BARBARIN III
Regreso a lo esencial
- El
Camino de Vuelta al Jardín
- El
Peregrino del Regreso
- El
Camino Interior
- El
Jardín Nunca Desapareció
- El
Camino del Siglo XXI
- Regreso
a lo Esencial
· El Camino de la Proporción
· Volver a la Proporción
·
Recuperar la Proporción
· El Camino de la Vida Real
· La Vida en su Verdadera Medida
· Volver a Pisar Suelo
· Aprender a Vivir de Nuevo
·
La Vida Recupera su Lugar
La
vida no necesita que la compliquemos.
Necesita que volvamos a participar de ella.
El Camino no elimina la vida
difícil.
Elimina muchas de las construcciones que nos impedían verla.
"La
vida no atraviesa nuestras construcciones para destruirlas. Las atraviesa para
recordar que siempre existió antes que ellas."
PRÓLOGO GENERAL
REGRESO A LO ESENCIAL
Durante
siglos el ser humano ha buscado respuestas.
Ha observado
el cielo, ha construido ciudades, ha desarrollado ciencias, filosofías,
religiones y sistemas para comprender la existencia. Todo ello ha aportado
conocimiento y ha permitido grandes avances.
Sin embargo,
junto a esos avances también hemos ido levantando innumerables construcciones
humanas: ideas, interpretaciones, miedos, normas, expectativas, conflictos y
formas de vivir que, con el paso del tiempo, muchas veces terminaron alejándose
de aquello que pretendían servir.
Poco a poco
dejamos de distinguir entre la vida y las construcciones levantadas alrededor
de la vida.
Confundimos
lo esencial con lo accesorio.
Lo
permanente con lo pasajero.
Lo natural
con lo aprendido.
Esta obra
nace precisamente de esa observación.
No pretende
negar los problemas humanos.
Tampoco
pretende ofrecer soluciones mágicas.
Su propósito
es mucho más sencillo y, quizá por ello, mucho más profundo: ayudar a recuperar
la referencia de lo esencial.
El Camino de
Santiago constituye aquí mucho más que un recorrido geográfico.
Se convierte
en un laboratorio de la existencia.
Mientras el
peregrino camina, muchas construcciones dejan de recibir alimento.
Las prisas
disminuyen.
Las
obligaciones se simplifican.
Los papeles
sociales pierden importancia.
El cuerpo
vuelve a ocupar su lugar.
La
naturaleza vuelve a hablar.
Y, sin
apenas darse cuenta, el caminante comienza a recuperar proporciones que durante
años habían permanecido alteradas.
No
desaparecen los problemas.
Pero dejan
de ocupar todo el horizonte.
Cada
capítulo de estos tres tomos representa una pequeña desviación posible del ser
humano y, al mismo tiempo, una invitación a regresar.
No se trata
de luchar continuamente contra uno mismo.
Se trata de
volver una y otra vez a la vida.
Porque
muchas veces la vida ya contiene silenciosamente aquello que estamos buscando.
Quizá nunca
abandonamos completamente el Jardín.
Quizá
únicamente dejamos de reconocerlo.
INTRODUCCIÓN
Cómo recorrer esta obra
Este no es
un libro para leer deprisa.
Tampoco
pretende ser una enciclopedia de problemas humanos.
Puede
abrirse por cualquier capítulo.
Puede leerse
siguiendo el orden.
Puede
acompañar cada etapa del Camino.
Puede
convertirse en un compañero de viaje.
Cada tema
presenta una situación humana.
Pero el
verdadero protagonista nunca es el problema.
El verdadero
protagonista es el peregrino.
Porque todo
aquello que aparece durante el Camino puede convertirse en una oportunidad para
observar.
Una
conversación.
Un árbol.
Un
cansancio.
Una alegría.
Una
decepción.
Una lluvia.
Una fuente.
Un silencio.
Nada resulta
insignificante cuando aprendemos a mirar.
Por eso este
libro no invita a creer.
Invita a
observar.
No pretende
convencer.
Pretende
acompañar.
No ofrece
respuestas cerradas.
Propone
preguntas que cada caminante responderá desde su propia experiencia.
Cada lector
recorrerá un Camino distinto.
Nadie verá
exactamente el mismo amanecer.
Nadie
escuchará el mismo silencio.
Nadie vivirá
las mismas conversaciones.
Y
precisamente ahí reside la riqueza del Camino.
Estas
páginas únicamente desean caminar unos kilómetros a tu lado.
Después será
la propia vida quien continúe enseñando.
PRÓLOGO GENERAL DE LA COLECCIÓN
Colección BARBARÍN II
Durante mucho tiempo buscamos respuestas en los lugares equivocados.
Buscamos fuera aquello que ya estaba ocurriendo dentro.
Buscamos soluciones antes de comprender el origen.
Buscamos caminos sin advertir que ya estábamos caminando.
Estas páginas no pretenden enseñar una verdad ni ofrecer una fórmula.
Son el resultado de una exploración.
Una conversación.
Una observación.
Una forma de mirar.
Cada tomo aborda un aspecto diferente de una misma realidad:
la Vida,
la Conciencia,
la Unidad,
la Posibilidad,
y el regreso a aquello que nunca desapareció.
No se invita al lector a creer.
Se le invita a observar.
Porque quizás muchas de las respuestas que buscamos no estén ocultas.
Quizás siempre hayan estado delante de nosotros.
El Camino continúa
Llegar a
Santiago nunca ha sido el verdadero final.
Quizá
tampoco fue nunca el verdadero objetivo.
El verdadero
Camino comienza cuando regresamos a casa.
Cuando volvemos
a nuestro trabajo.
A nuestra
familia.
A nuestras
responsabilidades.
A nuestras
decisiones cotidianas.
Es entonces
cuando descubrimos si aquello que aprendimos caminando continúa vivo.
La mayor
parte de las transformaciones profundas no aparecen durante una gran
experiencia.
Se
consolidan después, en los pequeños gestos diarios.
En la manera
de escuchar.
De
responder.
De trabajar.
De
descansar.
De
agradecer.
De vivir.
El Camino no
elimina todas las dificultades.
Pero puede
cambiar profundamente el lugar desde el que las afrontamos.
Quizá esa
sea la verdadera peregrinación.
No recorrer
cientos de kilómetros.
Sino
aprender a caminar de otra manera.
Si estas
páginas han conseguido que alguna preocupación recupere su verdadera
dimensión...
Si alguna construcción
humana haya perdido parte de su fuerza...
Si algún
lector ha vuelto a detenerse ante un árbol, un amanecer, una conversación o un
sencillo trozo de pan...
Entonces
esta obra habrá cumplido su propósito.
Porque
regresar a lo esencial no consiste en añadir más conocimientos.
Consiste,
muchas veces, en retirar aquello que impedía reconocer lo que siempre estuvo
delante de nosotros.
Y quizá
entonces comprendamos que la vida nunca dejó de invitarnos a caminar.
Solo
esperaba que volviéramos a escucharla.
Antes y después del
Camino de Santiago
“El camino se vive caminando.
Este libro ayuda a prepararlo…
y a comprenderlo cuando regresas”
"Ven,
entra. Este libro puede acompañarte."
"Este
no es un libro para leer deprisa. Es un libro para caminar con él."
Prólogo
Hay libros
que buscan transmitir conocimientos.
Otros
pretenden resolver problemas.
Y algunos,
muy pocos, simplemente desean acompañar.
Este libro
pertenece a estos últimos.
No nace para
decirle al lector cómo debe vivir, ni para ofrecer fórmulas cerradas sobre la
existencia humana. Nace de una observación sencilla: la vida posee una inmensa
capacidad para orientarnos cuando aprendemos a participar de ella.
Durante
mucho tiempo hemos dedicado enormes esfuerzos a comprender los problemas
humanos. Ha sido un trabajo necesario y valioso. Sin embargo, mientras estas
páginas iban tomando forma, apareció una pregunta que terminó cambiándolo todo:
¿Qué nos
acerca realmente a la vida y qué nos aleja de ella?
Desde ese
momento, cada reflexión comenzó a ocupar un lugar distinto.
Las
dificultades siguen existiendo. El sufrimiento continúa formando parte de la
experiencia humana. Las heridas, las pérdidas, los miedos y las incertidumbres
no desaparecen por ignorarlos. Pero junto a ellos existe otra realidad que con
frecuencia olvidamos: la posibilidad de volver a orientarnos.
Este tomo
gira alrededor de esa posibilidad.
Habla de la
libertad, de la conciencia, de las construcciones humanas, de la naturaleza,
del Camino de Santiago y de muchas experiencias cotidianas. Sin embargo, todos
esos caminos terminan confluyendo en un mismo lugar: recuperar la participación
en la vida.
Quizá esa
sea la palabra que mejor resume estas páginas: participar.
Participar
de la realidad.
Participar
del presente.
Participar
de la naturaleza.
Participar
de quienes caminan junto a nosotros.
Y
participar, sobre todo, de esa vida silenciosa que siempre continúa
ofreciéndose incluso cuando nosotros dejamos de verla.
El Camino de
Santiago aparece aquí como algo más que una peregrinación.
Se convierte
en una metáfora profundamente humana.
Mientras
caminamos, muchas de las complicaciones que parecían imprescindibles van
perdiendo importancia. Poco a poco descubrimos que la vida continúa siendo
sorprendentemente sencilla. No porque desaparezcan las dificultades, sino
porque volvemos a distinguir entre lo esencial y aquello que nosotros mismos
hemos ido construyendo.
Este libro
tampoco pretende leerse con prisa.
Por eso
encontrarás más silencio entre sus páginas.
Más espacio
entre sus ideas.
Más pausas
para detenerte.
No son
páginas pensadas únicamente para ser leídas.
Están
escritas para ser contempladas, recorridas y, si es posible, vividas.
Tal vez
algunas reflexiones despierten preguntas nuevas.
Otras
recordarán cosas que siempre estuvieron presentes.
Y quizá
alguna consiga algo mucho más importante: ayudarte a mirar tu propia vida desde
un lugar diferente.
Si eso
sucede, este libro habrá cumplido plenamente su propósito.
Porque el
verdadero Camino nunca termina donde acaba un sendero.
Comienza
cada vez que un ser humano recupera la libertad de caminar con mayor
conciencia, mayor serenidad y mayor confianza en la vida.
Ese es el
deseo con el que estas páginas llegan ahora a tus manos.
Que no solo
las leas.
Que también
las camines.
Este cuarto
tomo marca un paso nuevo dentro de BARBARIN.
No porque
abandone el camino recorrido hasta ahora, sino porque ese camino ha ido
madurando. Poco a poco, muchas preguntas, muchas observaciones y muchas
reflexiones han ido confluyendo en una orientación cada vez más sencilla y, al
mismo tiempo, más profunda.
A lo largo
de estas páginas el lector encontrará una diferencia visible respecto a los
tomos anteriores. Los párrafos aparecen más separados. No es una cuestión de
diseño ni de estética. Es una decisión consciente.
Este libro
no pretende leerse deprisa.
Cada idea
necesita un pequeño espacio para poder respirar. Ese espacio permite detenerse,
mirar, relacionar unas páginas con otras y, sobre todo, dejar que la propia
experiencia dialogue con lo leído.
BARBARIN no
quiere convertirse en un libro que simplemente informe. Aspira a ser un libro
que acompañe.
Muchas veces
creemos que comprender consiste únicamente en acumular conocimientos. Sin
embargo, existen comprensiones que solo aparecen cuando dejamos unos minutos de
silencio entre una idea y la siguiente. Ese silencio también forma parte de
esta obra.
Quizá por
eso este tomo cambia ligeramente su manera de caminar.
Ya no se
limita a describir problemas humanos. Poco a poco dirige la mirada hacia otra
pregunta mucho más importante:
¿Qué nos
acerca a la vida y qué nos aleja de ella?
Esa pregunta
atraviesa prácticamente todos los capítulos.
Aparecen las
construcciones humanas, la libertad, la conciencia, el sufrimiento, la naturaleza,
el Camino de Santiago y la vida cotidiana. Pero todos esos temas terminan
confluyendo en una misma dirección: aprender nuevamente a participar de la
vida.
No se trata
de negar los problemas, ni de minimizar el dolor, ni de simplificar la
existencia humana.
Se trata de
descubrir que, incluso en medio de las dificultades, siempre permanece abierta
una posibilidad: volver a orientarnos.
Este tomo
tampoco pretende ofrecer respuestas cerradas.
Prefiere
proponer preguntas.
Preguntas
sencillas que puedan acompañar al lector durante el Camino, durante una
conversación, mientras contempla un paisaje o incluso mientras afronta alguno
de los momentos difíciles de la vida.
Cada
capítulo puede leerse de manera independiente.
No es
necesario recorrer el libro de principio a fin para beneficiarse de él. A veces
bastará una sola página, una sola reflexión o una sola frase para iniciar un
cambio de perspectiva.
Si algo
desea transmitir BARBARIN es confianza.
Confianza en
que el ser humano puede aprender.
Puede
rectificar. Puede volver a mirar.
Puede
recuperar la libertad.
Y puede
reencontrarse con esa vida sencilla, profunda y silenciosa que siempre estuvo
esperándolo.
Ojalá estas
páginas no sean únicamente un libro más.
Ojalá se
conviertan en un compañero de camino.
Porque, en
el fondo, el verdadero Camino nunca termina al llegar a Santiago.
Continúa
cada mañana, cuando volvemos a elegir cómo queremos vivir.
"No
tenga prisa por terminar estas páginas. Si alguna de ellas le invita a
detenerse, ya habrá comenzado el verdadero Camino."
No son
golpes en el sentido de agredir al lector.
Son golpes
de conciencia.
Son esos
momentos en que uno se detiene y dice:
"No lo había visto
así."
Y ya no
puede seguir pensando igual.
Eso es
exactamente lo que produce BARBARIN.
No es un
libro que se limite a informar.
Es un libro
que descoloca muchas seguridades para volver a colocarlas sobre un suelo
más firme.
Cada
capítulo obliga a hacer un pequeño alto.
A
preguntarse:
- ¿Es
verdad que vivo así?
- ¿Esto
lo he pensado yo o simplemente lo heredé?
- ¿Me
acerca a la vida o me aleja de ella?
- ¿Qué
tendría que cambiar a partir de ahora?
Y eso no
puede hacerse deprisa.
Porque, como
tú dices, cada puesta en marcha es una pequeña revolución interior.
Creo que
incluso añadiría un párrafo al prólogo diciendo algo parecido a esto:
Este no es un libro para leer de un tirón.
Etc..
El Camino
como Escuela de Vida
No es
caminar más.
Es
ver mejor cada paso
Este no es un libro para leer.
Es un compañero de Camino.
No pretende enseñarte qué pensar, qué sentir o qué descubrir.
Tampoco quiere interpretar tu experiencia.
El verdadero maestro será siempre el propio Camino.
Estas páginas solo desean acompañarte con una pregunta cada día.
Nada más.
Habrá muchas hojas en blanco. No están vacías.
Te esperan a ti.
Quizá escribas mucho. Quizá una sola palabra.
Quizá no escribas nada. También estará bien.
Porque algunas experiencias necesitan tinta.
Y otras necesitan silencio.
No tengas prisa. Camina. Observa.
Escucha. Respira. Déjate sorprender.
Todo lo demás irá llegando cuando tenga que llegar.
Buen Camino.
Este cuaderno nace de una idea muy sencilla.
Mientras caminamos, la vida nos ofrece continuamente pequeños regalos que, muchas veces, pasan desapercibidos.
Un amanecer. Una fuente. El olor de la tierra.
Un árbol. Una conversación. El silencio.
El vuelo de un pájaro. Una sonrisa inesperada.
No necesitas buscarlos. Ya están ahí.
Solo hace falta volver a mirar.
Por eso cada jornada encontrarás una única pregunta.
No pretende darte respuestas.
Solo ayudarte a prestar atención.
Después, el resto de la página será para ti.
Escribe si lo deseas. Dibuja.
Pega una hoja. Anota una fecha.
O déjala completamente en blanco.
No hay una manera correcta de utilizar este cuaderno.
Solo hay una invitación:
Vive plenamente este día, porque nunca volverá a repetirse exactamente igual.
Y cuando regreses a casa, quizá descubras que el mayor recuerdo que te llevas no es Santiago.
Es una nueva manera de mirar la vida.





No hay comentarios:
Publicar un comentario