VOLVER A MIRAR
Hay una edad
en la que empiezan a aparecer preguntas importantes.
¿Qué
estudiaré? ¿Qué haré? ¿En qué trabajaré?
¿Dónde
viviré? ¿Qué elegiré?
Parece
lógico comenzar por ahí.
Este libro
propone hacer algo antes.
PARAR.
No para
retrasar tus decisiones. No para
decirte cuáles deberían ser. Ni
siquiera para aconsejarte.
Simplemente
para mirar algo que estaba ahí mucho antes de que aparecieran todas esas
preguntas.
TÚ.
Estás vivo. Tienes un cuerpo.
Necesitas. Recibes.
Dependes. Aprendes.
Te
relacionas. Tienes capacidades.
Estás dentro
de una realidad que no comenzó contigo y que seguirá después de ti.
Y, además,
estás entrando en una etapa extraordinaria:
cada vez podrás
elegir más.
Por eso
quizá convenga que, antes de preguntarte hacia dónde quieres ir, descubras un
poco mejor desde dónde
partes.
No
encontrarás aquí un catálogo de respuestas.
Encontrarás preguntas.
Algunas
parecerán demasiado sencillas. No
corras.
Las preguntas
sencillas tienen una extraña costumbre: cuando se las sigue hasta el final,
pueden llevar bastante lejos. Una
pregunta conducirá a otra.
Una
evidencia hará que vuelvas a mirar la anterior.
Y quizá
llegue un momento en que cosas que siempre estuvieron delante de ti empiecen a
verse de otra manera. No porque hayan
cambiado.
Porque
habrá cambiado el lugar desde el que las miras.
No queremos
apartarte del mundo que vas a encontrar.
Tampoco enseñarte a desconfiar de él.
Los seres
humanos hemos construido cosas extraordinarias y tú recibirás una herencia
inmensa.
Estudiarás. Utilizarás tecnología. Trabajarás. Te relacionarás. Comprarás. Crearás. Elegirás. Participarás.
Pero antes
de entrar plenamente en todo eso, queremos proponerte un pequeño recorrido. Para que cuando llegue el momento puedas
entrar. No huyendo. No obedeciendo ciegamente. No dispuesto a destruir.
ENTRAR
TÚ.
Quizá para
eso sirvan las páginas que empiezan ahora.
Antes de
elegir, VOLVER A MIRAR.
Este
libro no es un examen. No necesitas
saber nada antes de empezar. Tampoco
tienes que estar de acuerdo con lo que vayas encontrando.
Sólo
necesitas una cosa: MIRAR.
Y
cuando aparezca una pregunta, no tengas prisa por contestarla. Algunas puedes responderlas
inmediatamente.
Otras
quizá necesiten un paseo. Una
conversación. Mirar por una ventana. Observar una botella de agua. Preguntarte de dónde salió lo que estás
comiendo. Pensar en algo que utilizas
todos los días. O sencillamente dejar
la pregunta contigo durante un tiempo.
Porque
este libro no pretende llenarte de información. Información ya tienes muchísima y tendrás
todavía más.
Pretende
hacer algo diferente: ayudarte a situarla.
Comenzaremos
muy abajo. Tan abajo que quizá al
principio te preguntes para qué estamos hablando de cosas tan evidentes.
Estoy
vivo. Tengo cuerpo. Necesito agua. Respiro.
Dependo.
Hay
otros. Estoy en la Tierra.
Precisamente
por eso empezaremos ahí. Porque antes
de construir un edificio conviene saber dónde está el suelo.
Y
después iremos avanzando. Aparecerán
tus capacidades. Lo que necesitas y
lo que quizá solamente creías necesitar.
Lo que puedes hacer. Lo que
puedes aprender.
Tu
posibilidad de equivocarte y rectificar.
Tu libertad. Las elecciones. Los demás.
Y,
bastante más adelante, aparecerá algo gigantesco que ya conoces porque has
nacido dentro de ello:
todo lo que los seres
humanos hemos construido.
Ciudades. Escuelas.
Dinero. Profesiones. Empresas. Tecnologías. Instituciones. Mercados. Normas.
Costumbres. Formas de vivir.
No
vamos a decirte que todo eso está bien.
Tampoco que está mal.
Vamos
a intentar algo bastante más útil: que puedas volver a mirarlo.
Y
para hacerlo iremos dejando algunos postes durante el camino. Cuando el terreno se complique, podrás
regresar a ellos:
ESTOY VIVO.
¿QUÉ NECESITO?
¿DE QUÉ DEPENDO?
¿PARA QUÉ?
¿QUÉ APORTA?
¿QUÉ ENTREGO?
¿HAY OTRA
POSIBILIDAD?
¿PUEDO RECTIFICAR?
¿ESTO PUEDE
CONTINUAR?
No
necesitas memorizarlos. Si el
recorrido funciona, terminarán apareciendo solos.
Y
ésa sería una magnífica noticia. Porque
dentro de veinte o treinta años el mundo será diferente. Tendrás delante posibilidades que hoy no
conocemos.
La
inteligencia artificial habrá cambiado muchas cosas.
Aparecerán
profesiones, herramientas, problemas y soluciones que ahora quizá ni
imaginamos.
Por
eso sería inútil intentar darte todas las respuestas.
Pero
quizá podamos entregarte algo capaz de viajar contigo hasta ese mundo que
todavía no existe: una manera de volver a preguntar.
Así
que no tengas prisa. No tienes que
decidir ahora quién serás. Ni
resolver tu vida al terminar estas páginas.
Sólo
vamos a hacer algo anterior. Descubrir
dónde estás.
Y
después... ya veremos hacia dónde
quieres ir.
Llegamos
al final. Y, sin embargo, no tienes
una respuesta.
Mejor. Nunca fue nuestra intención dártela.
Comenzaste
con algo casi demasiado sencillo: ESTOY VIVO.
Y
desde ahí fueron apareciendo cosas.
Tu
cuerpo. Tus necesidades. Madre Tierra. La
dependencia. La continuidad. El Jardín. Tus capacidades. Los otros. La libertad.
La
posibilidad de equivocarte. La
posibilidad de rectificar.
El
constructo humano. Lo recibido.
Lo
que funciona. Lo que quizá pueda hacerse
mejor.
Y
una pregunta fue llevando a otra. Hasta
descubrir algo que estaba delante desde el principio: puedes
volver a mirar.
Eso
es lo que queremos que te lleves. No
nuestras respuestas. Ni siquiera
nuestras conclusiones.
Tus
ojos abiertos y tus preguntas disponibles.
Porque
ahora entrarás. En los estudios. En el trabajo. En las relaciones. En el dinero. En la tecnología. En las instituciones.
En
la enorme construcción humana que generaciones anteriores levantaron y que tu
generación continuará transformando.
Entra. Disfruta de lo que funciona. Aprende.
Utiliza. Agradece. Participa.
Construye. Y cuando encuentres
algo que no comprendas:
PREGUNTA. Cuando algo parezca imprescindible: ¿PARA QUÉ?
Cuando
solamente aparezca una posibilidad: ¿HAY OTRA?
Cuando
consigas algo: ¿QUÉ HE GANADO Y QUÉ HE ENTREGADO?
Cuando
te equivoques: ¿PUEDO RECTIFICAR?
Cuando
alguien llame progreso a algo: ¿QUÉ MEJORA REALMENTE?
Cuando
construyas: ¿QUÉ NECESITA Y QUÉ DEJA DESPUÉS?
Y
cuando todo vuelva a complicarse tanto que no sepas dónde estás, puedes
regresar al primer poste: ESTOY VIVO.
Desde
ahí vuelve a empezar.
Quizá
dentro de muchos años hayas olvidado páginas enteras de este libro. No importa. Si permanece una sola cosa, habrá cumplido
su función:
SER LIBRE TAMBIÉN ES
PODER VOLVER A PREGUNTAR.
El
mundo que recibes no está terminado. Tú
tampoco.
No
tienes que aceptarlo todo. No tienes
que rechazarlo todo. No tienes que
arreglarlo todo.
Pero
puedes mirar. Puedes comprender. Puedes conservar. Puedes mejorar. Puedes colaborar. Puedes crear.
Y
puedes dejar algo un poco mejor situado para quienes entren después.
Ahora
sí. Ya sabes algo más de dónde estás. Ya sabes algo más de lo que llevas contigo.
Delante
tienes una vida que nosotros no podemos vivir por ti.
ENTRA. PERO ENTRA TÚ.


