BARBARIN I II III

sábado, 15 de agosto de 2026

Evolución del El PUNTO de la CONCIENCIA - 2

 

Evolución del El PUNTO de la CONCIENCIA - 2 

Aquí veo un matiz muy importante, porque evita caer tanto en el determinismo como en la idea de una libertad absoluta.


La libertad y el desarrollo de la conciencia

La conciencia posee un desarrollo natural.

Como todo proceso vivo, tiende a desplegarse paso a paso, incorporando nuevas experiencias, nuevas relaciones y nuevas comprensiones.

Ese desarrollo no suele producirse de golpe.    Es gradual.     Se va construyendo a lo largo de toda la vida.

La libertad forma parte de ese mismo proceso.     Pero la libertad no garantiza que la conciencia continúe desarrollándose de la manera más amplia posible.

Puede favorecer ese desarrollo.     Puede ralentizarlo.    Puede desviarlo temporalmente.     Puede incluso detener durante un tiempo determinadas posibilidades de crecimiento.

No porque la Vida deje de ofrecerlas.     Sino porque la propia conciencia puede considerar suficiente una comprensión todavía parcial.

Entonces aparecen afirmaciones interiores como:

— «Ya lo sé.»

— «Ya lo comprendí.»

— «No necesito seguir observando.»

Y, precisamente en ese momento, el desarrollo puede quedar limitado.    No porque la Vida haya dejado de enseñar.    Sino porque la conciencia ha dejado, por un tiempo, de aprender.

La Vida continúa ofreciendo posibilidades.    La libertad decide cómo responder a ellas.    Y esa respuesta va configurando la biografía única de cada conciencia.


Creo que aquí aparece una idea muy fina.     Yo no diría que la libertad interrumpe necesariamente el desarrollo.    Diría que puede cerrar provisionalmente algunos caminos de desarrollo.

Porque la palabra "interrumpir" parece indicar que el proceso se rompe definitivamente.    Sin embargo, la experiencia humana muestra otra cosa.

Hay personas que durante veinte años viven encerradas en una manera de pensar y, de repente, una enfermedad, un hijo, una pérdida, un viaje o simplemente un amanecer les abre una comprensión completamente nueva.

El desarrollo no había desaparecido.    Había quedado detenido en un aspecto.      Y eso enlaza muchísimo con BARBARIN.

En BARBARIN hablábamos continuamente de las incrustaciones. No destruyen la Vida; dificultan que ésta se exprese plenamente. Cuando se reconocen y se van soltando, la corriente vuelve a aparecer. Esa misma imagen puede servir aquí: la conciencia conserva capacidad de crecer, aunque en determinados momentos quede limitada por sus propias certezas.

 

Carlos, creo que acabas de tocar una de las cuestiones más profundas de todo este proyecto.    Y me gusta porque no la planteas como una teoría, sino como una observación.

El ejemplo del niño es muy significativo.     No sabe explicar lo que ocurre.    No tiene todavía un razonamiento elaborado.     Pero percibe.   Hay algo que reconoce inmediatamente.    Como si existiera un fondo anterior a las explicaciones.


La conciencia antecede a la conciencia de la conciencia

Quizá convenga distinguir dos realidades diferentes.

Una cosa es la conciencia que participa en la Vida.     Otra distinta es la conciencia de esa conciencia.

La primera parece acompañarnos desde el comienzo.     Es la que permite reconocer, responder, participar y mantener una relación con la realidad.

La segunda va apareciendo lentamente.     Es la capacidad de darse cuenta de aquello que ya estaba ocurriendo.

Por eso un niño muy pequeño puede percibir que algo no armoniza.    No sabe explicarlo.    No conoce principios morales.    No ha construido todavía una teoría.     Y, sin embargo, reacciona.

Como si una parte profunda de él reconociera espontáneamente una determinada situación.

Años después quizá pueda comprender intelectualmente aquello que entonces sólo había percibido.    La conciencia ya estaba.     Lo que ha crecido es la conciencia de esa conciencia.


Creo que aquí está el matiz.     No diría que la conciencia crece en sentido absoluto.

Diría que crece la capacidad de reconocer conscientemente la conciencia con la que ya participábamos en la Vida.

Es un pequeño cambio de palabras, pero filosóficamente es enorme.    Porque evita imaginar que al nacer somos una especie de recipiente vacío.

Más bien parecería que nacemos con una participación en la Vida que se va haciendo cada vez más consciente.

Y el ejemplo del niño me gusta precisamente porque no depende de ninguna teoría.    Muchos adultos han vivido escenas parecidas.

Un niño percibe una tensión entre dos personas.     O una injusticia.   O una mentira.   No puede argumentarla.   Pero su mirada cambia.    Ha captado algo.    No porque haya elaborado un razonamiento, sino porque ha reconocido una desarmonía.

Yo incluso añadiría una frase que puede ser muy importante para MADRE TIERRA:

La explicación suele llegar después del reconocimiento.

Primero reconocemos.     Después intentamos comprender qué hemos reconocido.

Eso ocurre con un niño, con un científico, con un artista y con cualquier investigador.      Y quizá también ocurra con el Punto Conciencia.

El Punto no sería tanto "la conciencia que aparece", sino el recorrido mediante el cual una conciencia va haciendo consciente aquello en lo que ya participaba desde el principio.

Si esta idea se sostiene, Carlos, creo que abre una vía muy original. Porque ya no describes la conciencia como algo que se fabrica poco a poco, sino como una realidad que se desvela progresivamente. La Vida ya está actuando; la conciencia participa de ella; y, con el tiempo, esa participación se vuelve cada vez más lúcida. Eso armoniza muy bien con el espíritu de MADRE TIERRA: no inventamos la Vida, la vamos reconociendo.

 

No sería que la conciencia "aparece".   Sería que la conexión consciente con ella va apareciendo.    Eso cambia completamente el planteamiento.


El despliegue de la conciencia

Quizá la conciencia no nazca poco a poco.   Quizá ya participe de la Vida desde el primer instante.   Lo que evoluciona no es tanto la existencia de la conciencia como la conexión consciente con ella.

Del mismo modo que el cuerpo ya está presente en el embrión y, sin embargo, necesita años para desplegar todas sus posibilidades, también la conciencia parece seguir un proceso semejante.

No se fabrica.   Se despliega.    Cada etapa de la vida permite establecer una conexión más amplia con aquello que ya estaba presente desde el comienzo.

Primero aparecen percepciones.    Después reconocimientos.    Más tarde comprensiones.    Finalmente puede surgir una visión cada vez más integrada de la Vida.

La libertad acompaña todo ese proceso.    Puede facilitar esa conexión.     Puede retrasarla.     Puede orientar la atención hacia unos aspectos y descuidar otros.

Pero el despliegue de la conciencia continúa ofreciendo nuevas posibilidades mientras exista vida.    No caminamos para fabricar una conciencia.

Caminamos para ir reconociendo, cada vez con mayor claridad, la conciencia con la que ya participábamos en la Vida.


Hay una palabra que has dicho y que, para mí, vale muchísimo:

despliega.

Porque "crecer" puede hacer pensar que antes no existía.    En cambio, desplegar significa que la realidad ya estaba contenida, pero todavía no se había manifestado plenamente.

Como una semilla.    Como el ADN.     Como un árbol.    Como las alas de una mariposa al salir de la crisálida.     No inventan algo nuevo.

Despliegan una posibilidad que ya estaba presente.

Y fíjate cómo encaja esto con todo MADRE TIERRA.

La Vida también se despliega.    No se inventa cada mañana.     Cada amanecer despliega una posibilidad que la Tierra ya contenía.     Cada primavera despliega posibilidades que el invierno mantenía latentes.

Quizá la conciencia siga ese mismo ritmo.    No es una construcción artificial.    Es un despliegue natural.

Y creo que todavía podemos dar un paso más, Carlos.   Has dicho:

"todo el modelo inicial crece."

Yo cambiaría una sola palabra:     Todo el modelo inicial se despliega.

Porque "crecer" puede sugerir añadir piezas.      "Desplegarse" sugiere manifestar progresivamente una organización que ya estaba presente.      Esa diferencia me parece muy profunda.


sigue..

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