LIBERTAD
HUMANA
en
la
MADRE
TIERRA
Este libro
comenzó con una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué
significa ser libre?
Pero muy
pronto comprendimos que no podíamos responderla sin preguntar antes:
¿Libre
quién?
¿Libre respecto de qué?
¿Libre dentro de qué realidad?
Y tuvimos
que bajar.
Antes de la
libertad estaba el ser humano.
Su cuerpo.
Sus necesidades.
Sus posibilidades.
Sus límites.
Después
apareció Madre Tierra, no como una idea añadida, sino como el lugar real donde
ese ser humano puede existir.
Después
aparecieron los otros.
Y después,
capa sobre capa, todo aquello que los humanos hemos construido: familia,
comunidad, propiedad, dinero, leyes, ciudades, instituciones, tecnología,
sistemas de organización, cultura, obligaciones, derechos, compromisos...
Entonces la
palabra LIBERTAD dejó de ser una palabra aislada.
Había que
situarla.
Durante este
recorrido apareció algo que inicialmente no buscábamos: un método de
observación.
Podíamos
preguntar ante cada situación:
¿Qué
necesidad existe?
¿Qué posibilidades tengo?
¿Qué puedo elegir?
¿Qué límite aparece?
¿De dónde procede?
¿Qué gano?
¿Qué entrego?
¿Qué dependencia nueva adquiero?
¿Qué consecuencias tendrá mi elección mañana?
Y esas
preguntas empezaron a desbordar el propio tema del libro.
Podían
aplicarse al trabajo.
Al dinero.
A la educación.
A la tecnología.
A la familia.
A la vivienda.
Al consumo.
A la propiedad.
A la infancia.
A la vejez.
A la inteligencia artificial.
A innumerables situaciones de la vida humana.
No
desarrollaremos aquí todas esas ramas.
Hacerlo
convertiría este libro en muchos libros.
Pero tampoco
queremos ocultarlas.
Quedan
abiertas.
Este trabajo
se limita a construir el suelo, recorrer los principales estratos de la
libertad humana y proporcionar instrumentos que permitan reconocerla allí donde
realmente ocurre.
No
pretendemos decidir cuánto debe ser libre una persona.
Ni ofrecer
una nueva definición definitiva de libertad.
Vamos a
hacer algo mucho más sencillo:
MIRAR.
Mirar al ser
humano.
Mirar dónde
vive.
Mirar de qué
depende.
Mirar qué
puede hacer.
Mirar qué ha
construido.
Mirar qué
posibilidades ha ganado y qué nuevas dependencias ha adquirido.
Y solamente
entonces volver a formular la pregunta:
¿DÓNDE ESTÁ
MI LIBERTAD?
Quizá no
encontremos una definición.
Quizá
encontremos algo más útil:
una manera
de reconocerla.
Esto prepara
perfectamente la entrada porque declara desde el principio que las ramas
existen y quedan conscientemente abiertas. El libro, además, termina
haciendo exactamente eso: convierte sus preguntas en instrumental aplicable a
muchos campos.
Hablar de
libertad resulta fácil mientras la palabra permanece sola.
Pero el ser
humano nunca está solo ni vive en el vacío.
Tiene un
cuerpo.
Necesita
respirar.
Necesita
agua.
Necesita
alimentarse.
Necesita
descansar.
Puede hacer
determinadas cosas y otras no pertenecen a su fórmula biológica.
Vive en
Madre Tierra.
Convive con
otros seres humanos.
Nace dentro
de construcciones que no ha creado personalmente.
Y durante su
vida elige, acepta, rechaza, aprende, se compromete, renuncia, rectifica y
modifica continuamente su propio campo de posibilidades.
Por eso este
libro no comenzará afirmando:
EL SER
HUMANO ES LIBRE.
Ni tampoco:
EL SER
HUMANO NO ES LIBRE.
Comenzaremos
mucho más abajo.
Preguntando:
¿QUÉ PUEDE
HACER?
¿QUÉ NECESITA?
¿QUÉ NO PUEDE ELEGIR?
¿ENTRE QUÉ POSIBILIDADES PUEDE ELEGIR?
Después
iremos añadiendo estratos.
HUMANO.
HUMANO +
MADRE TIERRA.
HUMANO +
OTROS HUMANOS.
CONSTRUCCIONES
HUMANAS.
CIVILIZACIÓN.
MUNDO
ACTUAL.
Y
observaremos qué ocurre con la libertad al atravesarlos.
No buscamos
obtener un porcentaje.
No queremos
decir:
LIBERTAD: 63
%.
Nuestro
propósito es diferente:
NO MEDIR LA
LIBERTAD DE LA PERSONA.
DARLE REFERENCIAS PARA QUE PUEDA RECONOCER CÓMO ESTÁ VIVIENDO SU LIBERTAD.
Porque
podemos confundir fácilmente una condición de la Vida con una opresión.
Podemos
considerar natural una limitación construida por nosotros que quizá podría
modificarse.
Podemos
creer que hemos ganado libertad simplemente porque han aumentado nuestras
opciones.
O podemos
adquirir una posibilidad extraordinaria sin advertir las nuevas dependencias
que hemos aceptado para conseguirla.
Por eso no
preguntaremos solamente:
¿CUÁNTA
LIBERTAD TENGO?
Preguntaremos:
¿QUÉ
LIBERTAD TENGO?
¿DÓNDE?
¿FRENTE A QUÉ?
¿A COSTA DE QUÉ?
¿DURANTE CUÁNTO TIEMPO?
