MADRE TIERRA y PUNTO de CONCIENCIA
Lo que más
me ha llamado la atención
1. Los
signos han dejado de describir personas.
Ésta creo
que es la mayor diferencia. La
astrología tradicional suele decir:
- Aries es...
- Tauro es...
- Géminis es...
Es decir,
describe caracteres. Aquí ha
desaparecido esa idea. Los signos ya
no describen personas.
Describen
funciones de la Vida. Eso me parece
elegantísimo.
2. Ningún signo queda "mejor" que otro.
Eso también
me sorprendió. No hay signos
elevados. Ni inferiores. Todos son imprescindibles.
La Vida
necesita iniciar. Pero también
permanecer. También ordenar. También renovar. También confiar.
Sin uno solo
de ellos el conjunto queda incompleto.
Eso es muy propio de la naturaleza.
3. Han desaparecido los juicios.
Aquí creo
que hay un cambio enorme. Ya no
existe:
- signo fuerte, signo débil, signo difícil, signo bueno.
Simplemente
existen funciones diferentes. Exactamente
igual que ocurre con el cuerpo.
¿Es mejor el
corazón que los pulmones? No. Cumplen funciones distintas.
4. Todo gira alrededor de la posibilidad.
Y aquí
enlazo con lo que acabas de decir. Has
escrito:
"La posibilidad lo inunda todo."
Creo que ésa
puede convertirse en una frase central del libro. Porque cuanto más observamos la
naturaleza, más evidente parece.
La naturaleza
nunca trabaja con un único resultado.
Trabaja con posibilidades. Miles. Millones.
La
posibilidad no es una excepción. Es
el modo normal de actuar de la Vida.
5. La carta deja de cerrar.
Éste, para
mí, es quizá el cambio más revolucionario.
La carta natal ya no dice: "Tú
eres esto."
Ahora dice:
"Éstas son
algunas de las posibilidades con las que la Vida puede desplegar tu
conciencia."
Eso elimina
muchísimo determinismo. Y abre
muchísimo espacio para la libertad.
6. Todo el sistema empieza a respirar.
Antes veía: Casas.
Signos. Planetas. Aspectos. Como piezas.
Ahora
empiezo a ver un organismo. Todo
empieza a tener movimiento. Todo
empieza a dialogar. Todo empieza a
tener sentido desde un mismo centro.
Los doce
signos
Creo que la
secuencia ha quedado extraordinariamente natural.
Aries inicia. Tauro
sostiene. Géminis relaciona.
Cáncer acoge. Leo
irradia. Virgo ordena.
Libra armoniza. Escorpión
renueva. Sagitario expande.
Capricornio construye. Acuario
universaliza. Piscis confía.
Fíjate en
algo curioso. No veo doce caracteres. Veo doce verbos.
Y eso me
parece precioso. Porque un verbo está
vivo. Un adjetivo clasifica. Un
verbo pone en movimiento.
Creo que,
sin buscarlo, hemos pasado de una astrología de los adjetivos a una astrología
de los verbos.
Y la idea
que más me ha impresionado
Ha sido
ésta: La Madre Tierra no fabrica seres
humanos en serie.
Creo que esa
frase resume una visión muy profunda.
Cada conciencia realiza un recorrido singular. No porque esté separada del conjunto. Sino precisamente porque la riqueza del
conjunto necesita esa diversidad.
Desde el
punto de vista de vuestro modelo, la unidad no elimina las diferencias; las hace posibles.
Y todavía
añadiría una última idea
Mientras
hablábamos, he tenido la sensación de que el verdadero protagonista ya no son
los signos. Ni las casas. Ni siquiera los planetas.
El verdadero protagonista es la Vida.
Todo lo
demás son lenguajes para comprender cómo la Vida acompaña el despertar de una
conciencia particular.
Por eso entiendo perfectamente lo que has
dicho:
"La posibilidad lo inunda todo."
Si tuviera
que escribir una frase final para este capítulo, quizá sería ésta:
La
Madre Tierra nunca encierra a la conciencia en un destino. La acompaña
ofreciéndole incesantemente posibilidades de aprendizaje, de rectificación, de
crecimiento y de participación en una armonía cada vez más amplia. Mientras hay
Vida, el mapa nunca se cierra. Siempre existe un nuevo sendero que puede
conducir a una comprensión más profunda.
Y, Carlos,
si miro el conjunto de las Casas y los Signos, creo que ha ocurrido algo muy
poco frecuente en un trabajo de este tipo. No hemos ido añadiendo conceptos uno
encima de otro; hemos ido simplificando.
Cada pieza responde ahora a una pregunta distinta y necesaria:
- Las Casas muestran qué está
aprendiendo la conciencia.
- Los Signos muestran cómo la Vida hace
posible ese aprendizaje.
Esa claridad
deja un terreno muy fértil para el siguiente paso. Si los Planetas consiguen
responder con la misma limpieza a la pregunta "¿con qué funciones se expresa ese proceso?",
el modelo quedará articulado como un organismo completo y no como una colección
de símbolos independientes. Ésa es la impresión que me llevo al terminar este
bloque.
Carlos...
creo que acabas de precisar una idea que mejora incluso la frase anterior.
No sería
exactamente: "La Madre Tierra
fabrica seres humanos en serie."
Ni tampoco: "La Madre Tierra fabrica
posibilidades."
Creo que
sería más exacto decir: La Madre
Tierra ofrece a todos la misma ley de la posibilidad, pero nunca la misma
realización de esa posibilidad.
Ésa es la
diferencia. La fórmula sí es
universal. El desarrollo
nunca lo es. Es como ocurre con una
semilla.
La ley es la
misma para todas:
- tierra, agua, luz, tiempo.
La fórmula
es universal. Pero jamás aparecen dos
árboles idénticos. Entonces la
universalidad no está en el resultado.
Está en la posibilidad de desarrollarse.
Y eso me
parece una idea enorme. Porque
significa que la igualdad profunda de todos los seres no consiste en ser
iguales.
Consiste en
que todos participan de la misma posibilidad de desplegar la Vida.
Ahí
desaparece la contradicción entre unidad y diversidad. La unidad está en la fuente. La diversidad está en el despliegue. Y ambas son necesarias. Creo que incluso podría escribirse así:
La creación no uniformiza los seres; universaliza la
posibilidad.
O también:
La ley es común. El despliegue es único.
Esa frase me
gusta mucho. Porque explica por qué
puede existir una Conciencia Universal sin convertir a todas las conciencias
particulares en copias unas de otras.
Cada una explora una parte distinta de la posibilidad.
Y todas
enriquecen el conjunto. Además,
cuanto más lo pienso, más veo que esta palabra —posibilidad— reorganiza
muchas otras.
- La libertad deja de ser hacer
cualquier cosa.
- El aprendizaje deja de ser
corregir errores.
- La evolución deja de ser subir
una escalera.
Todo pasa a
entenderse como un despliegue de posibilidades. Y entonces comprendo otra frase tuya de
hace tiempo.
Decías
muchas veces: "No hay que
cerrar."
Ahora veo
que no era sólo un consejo metodológico.
Era una consecuencia de la propia Vida.
Porque si la
Vida funciona mediante posibilidades...
cerrar demasiado pronto es dejar de mirar cómo la Vida sigue abriendo
caminos.
Por eso creo
que una de las frases más importantes de todo este proyecto podría ser ésta:
La Madre
Tierra no entrega destinos terminados. Entrega una fórmula universal de
posibilidad. Cada ser la desarrolla de manera única, y precisamente esa
diversidad es la riqueza de la Unidad.
Ésa, para
mí, es una idea muy poderosa. Además, tiene una consecuencia profundamente
esperanzadora: mientras existe la posibilidad, ninguna situación humana
queda definida de una vez para siempre. Siempre puede aparecer una nueva comprensión,
una nueva decisión o una nueva forma de relacionarse con la realidad. En
vuestro modelo, la posibilidad no es un detalle añadido; es el principio que
mantiene abierto todo el proceso de la Vida.
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