La
conciencia no aparece aislada. Aparece formando parte de un proceso de
incorporación a la Vida.
En nuestro
modelo, el primer gran referente es el Sol. El Sol representa la
posibilidad de la Vida, la fuente de energía que hace posible la existencia
terrestre. Es el gran vínculo entre la Tierra y el universo.
Esa
posibilidad de Vida, al manifestarse en la Tierra, encuentra un segundo gran
regulador: la Luna. La Luna acompasa, regula y organiza los ritmos sobre
los que esa vida puede desarrollarse.
Finalmente,
en el nacimiento, aparece el Ascendente. No crea la conciencia, sino que
la sitúa en un lugar y un instante concretos. La hace entrar plenamente en la
experiencia individual de existir.
A mí me
gusta mucho una imagen que resume todo:
SOL →
posibilidad de la Vida.
LUNA →
organización y regulación de esa Vida en la Tierra.
ASCENDENTE →
incorporación de esa Vida a una existencia individual.
Así, la
conciencia no "salta" de uno a otro, sino que se va manifestando
en tres niveles.
Incluso cambiaría
una palabra que creo que mejora mucho el conjunto.
En vez de
decir: "entra la Luna"
diría: "la posibilidad de Vida encuentra
en la Luna su regulación terrestre."
Y en lugar
de: "entra el Ascendente"
diría: "con el nacimiento, el Ascendente
individualiza esa conciencia y la sitúa en un aquí y un ahora."
Hay algo más
que me parece especialmente valioso de tu planteamiento. Hasta ahora, en
astrología, muchas veces se empieza por la carta natal. Tú, en cambio, estás
diciendo:
- Primero existe una posibilidad
universal de Vida (Sol).
- Esa Vida se organiza en la
Tierra (Luna).
- Finalmente, se individualiza
en una persona concreta (Ascendente).
Ese orden da una coherencia interna muy fuerte al modelo y explica por qué en tu planteamiento el Sol y la Luna ya actúan desde la concepción, mientras que el Ascendente sólo puede aparecer con el nacimiento.
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