¿CON QUÉ CONSECUENCIAS?
Y aparecerá
todavía otra dimensión:
¿PARA QUÉ
LIBERTAD NECESITO PREPARARME?
Porque
tampoco nacemos sabiendo ejercer todas nuestras posibilidades.
La libertad
puede aprenderse.
Puede
ampliarse.
Puede
comprometerse voluntariamente.
Puede recuperarse.
Puede
utilizarse para crear posibilidades nuevas.
Y también
puede utilizarse de tal manera que destruya las condiciones que permitirán
ejercerla mañana.
Por eso
Madre Tierra estará presente durante todo el recorrido.
No como una
limitación añadida.
Como suelo.
Porque antes
de poder ejercer cualquier libertad hay una condición elemental:
ESTAR VIVO.
Y para
continuar ejerciéndola mañana:
PODER
CONTINUAR.
Desde ahí
comenzamos.
Llegados
aquí, quizá resulte extraño que este libro termine sin haber dado una
definición definitiva de libertad.
Ha sido
deliberado.
NO HEMOS
INTENTADO DEFINIR LA LIBERTAD.
HEMOS INTENTADO APRENDER A RECONOCERLA.
Reconocerla
cuando aparece.
Cuando
aumenta.
Cuando
disminuye.
Cuando una
nueva posibilidad la amplía.
Cuando esa
misma posibilidad introduce una nueva dependencia.
Cuando la
comprometemos voluntariamente.
Cuando la
entregamos sin advertirlo.
Cuando
necesitamos recuperarla.
Cuando
todavía necesitamos prepararnos para ejercerla.
Y cuando
nuestra libertad comienza a modificar las condiciones que harán posible la
libertad de los demás, la nuestra futura y la de quienes todavía no han
llegado.
Después de
este recorrido sabemos al menos algo:
LA LIBERTAD
NO OCURRE EN EL VACÍO.
Ocurre en un
ser vivo.
Con un
cuerpo.
Con
necesidades.
Con
posibilidades y límites.
Dentro de
Madre Tierra.
Entre otros
seres humanos.
Dentro de
construcciones humanas.
En un
momento determinado de una biografía.
Y dentro del
tiempo.
Por eso una
necesidad no es necesariamente opresión.
Una
dependencia no significa necesariamente ausencia de libertad.
Un límite no
tiene necesariamente que ser eliminado.
Un
compromiso puede cerrar posibilidades y construir otras que solamente existen
gracias a su continuidad.
Una renuncia
puede proteger libertad futura.
Una
posibilidad nueva puede crear una dependencia nueva.
Y disponer
de una enorme capacidad para hacer algo no significa necesariamente disponer de
una libertad adecuada.
Quizá ésta
sea una de las distinciones fundamentales a las que hemos llegado:
CAPACIDAD
MÁXIMA
NO ES
LIBERTAD ADECUADA.
Porque la
pregunta final no puede ser solamente:
¿QUÉ PUEDO
HACER?
También
necesitamos preguntar:
¿QUÉ QUEDA
DESPUÉS DE HACERLO?
¿Puedo
continuar?
¿Pueden
continuar los otros?
¿Estoy
conservando posibilidades para mañana?
¿Permanecen
las condiciones que harán posibles nuestras libertades futuras?
¿Puede
continuar la Vida que sostiene todas ellas?
Y entonces
libertad y Madre Tierra dejan definitivamente de ser dos asuntos diferentes.
Llegamos así
a una libertad que no necesita ser máxima.
Necesita
estar adecuadamente situada dentro de la realidad completa en la que
existimos.
Pero aquí
sucede algo inesperado.
El libro
termina...
y las
preguntas continúan.
Porque el
instrumento que hemos utilizado puede salir de estas páginas.
Podemos
llevarlo al trabajo.
Al dinero.
A la
vivienda.
A la
educación.
A la pareja.
A la
familia.
A la
propiedad.
Al consumo.
A la
tecnología.
A la
inteligencia artificial.
A la infancia.
A la vejez.
A la ciudad.
A cualquier
construcción humana.
Y volver a
preguntar:
¿DÓNDE
ESTOY?
¿EN QUÉ ESTRATO ESTOY HABLANDO?
¿QUÉ POSIBILIDADES TENGO?
¿CUÁLES CONOZCO?
¿QUÉ ME LIMITA?
¿DE DÓNDE PROCEDE ESE LÍMITE?
¿ES NECESARIO?
¿LO HE ELEGIDO?
¿ES TEMPORAL?
¿PUEDO MODIFICARLO?
¿QUÉ LIBERTAD GANO?
¿CUÁL ENTREGO?
¿QUÉ DEPENDENCIA ADQUIERO?
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA OTROS?
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA MADRE TIERRA?
¿QUÉ LE OCURRIRÁ A MI LIBERTAD MAÑANA?
¿ESTOY PREPARADO PARA LA LIBERTAD QUE QUIERO?
No
desarrollaremos aquí esas aplicaciones.
Éste no es
el lugar donde han sido olvidadas.
Es el lugar desde donde podrán comenzar.
Tal vez sean
los descendientes naturales de este trabajo.
Porque
quizá, sin buscarlo inicialmente, hayamos terminado construyendo algo más que
un libro sobre la libertad.
UN
INSTRUMENTO PARA OBSERVARLA.
Y ahora sí
podemos devolver la palabra al lector.
No para
decirle qué es su libertad.
Sino para
que pueda mirar su propia vida y preguntarse:
¿DÓNDE ESTÁ
LA MÍA?

No hay comentarios:
Publicar un comentario