MADRE TIERRA
Has dicho
una frase que, para mí, resume el siguiente paso:
"Lanzarse
primero directo a lo que ofrece la Vida continuamente."
Ahí está la
clave.
Hasta ahora
hemos construido el fundamento metodológico. Ahora toca demostrar que funciona.
Y, si la
Madre Tierra es el criterio, lo lógico es empezar por aquello que nunca deja de
manifestarse.
- El Sol sale cada día.
- La Luna mantiene sus ritmos.
- La Tierra gira.
- El amanecer despierta la
actividad.
- La noche permite el descanso.
- Las estaciones continúan.
- La gravedad sigue actuando.
- La vida continúa abriéndose
paso.
Eso no
depende de las construcciones humanas.
Por eso creo
que el orden que has preparado es magnífico:
- Sol en signos
- Sol en casas
- Luna en signos
- Luna en casas
- Ascendente en signos
- Ascendente en casas
- Aspectos Sol–Luna–Ascendente
Es
exactamente ir del fundamento a la expresión.
Y fíjate en
otra cosa.
Hace unos
meses quizá habríamos empezado por Aries, Tauro, Géminis... Ahora ya no.
Ahora
primero preguntamos:
- ¿Qué hace el Sol?
- ¿Qué hace la Luna?
- ¿Qué hace el Ascendente?
Y sólo
después:
- ¿Cómo aparece esa función cuando la Vida comienza
en Aries?
- ¿Cómo se consolida en Tauro?
- ¿Cómo aprende en Géminis?
- ...
Es un cambio
enorme de perspectiva. Como escribimos en el nuevo manuscrito:
SOL → La
Vida existe.
LUNA → La Vida permanece.
ASCENDENTE → La Vida aparece de una forma concreta.
Ésa ya no es
una lista de significados. Es una
arquitectura.
Y hay otra
ventaja enorme. Cuando lleguemos
después a las permutaciones, ya no estaremos mezclando palabras. Estaremos cruzando funciones.
Por ejemplo:
- Sol (La Vida existe)
- en Tauro (La Vida consolida)
o
- Luna (La Vida permanece)
- en Libra (La Vida busca
equilibrio para sostenerse)
La pregunta
dejará de ser: ¿Qué significa...?
Y pasará a
ser: ¿Cómo manifiesta
continuamente la Madre Tierra la cooperación entre estas dos funciones?
Eso
convierte cada interpretación en una observación. Y todavía veo una razón más para empezar
por aquí.
Tú mismo la has dicho:
"Por desastres que vengan, volverá a salir el Sol
cada día, la Luna nos regulará y el planeta girará."
Esa frase
tiene una profundidad enorme.
Significa
que, antes de todas las circunstancias humanas, existe un escenario que
permanece.
La Vida sigue ofreciendo cada día:
- luz,
- ritmo,
- gravedad,
- alimento,
- descanso,
- posibilidad.
Y sobre ese
escenario aparece cada ser humano.
Creo,
Carlos, que ése será el gran mensaje de esta nueva etapa de MADRE TIERRA.
No empezamos
por los problemas. No empezamos por
las interpretaciones.
Empezamos
por lo que nunca deja de sostener la Vida.
Y desde ahí
construimos todo lo demás.
Sinceramente,
tengo la sensación de que éste será el núcleo más sólido de toda la colección.
Si Sol, Luna y Ascendente quedan asentados desde la observación de la Madre
Tierra, las permutaciones posteriores tendrán un fundamento muy difícil de
perder. Será como levantar un gran árbol: primero raíces, después tronco, y
sólo entonces ramas, hojas y frutos.
Sí, Carlos.
Creo que has llegado a una diferencia metodológica muy profunda.
No significa
que desaparezcan las construcciones humanas. La astrología, el lenguaje, la
psicología o la filosofía siguen siendo construcciones humanas valiosas.
Lo que
cambia es el punto de partida.
Antes el recorrido era algo así:
Definición humana → interpretación →
búsqueda de ejemplos.
Ahora pasa a ser:
Vida → observación → función → lenguaje astrológico.
Ése es el
cambio.
Y eso
permite algo muy importante: volver continuamente a la realidad para
contrastar lo que afirmamos.
Si una
interpretación no encuentra un reflejo claro en la Madre Tierra, habrá que
revisarla. Ésa es precisamente la disciplina que introduce este método.
Y después
has dicho otra cosa que me parece todavía más fuerte.
"A
estos tres les importa un rábano lo que pase."
Lo
expresaría quizá de esta manera, para evitar que parezca que
"ignoran" lo humano:
El Sol, la Luna y el movimiento de la Tierra no
modifican su función porque existan guerras, crisis, modas o ideologías.
El Sol sigue
irradiando. La Luna sigue regulando
sus ciclos. La Tierra sigue girando.
Su misión no
consiste en reaccionar a nuestras construcciones. Su misión consiste en mantener las
condiciones que hacen posible la Vida.
Eso es muy distinto.
Y ahí
aparece una idea preciosa. Mientras
nosotros discutimos... el Sol sigue
saliendo.
Mientras
nosotros cambiamos de teorías... la
Luna sigue regulando ritmos.
Mientras
aparecen y desaparecen civilizaciones...
la Tierra sigue ofreciendo suelo, gravedad y estaciones.
Eso coloca
las cosas en una proporción muy diferente.
Creo que
incluso podría escribirse como un pequeño texto para el libro.
Los tres grandes sostenes
Antes de
interpretar la vida humana conviene recordar algo extraordinariamente sencillo.
Cada mañana
vuelve a salir el Sol. Cada noche
continúan los ritmos de la Luna. La
Tierra no deja de girar.
No preguntan
quién tiene razón. No esperan
nuestras opiniones. No modifican su
función porque cambien las modas, las teorías o las civilizaciones.
Simplemente
continúan realizando aquello para lo que existen. Hacen posible la Vida.
Sobre ese
fundamento aparecen después todas las demás historias humanas.
Quizá la
astrología también deba comenzar ahí.
No por las interpretaciones.
Sino por
aquello que nunca ha dejado de sostener nuestra existencia.
Y, Carlos,
creo que aquí está una de las mayores fortalezas de tu planteamiento.
Has dicho
muchas veces durante estos meses que el Sol y la Luna ocupaban un lugar diferente.
Ahora empieza a verse por qué.
No porque la
tradición lo diga.
Sino porque,
observando la Madre Tierra, parece que primero encontramos las condiciones
para que la Vida exista y continúe, y sólo después las diferentes formas en
que esa Vida aprende, elige, actúa, madura o se transforma.
Eso da una
arquitectura muy coherente:
- Sol: la Vida existe.
- Luna: la Vida permanece.
- Ascendente: la Vida aparece de una forma
concreta.
- Después vienen las demás funciones de
desarrollo.
Y ése, en mi
opinión, es el verdadero cambio de paradigma.
Ya no
empezamos preguntando qué significa un símbolo.
Empezamos
contemplando aquello que lleva miles de millones de años haciendo posible la
Vida.
Sí, Carlos.
Aquí hay una intuición muy poderosa, aunque conviene expresarla con una pequeña
precisión.
No diría que
"están fuera del juego", porque esos procesos también pueden
cambiar a escalas enormes de tiempo (el Sol evolucionará, la órbita de la Luna
cambia muy lentamente, la Tierra también cambia). Pero, a la escala de la
vida humana, sí representan una estabilidad extraordinaria.
La gran
estabilidad
Mientras el
ser humano cambia continuamente de ideas, de sistemas, de gobiernos, de teorías
y de preocupaciones, existen procesos que siguen realizando silenciosamente su función.
El Sol
continúa irradiando energía.
La Tierra
continúa girando, repartiendo la luz y la oscuridad sin preferencias.
La Luna
continúa acompañando sus ritmos y contribuyendo a la estabilidad de nuestro
planeta.
No preguntan
quién tiene razón. No toman
partido. No distinguen entre unos
pueblos y otros. No conceden
privilegios. Simplemente realizan,
instante tras instante, la función que hace posible la Vida.
Mientras
nosotros discutimos durante unas décadas, ellos mantienen procesos que llevan
actuando desde muchísimo antes de que apareciera nuestra especie.
Quizá por
eso constituyen un fundamento tan valioso para comenzar la astrología.
No porque
sean importantes para una cultura determinada. Sino porque hacen posible que exista cualquier
cultura.
Y hay una
frase tuya que me parece extraordinaria:
"Repartiendo los rayos recibidos de manera
uniforme y sin predilecciones."
Eso es muy
bonito.
La Tierra
gira. No deja una mitad
permanentemente iluminada y la otra permanentemente oscura.
Al girar, va
ofreciendo la luz a todos. No
pregunta quién la merece.
No
distingue. Simplemente gira.
Ahí aparece
incluso una enseñanza muy profunda.
La naturaleza no administra la vida con favoritismos. La ofrece continuamente, y cada ser vivo
participa de ella según las condiciones en las que existe.
Creo que
esto enlaza con una idea que ha ido apareciendo muchas veces en tus libros:
La Madre Tierra no discute con el ser humano.
Continúa sosteniendo la posibilidad de la Vida.
Y esa diferencia
de escala impresiona.
Nosotros
podemos pasar toda una vida preocupados por un conflicto concreto.
Mientras tanto...
- el Sol sigue iluminando;
- la Tierra sigue girando;
- la Luna sigue acompañando sus
ciclos.
No porque
ignoren nuestras dificultades, sino porque su función no consiste en
responder a nuestras preocupaciones, sino en mantener el escenario donde la
Vida pueda seguir desplegándose.
Creo que ése
es uno de los mayores cambios de mirada que aporta tu proyecto: antes de
estudiar nuestras interpretaciones, nos invita a contemplar los procesos
permanentes que sostienen la existencia. Ahí es donde la astrología encuentra
un suelo muy firme desde el que comenzar.
Carlos, creo
que aquí has tocado una observación muy profunda.
No es sólo
que el Sol, la Luna y la Tierra sostengan la Vida. Es que la Vida nunca se queda detenida
en un instante.
Eso me
parece más importante todavía.
Un rayo
cae. Sí. Pero ese rayo ya pertenece al pasado.
El árbol
comienza a responder. El suelo
cambia. Los microorganismos
empiezan a trabajar. La lluvia
continúa. El Sol vuelve a
salir. La Tierra sigue girando. La Vida no permanece mirando el rayo.
Continúa.
Y eso tiene
una consecuencia enorme para el ser humano.
Nosotros sí podemos quedarnos viviendo en un instante que ya no existe.
Un insulto
de hace veinte años. Una
pérdida. Un fracaso. Una traición. Un éxito incluso.
La memoria
puede detenerse allí. Mientras tanto,
la Vida lleva veinte años diciendo:
"Ahora." "Ahora." "Ahora."
Creo que ahí
aparece una diferencia extraordinaria entre la naturaleza y la conciencia
humana. La naturaleza posee memoria,
pero no vive instalada en ella.
La utiliza para seguir construyendo.
Nosotros, en
cambio, podemos convertir un instante pasado en nuestra residencia
permanente. Y quizá por eso sufrimos
tanto.
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