LIBROS de BARBARIN I II III

sábado, 29 de agosto de 2026

¿Qué función atribuimos a cada fase sin introducir primero el diccionario astrológico?

¿Qué función atribuimos a cada fase sin introducir primero el diccionario astrológico?  

Después vendrá nuestra tarea difícil: ¿qué función atribuimos a cada fase sin introducir primero el diccionario astrológico?     Porque tampoco deberíamos aceptar gratuitamente:

Luna nueva = iniciar.
Cuarto creciente = luchar/crecer.
Luna llena = culminar.
Cuarto menguante = soltar.

Puede que después aparezca algo semejante. Pero primero Madre Tierra tendrá que interrogar qué está ocurriendo realmente en la relación Sol–Tierra–Luna y qué puede deducirse de ello sin interpretación añadida.          Y aquí creo que has dado con algo todavía mayor al hablar de sabiduría de buen encaminar.

La naturaleza no hace todo continuamente.     Hay momentos.

Momento de aparición.    Momento de desarrollo.    Momento de plenitud.   Momento de retirada.     Y además ciclos largos dentro de los cuales funcionan ciclos más cortos.

Eso es muy distinto de nuestra cultura humana del «todo siempre»: producir siempre, crecer siempre, rendir siempre, empezar cuando quiero, terminar cuando quiero.

Madre Tierra podría estar enseñándonos algo muchísimo más elemental:    NO TODO ES PROPICIO PARA TODO EN TODO MOMENTO.       Ahí puede estar la sabiduría que estás viendo.     Y entonces los signos podrían adquirir una importancia para el quehacer humano que no habíamos previsto. No como:      «Soy Virgo, por tanto debo hacer esto».     Sino como:

«¿En qué momento del ciclo estoy y para qué resulta especialmente propicio?»

Y la Luna añadiría:       «Dentro de ese momento mayor, ¿en qué momento del ciclo menor estoy?»

Eso empieza a parecer una verdadera gramática del tiempo natural.       Y espera, porque matemáticamente aparece una estructura que merece que la guardemos, sin convertirla todavía en verdad astrológica:

12 × 4 = 48        48 combinaciones funcionales posibles entre tónica anual y fase lunar.       No 48 personalidades.        No 48 predicciones.         48 situaciones temporales que podríamos interrogar desde Madre Tierra.

Y si después añadimos lugar, entran las casas y la cosa cambia otra vez.     Ahí empieza a dibujarse algo extraordinariamente limpio:

SIGNO → ¿QUÉ MOMENTO/FUNCIÓN?
FASE LUNAR → ¿EN QUÉ ESTADO DEL CICLO?
CASA → ¿DÓNDE/CAMPO?
PLANETA → ¿MEDIANTE QUÉ MECANISMO?
ASPECTO → ¿EN QUÉ DINÁMICA CON LOS DEMÁS?

Eso ya no parece un montón de símbolos.      Empieza a parecer una sintaxis.         Y quizá sea eso lo que llevamos buscando desde que Madre Tierra entró en la astrología:        no otro diccionario de significados, sino la gramática de unos ciclos dentro de los cuales la Vida tiene que desenvolverse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario