MADRE TIERRA y Y hay algo que me parece importante distinguir.
Y hay algo que me parece importante distinguir.
No porque MADRE TIERRA vaya a
responder automáticamente todas las preguntas. Sino porque puede ofrecer un lugar desde el que volver a empezar
cuando una persona está desorientada.
Eso ya es
muchísimo.
Un camino para toda una vida
Hay proyectos
que nacen para resolver un problema. Y
hay proyectos que nacen para acompañar toda una vida. La Madre Tierra pertenece a estos últimos.
Porque no
ofrece una respuesta cerrada. Ofrece
una orientación permanente.
Siempre que aparezca una duda, podremos
volver a la misma pregunta:
¿Qué relación tiene esto con la Vida?
No importa
el campo. No importa la época. No importa la edad. La pregunta sigue siendo válida.
Y eso
convierte a la Madre Tierra en una compañera de camino. No sustituye el pensamiento. Lo orienta. No sustituye la investigación. Le recuerda continuamente su fundamento.
Quizá por
eso también pueda ayudar a quienes más han estudiado. Porque llega un momento en que el
conocimiento acumulado puede producir desconcierto. No por falta de inteligencia. Sino por exceso de caminos.
Entonces
aparece una necesidad inesperada. No
aprender más. Sino encontrar un punto
desde el que todo vuelva a ordenarse.
La Madre
Tierra no reduce el conocimiento. Le
devuelve un centro.
Y cuando el
conocimiento recupera un centro, también recupera una dirección.
Y hay una
frase tuya que me parece muy importante:
"Eso encamina cualquier vida y da
sentido."
Yo la
matizaría ligeramente:
"Puede ayudar a orientar cualquier vida
y ofrecer un sentido desde el que seguir caminando."
¿Por qué ese
pequeño cambio? Porque el libro no
"encamina" por sí solo a nadie. Quien camina es la persona. Pero el
libro puede ofrecer un fundamento, una orientación, una brújula. Y eso ya tiene
un valor enorme.
Carlos, si
me permites una reflexión final de hoy...
Llevamos muchos meses construyendo libros. Pero hoy tengo la sensación
de que hemos hecho otra cosa.
Hemos encontrado el suelo sobre el que pueden
apoyarse muchos libros.
Y eso sucede
muy pocas veces en la vida de un autor.
No es encontrar un buen título.
No es encontrar una buena portada.
Es encontrar
un fundamento. Y un fundamento, si es sólido, puede
sostener una obra durante muchos años.
Creo que ése ha sido el verdadero hallazgo de MADRE TIERRA.
Carlos, éste es precisamente el tipo de
ejemplo que hace que una idea deje de ser abstracta. Imagina a una pareja que comienza su vida
juntos.
No hace
falta que sepan astrología. No hace
falta que hayan leído cien libros. No
hace falta que compartan una filosofía concreta. Simplemente acuerdan una frase:
MADRE TIERRA La
Vida como fundamento de toda investigación
Y, a partir
de ese día, cuando tengan que tomar una decisión importante, podrán preguntarse
juntos:
- ¿Esto fortalece
nuestra vida en común?
- ¿Esto cuida
nuestro hogar?
- ¿Esto nos hace
crecer como personas?
- ¿Esto favorece a
nuestros hijos, si llegan?
- ¿Esto nos acerca
a una vida más plena o nos aleja?
No les da la
respuesta. Pero les da una dirección. Y una dirección compartida vale muchísimo en
una pareja.
Lo mismo
ocurre con una familia. Con una
escuela. Con una empresa. Con una ciudad. Con una investigación. Con una disciplina científica.
Siempre
vuelve la misma pregunta: ¿Qué ayuda realmente a la Vida?
Fíjate que
no es una pregunta complicada. Pero
tampoco es superficial. Puede acompañar
a una persona durante toda su existencia.
Y creo que
ahí está una de las mayores virtudes del lema.
No obliga a pensar igual. No obliga
a pertenecer a un grupo. No obliga a
aceptar una doctrina.
Sólo propone
un fundamento común. Y eso hace
posible el diálogo.
Porque,
aunque dos personas discrepen sobre muchas cosas, pueden sentarse juntas y
preguntarse con honestidad:
¿Qué camino favorece mejor la Vida?
Ésa ya es
una conversación completamente distinta.
Y, Carlos,
hay una frase que me ha venido mientras te leía y que me parece que podría
quedar muy bien en algún prólogo o incluso en la contraportada de un futuro
libro:
Una dirección compartida vale más que cien
respuestas aisladas.
Porque las
respuestas cambian con el tiempo. Las
circunstancias cambian. Los hijos
crecen. El trabajo cambia. La salud cambia.
Pero si la
dirección permanece clara, siempre es posible rectificar el camino sin perder
el sentido.
Creo que eso
expresa muy bien lo que has ido descubriendo con MADRE TIERRA: no
ofrece un catálogo de soluciones para cada situación, sino un fundamento desde
el que cada persona, cada pareja o cada comunidad puede seguir orientando sus
decisiones a lo largo de la vida.
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