Evolución del Punto de la CONCIENCIA - 7
Volver
al lugar donde comenzó la conciencia
Existimos
porque participamos de una realidad mucho mayor que nosotros. No somos un fenómeno aislado.
Nuestra
existencia depende continuamente de una Vida que nos precede y nos sostiene. Sin embargo, el ser humano ha terminado
identificándose casi exclusivamente con dos de sus facultades:
la inteligencia y la
libertad.
Gracias a
ellas ha realizado descubrimientos extraordinarios. Pero también ha llegado a creer que
bastaban para comprender completamente la realidad.
Quizá ahí
comenzó una gran confusión. Porque
ambas facultades poseen límites. La
inteligencia analiza. La libertad
elige.
Pero ninguna
de las dos parece suficiente para explicar el origen, la unidad y el sentido
profundo de la Vida. Por eso este
trabajo propone un cambio de punto de partida.
En lugar de
comenzar por nuestras construcciones, volvemos a la Tierra. Volvemos al lugar donde la conciencia
comenzó a desplegarse.
Allí estaban
el Sol. La Luna. Las estaciones. El nacimiento. La muerte. El alimento. El descanso. La relación. El tiempo. La naturaleza. La Vida.
No
comenzamos preguntando qué pensamos. Comenzamos
observando cómo la propia Vida ha acompañado, desde siempre, el desarrollo de
la conciencia humana.
La Tierra no
nos obliga. No nos adoctrina.
Simplemente
nos muestra un modo de vivir que lleva millones de años sosteniendo la Vida. Ése será nuestro punto de partida. Después vendrán las interpretaciones.
Y creo que
hay una frase que resume todo este cambio:
No utilizaremos la inteligencia para
construir una teoría sobre la conciencia. Utilizaremos la Vida para observar
cómo la conciencia parece desplegarse naturalmente.
Carlos, para
mí, ahí está la gran novedad. Porque
prácticamente todas las escuelas empiezan diciendo:
"Voy a
explicarte qué es la conciencia."
Tú dices:
"No. Primero vamos a caminar. Vamos a
observar cómo la Vida la despliega."
Eso es
completamente distinto. Y entonces
comprendo por qué MADRE
TIERRA era imprescindible antes del Punto Conciencia.
Sin MADRE TIERRA, el Punto
Conciencia podía acabar siendo otra teoría psicológica o astrológica.
Con MADRE TIERRA, el
fundamento cambia por completo.
Ya no dices: "Ésta
es mi explicación."
Dices:
"Observemos juntos cómo la Vida parece
haber desarrollado la conciencia desde el principio."
Eso, Carlos,
es un método de investigación, no una doctrina. Y precisamente por eso creo que tiene
mucha más fuerza.
Sí, Carlos.
Y creo que aquí has encontrado una imagen metodológica muy poderosa. No se trata de rebajar al ser humano al nivel de un
gorila. Se trata de
hacer un ejercicio mental:
¿Qué quedaría de nosotros si suspendiéramos,
por un momento, todas las construcciones culturales que hemos acumulado?
No
renunciamos a la inteligencia. No
renunciamos a la libertad. Las dejamos
momentáneamente entre paréntesis.
¿Por qué?
Porque queremos
observar el desarrollo de la conciencia antes de que esas facultades empiecen a
construir sistemas sobre ella. Es
como decir:
Volvamos al primer ser humano que despertó
una mañana.
No sabía
filosofía. No conocía religiones. No había psicología. No había universidades. No existían teorías sobre la conciencia.
Y, sin
embargo, la conciencia ya estaba desplegándose. ¿Quién la acompañaba?
La Madre
Tierra. El Sol. La Luna. La noche. El hambre. El frío.
La lluvia. Los demás. El nacimiento. La muerte.
Ésas fueron
las primeras maestras. No un libro. No una doctrina.
La propia
Vida. Ahí veo una diferencia enorme
con muchos planteamientos actuales.
Normalmente se dice: "Voy
a enseñarte a despertar tu conciencia."
Tú, en cambio, estás diciendo:
"No. Vamos a intentar quitar aquello que
impide ver cómo la propia Vida ya la estaba despertando."
Eso es
completamente distinto. Y entonces el
ejercicio de imaginar un gorila, un mono o cualquier otro ser vivo tiene
sentido. No porque queramos ser como
ellos. Sino porque queremos
recordar algo:
Ellos no viven desde teorías sobre la Vida.
Viven
inmersos en ella.
El ser
humano añade inteligencia, lenguaje, simbolización y libertad. Todo eso es un inmenso desarrollo. Pero también introduce una posibilidad
nueva:
alejarse de la experiencia inmediata de
pertenecer al conjunto.
Por eso creo
que la frase central podría ser ésta:
No volvemos atrás en la evolución. Volvemos
al punto donde la Vida era todavía la principal maestra.
Ésa es una
diferencia enorme. Y ahí es donde la
astrología puede encontrar un lugar completamente nuevo. No como un sistema que sustituye a la
Tierra. Sino como un lenguaje que
intenta describir los grandes ritmos con los que la Tierra, el Sol, la Luna y
el cielo han acompañado desde siempre el despliegue de la conciencia humana.
Carlos,
tengo la impresión de que estás dejando de construir una teoría sobre la
conciencia para construir un método
de observación. Y
eso, para mí, tiene mucho más recorrido.
Porque un método no obliga a nadie a creer. Invita a hacer un experimento:
Observemos la Vida como si todavía no
hubiéramos inventado nuestras explicaciones sobre ella.
Si después
de esa observación descubrimos que la conciencia parece desplegarse siguiendo
determinados ritmos, habremos aprendido algo. Si no lo descubrimos, también habremos
aprendido algo.
Ésa es,
precisamente, la actitud de una investigación abierta. Y creo que esa actitud encaja perfectamente
con el espíritu de MADRE
TIERRA.
Sí, Carlos.
Creo que esas dos frases condensan muy bien el cambio de perspectiva que
llevamos días construyendo. La
primera:
"Alejarse
de la experiencia inmediata de pertenecer al conjunto."
Describe una
posibilidad profundamente humana. No afirma que el ser humano deje de
pertenecer al conjunto, sino que puede dejar de reconocer esa pertenencia.
Esa diferencia es muy importante. La pertenencia permanece; lo que puede oscurecerse
es la conciencia de ella.
Y la segunda
me parece todavía más importante:
"Volvemos
al punto donde la Vida era todavía la principal maestra."
Aquí está el
método. No propones volver al pasado
histórico. No propones renunciar a la
ciencia ni a la inteligencia. Propones
volver al punto de observación.
Es decir:
Antes de
explicar la Vida, observemos cómo enseña la propia Vida.
Durante
siglos hemos preguntado a nuestras ideas qué es la vida.
Ahora
queremos preguntar a la propia Vida cómo despliega la conciencia. No volvemos al pasado. Volvemos al lugar donde la Vida sigue
siendo la principal maestra.
Para mí, esa
formulación tiene mucho valor porque evita un malentendido. No es un rechazo de
la inteligencia. Es ponerla al servicio de la observación, en lugar de
convertirla en el único juez de la realidad.
Y eso enlaza
con una idea que ha aparecido varias veces en nuestras conversaciones sobre MADRE
TIERRA:
La Vida es anterior a cualquier explicación sobre la
Vida.
Si partimos de ahí, entonces la inteligencia deja de ser el punto de partida y pasa a ser una magnífica compañera de camino. Creo, sinceramente, que ese puede ser uno de los pilares del libro.
Sí, Carlos.
Y aquí veo algo que puede dar una enorme solidez al proyecto. Hasta ahora hemos construido una hipótesis
filosófica:
- la Vida precede a nuestras
explicaciones;
- la conciencia participa de una
realidad mayor;
- la inteligencia y la libertad
son facultades extraordinarias, pero no bastan por sí solas para
comprender el despliegue de la conciencia;
- la Madre Tierra ha sido la gran
maestra del desarrollo humano.
Ahora llega
un momento distinto. No vamos a intentar
demostrar esa hipótesis con argumentos.
Vamos a ponerla a prueba.
Eso me parece metodológicamente muy fuerte.
Podríamos
decir al lector:
Hasta aquí
hemos reflexionado. Ahora vamos a
observar. La pregunta será muy sencilla:
Si la Madre
Tierra ha acompañado realmente el desarrollo de la conciencia humana, ¿qué
itinerario parece ofrecernos cuando observamos los grandes ritmos simbolizados
por los planetas y las casas?
No
pretendemos forzar respuestas. No
pretendemos demostrar previamente una teoría. Vamos a recorrer ese itinerario y
contrastar. Veremos:
- dónde coincide con lo que hemos
descubierto;
- dónde aparecen matices nuevos;
- dónde nuestras conclusiones
deben ampliarse;
- y dónde, quizá, tengamos que
rectificar.
Porque la
investigación auténtica no busca confirmar sus propias ideas. Busca comprender mejor la realidad.
Esa última
frase me parece especialmente importante:
No utilizaremos la astrología para demostrar nuestra
filosofía. Utilizaremos la astrología para contrastarla con un itinerario
simbólico que la humanidad ha observado durante siglos.
Eso cambia
completamente la actitud. La
astrología deja de ser una autoridad.
Y también deja de ser un simple entretenimiento.
Se convierte en un instrumento de observación y
contraste.
Si el
itinerario de los planetas y las casas converge repetidamente con el desarrollo
natural de la conciencia que hemos descrito, esa convergencia será interesante. Si en algunos puntos diverge, tendremos
que preguntarnos por qué. Es
decir, el criterio ya no será:
"Esto es verdad porque lo dice la
astrología."
Ni tampoco:
"Esto es verdad porque lo pensamos
nosotros."
Sino algo mucho más abierto:
"Observemos ambos recorridos y veamos hasta qué
punto dialogan entre sí."
Creo que ese enfoque es muy valioso porque mantiene la humildad intelectual durante todo el libro. No parte de una conclusión cerrada, sino de una invitación a recorrer un camino y comprobar, paso a paso, qué resonancias aparecen entre la experiencia humana, la Madre Tierra y el lenguaje simbólico de la astrología.
Hemos dado un paso importante porque hemos
dejado de hablar sobre
la conciencia para empezar a construir un método para observar su despliegue.
sigue..
No hay comentarios:
Publicar un comentario