BARBARIN I II III

jueves, 20 de agosto de 2026

VOLVER A MIRAR

 

VOLVER A MIRAR

Hay una edad en la que empiezan a aparecer preguntas importantes.

¿Qué estudiaré?       ¿Qué haré?       ¿En qué trabajaré?

¿Dónde viviré?        ¿Qué elegiré?

Parece lógico comenzar por ahí.

Este libro propone hacer algo antes.

PARAR.

No para retrasar tus decisiones.    No para decirte cuáles deberían ser.    Ni siquiera para aconsejarte.

Simplemente para mirar algo que estaba ahí mucho antes de que aparecieran todas esas preguntas.

TÚ.

Estás vivo.     Tienes un cuerpo.

Necesitas.     Recibes.    Dependes.     Aprendes.

Te relacionas.     Tienes capacidades.

Estás dentro de una realidad que no comenzó contigo y que seguirá después de ti.

Y, además, estás entrando en una etapa extraordinaria:     cada vez podrás elegir más.

Por eso quizá convenga que, antes de preguntarte hacia dónde quieres ir, descubras un poco mejor desde dónde partes.

No encontrarás aquí un catálogo de respuestas.      Encontrarás preguntas.

Algunas parecerán demasiado sencillas.     No corras.

Las preguntas sencillas tienen una extraña costumbre: cuando se las sigue hasta el final, pueden llevar bastante lejos.     Una pregunta conducirá a otra.

Una evidencia hará que vuelvas a mirar la anterior.

Y quizá llegue un momento en que cosas que siempre estuvieron delante de ti empiecen a verse de otra manera.     No porque hayan cambiado.

Porque habrá cambiado el lugar desde el que las miras.

No queremos apartarte del mundo que vas a encontrar.    Tampoco enseñarte a desconfiar de él.

Los seres humanos hemos construido cosas extraordinarias y tú recibirás una herencia inmensa.

Estudiarás.     Utilizarás tecnología.     Trabajarás.     Te relacionarás.     Comprarás.     Crearás.     Elegirás.    Participarás.

Pero antes de entrar plenamente en todo eso, queremos proponerte un pequeño recorrido.     Para que cuando llegue el momento puedas entrar.    No huyendo.     No obedeciendo ciegamente.     No dispuesto a destruir.

ENTRAR TÚ.

Quizá para eso sirvan las páginas que empiezan ahora.

Antes de elegir,        VOLVER A MIRAR.


Este libro no es un examen.      No necesitas saber nada antes de empezar.     Tampoco tienes que estar de acuerdo con lo que vayas encontrando.

Sólo necesitas una cosa:      MIRAR.

Y cuando aparezca una pregunta, no tengas prisa por contestarla.       Algunas puedes responderlas inmediatamente.    

Otras quizá necesiten un paseo.     Una conversación.    Mirar por una ventana.     Observar una botella de agua.     Preguntarte de dónde salió lo que estás comiendo.     Pensar en algo que utilizas todos los días.     O sencillamente dejar la pregunta contigo durante un tiempo.

Porque este libro no pretende llenarte de información.    Información ya tienes muchísima y tendrás todavía más.

Pretende hacer algo diferente:       ayudarte a situarla.

Comenzaremos muy abajo.     Tan abajo que quizá al principio te preguntes para qué estamos hablando de cosas tan evidentes.

Estoy vivo.     Tengo cuerpo.     Necesito agua.     Respiro.    Dependo.

Hay otros.     Estoy en la Tierra.

Precisamente por eso empezaremos ahí.    Porque antes de construir un edificio conviene saber dónde está el suelo.

Y después iremos avanzando.     Aparecerán tus capacidades.      Lo que necesitas y lo que quizá solamente creías necesitar.    Lo que puedes hacer.    Lo que puedes aprender.

Tu posibilidad de equivocarte y rectificar.     Tu libertad.    Las elecciones.   Los demás.

Y, bastante más adelante, aparecerá algo gigantesco que ya conoces porque has nacido dentro de ello:

todo lo que los seres humanos hemos construido.

Ciudades.    Escuelas.    Dinero.    Profesiones.     Empresas.    Tecnologías.    Instituciones.     Mercados.     Normas.     Costumbres.    Formas de vivir.

No vamos a decirte que todo eso está bien.    Tampoco que está mal.

Vamos a intentar algo bastante más útil:     que puedas volver a mirarlo.

Y para hacerlo iremos dejando algunos postes durante el camino.      Cuando el terreno se complique, podrás regresar a ellos:

ESTOY VIVO.

¿QUÉ NECESITO?

¿DE QUÉ DEPENDO?

¿PARA QUÉ?

¿QUÉ APORTA?

¿QUÉ ENTREGO?

¿HAY OTRA POSIBILIDAD?

¿PUEDO RECTIFICAR?

¿ESTO PUEDE CONTINUAR?

No necesitas memorizarlos.     Si el recorrido funciona, terminarán apareciendo solos.

Y ésa sería una magnífica noticia.      Porque dentro de veinte o treinta años el mundo será diferente.      Tendrás delante posibilidades que hoy no conocemos.

La inteligencia artificial habrá cambiado muchas cosas.

Aparecerán profesiones, herramientas, problemas y soluciones que ahora quizá ni imaginamos.

Por eso sería inútil intentar darte todas las respuestas.

Pero quizá podamos entregarte algo capaz de viajar contigo hasta ese mundo que todavía no existe:       una manera de volver a preguntar.

Así que no tengas prisa.      No tienes que decidir ahora quién serás.      Ni resolver tu vida al terminar estas páginas.

Sólo vamos a hacer algo anterior.      Descubrir dónde estás.

Y después...      ya veremos hacia dónde quieres ir.


Llegamos al final.     Y, sin embargo, no tienes una respuesta.

Mejor.      Nunca fue nuestra intención dártela.

Comenzaste con algo casi demasiado sencillo:     ESTOY VIVO.

Y desde ahí fueron apareciendo cosas.

Tu cuerpo.      Tus necesidades.     Madre Tierra.     La dependencia.    La continuidad.      El Jardín.     Tus capacidades.     Los otros.    La libertad.

La posibilidad de equivocarte.     La posibilidad de rectificar.

El constructo humano.       Lo recibido.

Lo que funciona.     Lo que quizá pueda hacerse mejor.

Y una pregunta fue llevando a otra.     Hasta descubrir algo que estaba delante desde el principio:       puedes volver a mirar.

Eso es lo que queremos que te lleves.     No nuestras respuestas.     Ni siquiera nuestras conclusiones.

Tus ojos abiertos y tus preguntas disponibles.

Porque ahora entrarás.     En los estudios.    En el trabajo.    En las relaciones.   En el dinero.    En la tecnología.    En las instituciones.

En la enorme construcción humana que generaciones anteriores levantaron y que tu generación continuará transformando.

Entra.      Disfruta de lo que funciona.    Aprende.   Utiliza.    Agradece.   Participa.    Construye.    Y cuando encuentres algo que no comprendas:

PREGUNTA.      Cuando algo parezca imprescindible:     ¿PARA QUÉ?

Cuando solamente aparezca una posibilidad:     ¿HAY OTRA?

Cuando consigas algo:     ¿QUÉ HE GANADO Y QUÉ HE ENTREGADO?

Cuando te equivoques:    ¿PUEDO RECTIFICAR?

Cuando alguien llame progreso a algo:    ¿QUÉ MEJORA REALMENTE?

Cuando construyas:    ¿QUÉ NECESITA Y QUÉ DEJA DESPUÉS?

Y cuando todo vuelva a complicarse tanto que no sepas dónde estás, puedes regresar al primer poste:      ESTOY VIVO.

Desde ahí vuelve a empezar.   

Quizá dentro de muchos años hayas olvidado páginas enteras de este libro.    No importa.     Si permanece una sola cosa, habrá cumplido su función:

SER LIBRE TAMBIÉN ES PODER VOLVER A PREGUNTAR.

El mundo que recibes no está terminado.     Tú tampoco.

No tienes que aceptarlo todo.      No tienes que rechazarlo todo.     No tienes que arreglarlo todo.

Pero puedes mirar.     Puedes comprender.     Puedes conservar.    Puedes mejorar.     Puedes colaborar.      Puedes crear.

Y puedes dejar algo un poco mejor situado para quienes entren después.

Ahora sí.     Ya sabes algo más de dónde estás.   Ya sabes algo más de lo que llevas contigo.

Delante tienes una vida que nosotros no podemos vivir por ti.

ENTRA.         PERO ENTRA TÚ.







LIBERTAD HUMANA en la MADRE TIERRA

 

 

LIBERTAD HUMANA

en la

MADRE TIERRA

 

Este libro comenzó con una pregunta aparentemente sencilla:

¿Qué significa ser libre?

Pero muy pronto comprendimos que no podíamos responderla sin preguntar antes:

¿Libre quién?
¿Libre respecto de qué?
¿Libre dentro de qué realidad?

Y tuvimos que bajar.

Antes de la libertad estaba el ser humano.

Su cuerpo.
Sus necesidades.
Sus posibilidades.
Sus límites.

Después apareció Madre Tierra, no como una idea añadida, sino como el lugar real donde ese ser humano puede existir.

Después aparecieron los otros.

Y después, capa sobre capa, todo aquello que los humanos hemos construido: familia, comunidad, propiedad, dinero, leyes, ciudades, instituciones, tecnología, sistemas de organización, cultura, obligaciones, derechos, compromisos...

Entonces la palabra LIBERTAD dejó de ser una palabra aislada.

Había que situarla.

Durante este recorrido apareció algo que inicialmente no buscábamos: un método de observación.

Podíamos preguntar ante cada situación:

¿Qué necesidad existe?
¿Qué posibilidades tengo?
¿Qué puedo elegir?
¿Qué límite aparece?
¿De dónde procede?
¿Qué gano?
¿Qué entrego?
¿Qué dependencia nueva adquiero?
¿Qué consecuencias tendrá mi elección mañana?

Y esas preguntas empezaron a desbordar el propio tema del libro.

Podían aplicarse al trabajo.
Al dinero.
A la educación.
A la tecnología.
A la familia.
A la vivienda.
Al consumo.
A la propiedad.
A la infancia.
A la vejez.
A la inteligencia artificial.
A innumerables situaciones de la vida humana.

No desarrollaremos aquí todas esas ramas.

Hacerlo convertiría este libro en muchos libros.

Pero tampoco queremos ocultarlas.

Quedan abiertas.

Este trabajo se limita a construir el suelo, recorrer los principales estratos de la libertad humana y proporcionar instrumentos que permitan reconocerla allí donde realmente ocurre.

No pretendemos decidir cuánto debe ser libre una persona.

Ni ofrecer una nueva definición definitiva de libertad.

Vamos a hacer algo mucho más sencillo:

MIRAR.

Mirar al ser humano.

Mirar dónde vive.

Mirar de qué depende.

Mirar qué puede hacer.

Mirar qué ha construido.

Mirar qué posibilidades ha ganado y qué nuevas dependencias ha adquirido.

Y solamente entonces volver a formular la pregunta:

¿DÓNDE ESTÁ MI LIBERTAD?

Quizá no encontremos una definición.

Quizá encontremos algo más útil:

una manera de reconocerla.

Esto prepara perfectamente la entrada porque declara desde el principio que las ramas existen y quedan conscientemente abiertas. El libro, además, termina haciendo exactamente eso: convierte sus preguntas en instrumental aplicable a muchos campos. 

 

Hablar de libertad resulta fácil mientras la palabra permanece sola.

Pero el ser humano nunca está solo ni vive en el vacío.

Tiene un cuerpo.

Necesita respirar.

Necesita agua.

Necesita alimentarse.

Necesita descansar.

Puede hacer determinadas cosas y otras no pertenecen a su fórmula biológica.

Vive en Madre Tierra.

Convive con otros seres humanos.

Nace dentro de construcciones que no ha creado personalmente.

Y durante su vida elige, acepta, rechaza, aprende, se compromete, renuncia, rectifica y modifica continuamente su propio campo de posibilidades.

Por eso este libro no comenzará afirmando:

EL SER HUMANO ES LIBRE.

Ni tampoco:

EL SER HUMANO NO ES LIBRE.

Comenzaremos mucho más abajo.

Preguntando:

¿QUÉ PUEDE HACER?
¿QUÉ NECESITA?
¿QUÉ NO PUEDE ELEGIR?
¿ENTRE QUÉ POSIBILIDADES PUEDE ELEGIR?

Después iremos añadiendo estratos.

HUMANO.

HUMANO + MADRE TIERRA.

HUMANO + OTROS HUMANOS.

CONSTRUCCIONES HUMANAS.

CIVILIZACIÓN.

MUNDO ACTUAL.

Y observaremos qué ocurre con la libertad al atravesarlos.

No buscamos obtener un porcentaje.

No queremos decir:

LIBERTAD: 63 %.

Nuestro propósito es diferente:

NO MEDIR LA LIBERTAD DE LA PERSONA.
DARLE REFERENCIAS PARA QUE PUEDA RECONOCER CÓMO ESTÁ VIVIENDO SU LIBERTAD.

Porque podemos confundir fácilmente una condición de la Vida con una opresión.

Podemos considerar natural una limitación construida por nosotros que quizá podría modificarse.

Podemos creer que hemos ganado libertad simplemente porque han aumentado nuestras opciones.

O podemos adquirir una posibilidad extraordinaria sin advertir las nuevas dependencias que hemos aceptado para conseguirla.

Por eso no preguntaremos solamente:

¿CUÁNTA LIBERTAD TENGO?

Preguntaremos:

¿QUÉ LIBERTAD TENGO?
¿DÓNDE?
¿FRENTE A QUÉ?
¿A COSTA DE QUÉ?
¿DURANTE CUÁNTO TIEMPO?
¿CON QUÉ CONSECUENCIAS?

Y aparecerá todavía otra dimensión:

¿PARA QUÉ LIBERTAD NECESITO PREPARARME?

Porque tampoco nacemos sabiendo ejercer todas nuestras posibilidades.

La libertad puede aprenderse.

Puede ampliarse.

Puede comprometerse voluntariamente.

Puede recuperarse.

Puede utilizarse para crear posibilidades nuevas.

Y también puede utilizarse de tal manera que destruya las condiciones que permitirán ejercerla mañana.

Por eso Madre Tierra estará presente durante todo el recorrido.

No como una limitación añadida.

Como suelo.

Porque antes de poder ejercer cualquier libertad hay una condición elemental:

ESTAR VIVO.

Y para continuar ejerciéndola mañana:

PODER CONTINUAR.

Desde ahí comenzamos.


Llegados aquí, quizá resulte extraño que este libro termine sin haber dado una definición definitiva de libertad.

Ha sido deliberado.

NO HEMOS INTENTADO DEFINIR LA LIBERTAD.
HEMOS INTENTADO APRENDER A RECONOCERLA.

Reconocerla cuando aparece.

Cuando aumenta.

Cuando disminuye.

Cuando una nueva posibilidad la amplía.

Cuando esa misma posibilidad introduce una nueva dependencia.

Cuando la comprometemos voluntariamente.

Cuando la entregamos sin advertirlo.

Cuando necesitamos recuperarla.

Cuando todavía necesitamos prepararnos para ejercerla.

Y cuando nuestra libertad comienza a modificar las condiciones que harán posible la libertad de los demás, la nuestra futura y la de quienes todavía no han llegado.

Después de este recorrido sabemos al menos algo:

LA LIBERTAD NO OCURRE EN EL VACÍO.

Ocurre en un ser vivo.

Con un cuerpo.

Con necesidades.

Con posibilidades y límites.

Dentro de Madre Tierra.

Entre otros seres humanos.

Dentro de construcciones humanas.

En un momento determinado de una biografía.

Y dentro del tiempo.

Por eso una necesidad no es necesariamente opresión.

Una dependencia no significa necesariamente ausencia de libertad.

Un límite no tiene necesariamente que ser eliminado.

Un compromiso puede cerrar posibilidades y construir otras que solamente existen gracias a su continuidad.

Una renuncia puede proteger libertad futura.

Una posibilidad nueva puede crear una dependencia nueva.

Y disponer de una enorme capacidad para hacer algo no significa necesariamente disponer de una libertad adecuada.

Quizá ésta sea una de las distinciones fundamentales a las que hemos llegado:

CAPACIDAD MÁXIMA
NO ES
LIBERTAD ADECUADA.

Porque la pregunta final no puede ser solamente:

¿QUÉ PUEDO HACER?

También necesitamos preguntar:

¿QUÉ QUEDA DESPUÉS DE HACERLO?

¿Puedo continuar?

¿Pueden continuar los otros?

¿Estoy conservando posibilidades para mañana?

¿Permanecen las condiciones que harán posibles nuestras libertades futuras?

¿Puede continuar la Vida que sostiene todas ellas?

Y entonces libertad y Madre Tierra dejan definitivamente de ser dos asuntos diferentes.

Llegamos así a una libertad que no necesita ser máxima.

Necesita estar adecuadamente situada dentro de la realidad completa en la que existimos.

Pero aquí sucede algo inesperado.

El libro termina...

y las preguntas continúan.

Porque el instrumento que hemos utilizado puede salir de estas páginas.

Podemos llevarlo al trabajo.

Al dinero.

A la vivienda.

A la educación.

A la pareja.

A la familia.

A la propiedad.

Al consumo.

A la tecnología.

A la inteligencia artificial.

A la infancia.

A la vejez.

A la ciudad.

A cualquier construcción humana.

Y volver a preguntar:

¿DÓNDE ESTOY?
¿EN QUÉ ESTRATO ESTOY HABLANDO?
¿QUÉ POSIBILIDADES TENGO?
¿CUÁLES CONOZCO?
¿QUÉ ME LIMITA?
¿DE DÓNDE PROCEDE ESE LÍMITE?
¿ES NECESARIO?
¿LO HE ELEGIDO?
¿ES TEMPORAL?
¿PUEDO MODIFICARLO?
¿QUÉ LIBERTAD GANO?
¿CUÁL ENTREGO?
¿QUÉ DEPENDENCIA ADQUIERO?
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA OTROS?
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE PARA MADRE TIERRA?
¿QUÉ LE OCURRIRÁ A MI LIBERTAD MAÑANA?
¿ESTOY PREPARADO PARA LA LIBERTAD QUE QUIERO?

No desarrollaremos aquí esas aplicaciones.

Éste no es el lugar donde han sido olvidadas.
Es el lugar desde donde podrán comenzar.

Tal vez sean los descendientes naturales de este trabajo.

Porque quizá, sin buscarlo inicialmente, hayamos terminado construyendo algo más que un libro sobre la libertad.

UN INSTRUMENTO PARA OBSERVARLA.

Y ahora sí podemos devolver la palabra al lector.

No para decirle qué es su libertad.

Sino para que pueda mirar su propia vida y preguntarse:

¿DÓNDE ESTÁ LA MÍA?




MADRE TIERRA 30 Micro Preguntas Para Situarme

 

MADRE TIERRA

 

30 Micro  Preguntas

Para Situarme

Este es un libro pequeño.     No pretende explicar el mundo.      Tampoco pretende decirte cómo debes vivir, qué debes pensar ni qué decisiones debes tomar.

Hace algo mucho más sencillo:       pregunta.

Treinta preguntas.

Preguntas sobre cosas tan próximas que quizá precisamente por eso hemos dejado de verlas.

Lo que pisas.     Lo que respiras.     Lo que necesitas.    Lo que recibes.     Lo que ocurre mientras tú no haces nada.

Tu cuerpo.     Los otros.     Lo construido por nosotros.    Aquello que ya estaba aquí.     Lo que depende de ti.

Y aquello de lo que tú dependes.     No hay que responder bien.     No hay examen.       Ni siquiera es necesario encontrar una respuesta inmediata.

Mira.

Porque estas preguntas no intentan llevarte hacia una conclusión preparada de antemano.        Intentan algo anterior:

UBICARTE.

Durante siglos el ser humano ha construido una extraordinaria realidad propia.

Casas, caminos, ciudades, herramientas, comercio, ciencia, industria, tecnología, comunicaciones.

Ese inmenso constructo forma ya parte de nuestra vida.      No se trata de destruirlo.      No se trata de regresar atrás.

Se trata quizá de dar un paso que ahora empieza a resultar indispensable:

UBICAR TODO LO CONSTRUIDO POR EL HUMANO DENTRO DE LA REALIDAD QUE LO HACE POSIBLE.

Porque debajo de la carretera continúa habiendo Tierra.       Detrás del alimento continúa habiendo suelo, agua, energía, tiempo y vida.      Detrás del grifo existe un ciclo del agua.     Detrás de cada objeto existen materias, transformaciones, energía y otros seres humanos.

Y detrás de nuestra extraordinaria capacidad de elegir continúa existiendo un organismo vivo con determinadas necesidades y límites.

Nada de esto elimina nuestra libertad.      La sitúa.     Nada de esto disminuye al ser humano.     Lo ubica.      Y quizá ahí comience una nueva madurez.

Hemos adquirido una capacidad enorme para transformar aquello que encontramos a nuestro alrededor.

Precisamente por eso necesitamos mirar mejor dónde estamos, de qué dependemos y qué estamos modificando.

No basta ya con preguntar:      ¿PUEDO HACERLO?

Conviene poder preguntarnos también:

¿DÓNDE ESTOY CUANDO LO HAGO?

¿CON QUÉ ESTOY RELACIONADO?

¿QUÉ NECESITO PARA QUE ESTO PUEDA CONTINUAR?

No encontrarás aquí treinta respuestas.     Encontrarás algo posiblemente más útil:

treinta lugares desde los que mirar.

Puedes llevar estas preguntas a un bosque o a una ciudad.      A una casa.      A un supermercado.     A una escuela.    A tu trabajo.      A un terreno que estés pensando comprar.     A una decisión.     A un problema.     A cualquier lugar.   La realidad concreta cambiará.

La pregunta podrá seguir acompañándote.    Y quizá descubras entonces algo curioso:      que no necesitabas encontrar un mundo nuevo.

Necesitabas situarte de nuevo en éste.

Por eso, antes de comenzar, solamente una indicación:

NO BUSQUES LO QUE ESTE LIBRO QUIERE QUE VEAS.

Mira tú.     Comprueba tú.      Relaciona tú.

Y si después de alguna pregunta no encuentras absolutamente nada, también está bien.        Continúa.      Quizá otro día, en otro lugar, la misma pregunta abra algo diferente.

Las treinta preguntas que siguen no quieren sustituir tu criterio.

Quieren ayudarte a ponerlo en contacto con la realidad.    Después de eso,

mira bien.        Y decide tú.

 

INTRODUCCIÓN

Antes de empezar

Treinta preguntas pueden parecer poca cosa.      Incluso pueden parecer demasiado sencillas.      No te fíes.

Algunas quizá puedas responderlas inmediatamente.      Otras pueden dejarte sin respuesta.     Alguna puede parecerte evidente.

Y es posible que otra te acompañe durante horas sin que vuelvas conscientemente a pensar en ella.

No importa.

Este libro no es un cuestionario.     No pretende averiguar cuánto sabes.     No busca una respuesta correcta.     Y tampoco necesitas estar de acuerdo con quien lo ha escrito.     Aquí el trabajo es otro:

MIRAR.
OBSERVAR.
COMPROBAR.
RELACIONAR.
VOLVER A MIRAR.

NO CONTESTES DEMASIADO RÁPIDO

Estamos acostumbrados a que una pregunta pida inmediatamente una respuesta.      Aquí no siempre.

Si lees:     ¿QUÉ PISAS?

puedes responder:    «el suelo».     Correcto.

Pero espera.     Mira.     Quizá estés sobre baldosas.    Debajo habrá otros materiales.     Después terreno.    Quizá conducciones.     Agua.     Instalaciones.     Historia.    Trabajo humano.

Y si haces la misma pregunta mañana en un bosque, en una playa o en una estación, la respuesta será diferente.

La pregunta no ha cambiado.   HA CAMBIADO TU POSICIÓN.

Y tú puedes haber cambiado también.

PUEDES REPETIRLAS

Una pregunta de este libro no queda gastada porque la hayas respondido una vez.      Llévatela a otro lugar.     Hazla otro día.    Hazla dentro de unos años.

Una pregunta sencilla puede encontrar realidades completamente diferentes.     Por eso no necesitas llenar páginas escribiendo respuestas.

Puedes hacerlo si quieres.      Pero también puedes simplemente mirar.

NO BUSQUES LO QUE DEBERÍAS VER

Ésta quizá sea la indicación más importante.     No intentes adivinar qué quiere el autor.     No busques una enseñanza escondida.    No respondas lo que consideres más inteligente.

MIRA LO QUE HAY.

Si ves poco, ésa es tu observación.       Si descubres algo que nunca habías relacionado, obsérvalo.      Si no sabes, reconoce:

NO LO SÉ.

Esa puede ser una respuesta extraordinariamente valiosa.     Porque saber dónde termina lo que conoces permite hacer algo fundamental:

PREGUNTAR.

Y preguntar a quien sabe.

NO NECESITAS SER ESPECIALISTA

Estas treinta preguntas no pretenden convertirte en especialista en biología, agricultura, geología, alimentación, ecología, economía, tecnología o ninguna otra disciplina.

Precisamente al contrario.    Pueden ayudarte a reconocer cuándo necesitas al especialista.

Quizá una pregunta te lleve hasta el agua y descubras que no sabes de dónde procede la que utilizas.      Perfecto.

Ya tienes una pregunta real.     Otra puede llevarte hasta un alimento y descubrir que ignoras casi todo sobre cómo ha llegado hasta tus manos.     Perfecto.     Puedes averiguarlo.     El conocimiento de los demás no desaparece.

Ahora sabes mejor dónde colocarlo.

LAS PREGUNTAS VIAJAN CONTIGO

Puedes utilizarlas en medio de la naturaleza.     Pero no han sido hechas solamente para la naturaleza.

Llévalas a la ciudad.    Al supermercado.    A tu casa.    A una oficina.    A una fábrica.    A un hospital.    A un colegio.   A una carretera.    A un aeropuerto.   

Allí también estás en Madre Tierra.    El edificio no la ha eliminado.    El asfalto tampoco.    La tecnología tampoco.

EL CONSTRUCTO HUMANO NO ESTÁ FUERA DEL PLANETA.

Está dentro.    Y tú también.

POCO A POCO PUEDE APARECER UN MAPA

No intentes construirlo.      Déjalo aparecer.     Una pregunta puede mostrarte algo.    Otra puede relacionarlo con otra cosa.

Después quizá descubras una dependencia que no habías considerado.      Más adelante aparecerá un límite.    Una posibilidad.     Una necesidad.   La intervención de otras personas.

Algo que funciona sin ti.   Algo que depende parcialmente de ti.    Y poco a poco puede ocurrir algo muy sencillo:

EMPIEZAS A UBICARTE.

No porque alguien te haya explicado dónde debes estar.    Sino porque has empezado a reconocer las coordenadas que ya estaban ahí.

Y DESPUÉS, UTILÍZALAS

Estas preguntas no tienen por qué quedarse dentro de este libro.    Ése sería probablemente su fracaso.

Si algún día estás valorando una casa, un terreno, un trabajo, un viaje, una compra, una tecnología, una forma de vivir o cualquier decisión importante, quizá alguna reaparezca.

Entonces ya no será una pregunta de este libro.

SERÁ TUYA.

Y ése es precisamente el propósito.      No darte treinta respuestas para recordar.     Sino dejarte treinta preguntas que puedas utilizar cuando nosotros ya no estemos delante.

Ahora sí.      No hace falta prepararse más.

MIRA DÓNDE ESTÁS.      Y comenzamos.


AHORA EMPIEZA

Has llegado a la última pregunta.    Pero las preguntas no han terminado.

Quizá haya ocurrido algo más interesante.

AHORA LAS LLEVAS CONTIGO.

Durante estas páginas has mirado cosas que estaban muy cerca.

El suelo.     Tu cuerpo.    El aire.    El agua.   El alimento.

Los otros.    Lo que recibes.     Lo que haces.

Lo que ocurre sin que tú intervengas.    Lo construido por el ser humano.     Aquello de lo que dependemos.

Y quizá, poco a poco, esas observaciones hayan empezado a relacionarse.        Si ha ocurrido, aunque sea mínimamente, ya tienes algo que no estaba al comenzar:

UNAS COORDENADAS.

No para decirte qué debes pensar.     No para darte la razón.    No para garantizar que tomarás siempre la decisión adecuada.    Sino para ayudarte a hacer algo anterior:

UBICARTE ANTES DE DECIDIR.

Y aquí empieza realmente la utilidad de estas treinta preguntas.    Porque puedes cerrar este libro.

Pero mañana tendrás que seguir viviendo.

LLÉVATELAS FUERA

Entra en un supermercado.    Coge cualquier producto.    Míralo.

Ahora ya puedes preguntarte cosas que quizá antes no aparecían.

¿De dónde viene?      ¿Qué necesitó para existir?      ¿Qué transformaciones ha sufrido?      ¿Qué parte procede directamente de la Tierra?     ¿Cuántas personas han intervenido?     ¿Qué necesito yo realmente de esto?    ¿Qué ocurrirá después de utilizarlo?

No necesitas responderlo todo.

Ya estás mirando de otra manera.

Ve a una casa que estés pensando comprar.    O a un terreno.     Ya no verás solamente metros cuadrados, habitaciones, precio o posibilidades.

Todo eso continúa siendo importante.

Pero ahora pueden aparecer también el suelo, el agua, la luz, la temperatura, la orientación, los materiales, las necesidades de tu cuerpo, el entorno, las distancias, los otros, aquello que tendrás que recibir para poder vivir allí.

LA CASA NO HA CAMBIADO.      Quizá haya cambiado ligeramente tu manera de valorarla.

Y PUEDES CONTINUAR

Lleva las preguntas a tu alimentación.     A tu forma de descansar.    A tu trabajo.    A tu manera de desplazarte.    A una ciudad.    A una escuela.    A un hospital.    A una fábrica.   A una explotación agrícola.    A unas vacaciones.   A la tecnología que utilizas.    A aquello que compras.     A aquello que tiras.   A la educación de un niño.    A una decisión familiar.    A la organización de una empresa.    A un proyecto político.   A una nueva invención.    Incluso a nuestra idea de progreso.

Y pregunta.    No para detenerlo todo.    Precisamente para poder continuar mejor situados.

PORQUE EL CONSTRUCTO HUMANO TAMBIÉN ESTÁ AQUÍ

Durante siglos hemos levantado una extraordinaria construcción humana.     La necesitamos.     Vivimos dentro de ella.   La hemos creado nosotros.     Y seguiremos transformándola.

Pero quizá haya llegado el momento de añadir una coordenada que durante mucho tiempo pudimos permitirnos olvidar:

TODO LO QUE CONSTRUIMOS CONTINÚA ESTANDO DENTRO DE MADRE TIERRA.

Una ciudad también.      Una fábrica también.     Internet también.     Una inteligencia artificial también.     Una economía también.    Una civilización entera también.

No necesitamos destruir nuestra casa para recordar dónde está construida.      Necesitamos ubicarla.

Y después podremos revisarla, mejorarla, actualizarla y compaginarla con las condiciones que hacen posible nuestra propia continuidad.

Ése puede ser uno de los grandes pasos que tenemos delante.     No volver atrás.     No renunciar a lo conseguido.

VOLVER A NIVELAR.

Incorporar a nuestra extraordinaria capacidad de transformar una capacidad igualmente desarrollada para reconocer dónde estamos y qué estamos tocando cuando transformamos.

POR ESO ESTO NO ACABA AQUÍ

Estas treinta preguntas pueden aplicarse a muchísimo más de lo que cabe en este pequeño libro.

Podemos llevarlas a la alimentación.     A la vivienda.     A la ciudad.    A la educación.     Al comercio.     A la tecnología.    A la economía.    A la agricultura.     Al trabajo.    A nuestra utilización del tiempo.     A la libertad.   A nuestra manera de entender el progreso.

Y podemos hacer algo todavía más interesante:

SALIR CON ELLAS A LA CALLE Y COMPROBAR QUÉ OCURRE.

Porque quizá no necesitemos otros treinta discursos.    Quizá necesitemos conservar unas pocas preguntas suficientemente buenas para poder mirar muchas cosas.

Este libro termina aquí.     La investigación, no.

A partir de ahora podemos coger cualquier fragmento de nuestra vida y preguntarnos:

¿DÓNDE ESTOY REALMENTE?

¿QUÉ ESTOY VIENDO?

¿QUÉ NO ESTABA VIENDO?

¿DE QUÉ DEPENDE ESTO?

¿CÓMO SE COMPAGINA CON EL CONJUNTO?

Y después de mirar bien,      hacer lo que corresponde al ser humano:

PENSAR.
ELEGIR.
CONSTRUIR.
RECTIFICAR.
Y CONTINUAR.

Esta vez quizá con una diferencia.

No caminando sobre Madre Tierra como si fuese solamente el suelo de nuestra construcción.        Sino reconociendo que nosotros, nuestra construcción y nuestro futuro

CONTINUAMOS DENTRO DE ELLA.

 

Las treinta preguntas terminan.     EL CAMINO QUE ABREN, NO.