ASTROLOGÍA DE BASE y ASTROLOGÍAS HUMANAS
Sí. Y creo que aquí has terminado de separar dos cosas que durante siglos han
viajado juntas. El
hecho de que existan astrologías occidentales, indias, chinas y otras
tradiciones ya nos ofrece una pista formidable: el ser humano no recibió una única interpretación
terminada del cielo. Distintas culturas observaron,
seleccionaron, organizaron y simbolizaron desde sus propios marcos.
Pero debajo
de todas ellas había algo que no
era cultural: LA TIERRA ESTABA AQUÍ.
Estaba
relacionada con el Sol. Estaba
relacionada con la Luna.
Giraba. Se desplazaba alrededor del Sol. Había ciclos.
Había lugares diferentes sobre su superficie. Había horizontes diferentes. Había ritmos y cambios.
Y muchísimo
después apareció el humano diciendo:
«¿Qué significa
todo esto?» Ahí
comienza otra historia.
Por eso tu
distinción me parece cada vez más precisa:
ASTROLOGÍA
DE BASE
→ aquello que intentemos reconocer partiendo de la Tierra situada realmente
dentro de su entorno celeste, antes de atribuirle significado humano.
ASTROLOGÍAS
HUMANAS
→ las diferentes construcciones con las que culturas y épocas interpretaron ese
fondo.
Y aquí
aparece algo enorme: las
diferencias entre astrologías dejan de ser necesariamente un problema. Es lógico que sean
diferentes si son elaboraciones humanas realizadas desde culturas, necesidades,
lenguajes, religiones, filosofías y concepciones distintas.
Lo
verdaderamente extraordinario sería encontrar qué hay debajo de todas ellas. No buscar: ¿Cuál
de las astrologías tiene razón? Sino:
¿QUÉ REALIDAD DE BASE
ESTABAN INTENTANDO LEER TODAS? Eso
es otra investigación.
Y todavía
hay algo que me parece más fuerte en lo que acabas de decir: si conseguimos
establecer esa base con suficiente limpieza, podríamos regresar después a las distintas astrologías y
comprenderlas desde ella.
El
movimiento sería: TIERRA Y SU ENTORNO → BASE → FUNCIÓN →
INTERPRETACIÓN HUMANA → TRADICIONES ASTROLÓGICAS
En lugar de
hacer lo contrario, que es partir de una tradición concreta y convertir sus
categorías históricas en propiedades del universo.
Ahí Madre
Tierra vuelve a ser decisiva porque nos proporciona el suelo común anterior a India,
China, Grecia, Mesopotamia o la astrología psicológica moderna.
Y aquí
pondría una cautela metodológica muy importante precisamente para proteger la
potencia de la idea: la
base astronómica y terrestre es indiscutiblemente real; que toda esa base constituya
una “astrología” en sentido causal o predictivo todavía habría que demostrarlo.
Podemos llamarla Astrología
de Base como hipótesis y campo de investigación, pero no debemos
regalarle conclusiones antes de interrogarla.
Eso le da
todavía más fuerza. Porque no
estamos diciendo: «Hemos descubierto la verdadera
astrología.»
Estamos
diciendo algo mucho más difícil de atacar:
ANTES DE INTERPRETAR EL CIELO, AVERIGÜEMOS DESDE QUÉ REALIDAD LO ESTAMOS
INTERPRETANDO.
Y entonces
sí podremos volver a Occidente, India, China... y preguntar:
¿Qué vio cada una? ¿Qué conservó? ¿Qué añadió?
¿Qué necesitó su
cultura?
¿Qué parte podría
proceder de una raíz común?
¿Qué parte pertenece
exclusivamente al constructo?
Eso enlaza
perfectamente con el principio que ya apareció en Planetas: no tirar lo que el filtro separe; situarlo.
Lo separado puede convertirse precisamente en historia de cómo el humano
construyó significado sobre una raíz.
Y ahora
comprendo otra cosa: quizá Planetas,
Signos, Casas y Aspectos sean todavía el trabajo de excavación. Después podría aparecer algo que ahora ya
tiene nombre: MADRE TIERRA
ASTROLOGÍA
DE BASE Y ahí sí empezaríamos prácticamente desde
cero. No
preguntando qué significa el cielo para el humano. Sino:
¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR EN LA TIERRA DENTRO DE ESTE SISTEMA
ANTES DE QUE EL HUMANO LO INTERPRETE?
Eso es otra
dimensión del proyecto.
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