Escala de Ubicación
y Riesgo Vital
Cómo estás ahora mismo
Este no es un test psicológico.
No es un diagnóstico.
No es una explicación de quién eres.
Esta Escala no busca definirte ni decirte qué hacer.
Solo hace algo más sencillo y más útil:
te sitúa en el momento presente.
Como un termómetro.
Como saber en qué vagón del tren estás viajando.
Como mirarte sin juicio ni dramatismo.
No mira quién eres.
Mira cómo estás ahora mismo.
Porque cuando uno sabe dónde está,
deja de forzarse sin darse cuenta,
ajusta mejor el paso
y empieza a cuidarse con más criterio.
La Escala no promete soluciones ni cambios espectaculares.
No empuja, no asusta, no sentencia.
Ofrece algo más humilde y más real:
orientación para no ir contra la vida.
Puede usarse de forma simple o profunda.
En un momento puntual o de manera cotidiana.
No exige conocimientos previos,
solo honestidad con el estado presente.
No hace falta estar mal para usarla.
No hace falta tocar fondo.
Basta con querer vivir con un poco más de cuidado.
Porque mejorar no siempre es subir.
A veces es simplemente
dejar de empeorar.
Antes de empezar
Este texto no
nace de una idea, sino de una necesidad.
No de
entender la vida,
sino de no ir contra ella sin darse cuenta.
A muchas
personas les ocurre lo mismo:
siguen viviendo,
cumpliendo,
respondiendo,
pero algo empieza a costar más
y no saben muy bien por qué.
No siempre
hay dolor.
No siempre hay enfermedad.
A veces solo hay un cansancio que no se va,
una pérdida de margen,
una sensación de estar sosteniendo la vida
con más esfuerzo del necesario.
Para eso
existe esta Escala.
No para
explicar.
No para juzgar.
No para diagnosticar.
Sino para
situarse.
Como quien
mira un termómetro.
Como quien reconoce en qué vagón del tren viaja.
Como quien se detiene un momento
antes de seguir caminando.
Esta Escala
no mira quién eres.
Mira cómo estás ahora mismo.
Y eso,
aunque parezca poco,
suele ser suficiente para empezar a cuidarse mejor.
No hace
falta estar mal para usarla.
No hace falta tocar fondo.
Basta con querer vivir sin forzarse innecesariamente.
Si al leer
encuentras algo que te resulta obvio,
no lo descartes.
A veces lo obvio es justo lo que estábamos pasando por alto.
Y si en
algún punto decides parar,
también está bien.
Esta Escala no pide llegar a ningún sitio.
Solo pide honestidad con el momento presente.
Nada más.
Cómo usar la Escala en la vida diaria
La Escala no
se usa una vez.
No se usa para definirse.
No se usa para explicarse.
Se usa:
cuando algo
pesa
cuando algo
no cuadra
cuando
aparece la duda de si seguir forzando
En esos
momentos basta con volver a una sola pregunta:
¿Cómo estoy
ahora mismo?
La respuesta
no necesita palabras elaboradas.
El cuerpo suele saberla antes que la mente.
Con eso es
suficiente para situarse.
Y cuando uno está situado,
suele saber qué conviene hacer…
o dejar de hacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario