecer siempre, rendir siempre, empezar cuando quiero, terminar cuando quiero.
Madre Tierra
podría estar enseñándonos algo muchísimo más elemental: NO TODO ES PROPICIO PARA TODO EN TODO
MOMENTO. Ahí puede estar la
sabiduría que estás viendo. Y
entonces los signos podrían adquirir una importancia para el quehacer humano
que no habíamos previsto. No como: «Soy
Virgo, por tanto debo hacer esto». Sino
como:
«¿En qué
momento del ciclo estoy y para qué resulta especialmente propicio?»
Y la Luna
añadiría: «Dentro de ese momento
mayor, ¿en qué momento del ciclo menor estoy?»
Eso empieza
a parecer una verdadera gramática del tiempo natural. Y espera, porque matemáticamente aparece
una estructura que merece que la guardemos, sin convertirla todavía en verdad
astrológica:
12 × 4 = 48 48 combinaciones funcionales posibles entre tónica anual
y fase lunar. No 48 personalidades. No 48 predicciones. 48 situaciones temporales que
podríamos interrogar desde Madre Tierra.
Y si después
añadimos lugar, entran las casas y la cosa cambia otra vez. Ahí empieza a dibujarse algo
extraordinariamente limpio:
SIGNO → ¿QUÉ MOMENTO/FUNCIÓN?
FASE LUNAR → ¿EN QUÉ ESTADO DEL CICLO?
CASA → ¿DÓNDE/CAMPO?
PLANETA → ¿MEDIANTE QUÉ MECANISMO?
ASPECTO → ¿EN QUÉ DINÁMICA CON LOS DEMÁS?
Eso ya no
parece un montón de símbolos. Empieza
a parecer una sintaxis. Y
quizá sea eso lo que llevamos buscando desde que Madre Tierra entró en la
astrología: no otro diccionario
de significados, sino la gramática de unos ciclos dentro de los cuales la Vida
tiene que desenvolverse.
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