Publicaciones BIENESTAR

viernes, 30 de enero de 2026

Primero vivir Primero estar vivo Luego, si hay suelo, mirar el pasado



 Primero vivir

Primero estar vivo

Luego, si hay suelo, mirar el pasado

 

Una nueva posición ante el sufrimiento humano


Hay momentos en los que el sufrimiento no se resuelve pensando más,

ni recordando mejor,
ni excavando más hondo.

Hay momentos en los que lo primero que se pierde
no es el sentido,
sino el presente.

Este libro parte de una posición simple y exigente:
no se puede ayudar a nadie si antes no se ha vuelto a la vida.

Aquí no se propone una nueva técnica,
sino un orden distinto.

Primero, estar vivo.
Primero, recuperar suelo, ritmo y presencia.
Solo después —si hay sostén— mirar el pasado sin quedar atrapado en él.

Una reflexión nacida del diálogo y de la experiencia directa,
pensada para terapeutas, acompañantes
y para cualquiera que atraviese momentos de desesperación.

Porque mientras hay presente,
hay posibilidad.

Y mientras vivimos,
el horizonte sigue abierto.

 

Una nueva posición ante el sufrimiento

1. Cómo surge este librito

Este librito no nació como un proyecto, ni como una teoría, ni como una nueva técnica terapéutica.
Surgió hablando.

Sin proponérnoslo, en una conversación abierta, apareció una evidencia que fue tomando forma con naturalidad:
cuando una persona sufre profundamente, lo primero que se pierde no es el sentido, sino el presente.

Y sin presente vivo, ninguna ayuda —por bien intencionada que sea— puede sostenerse.


2. No una terapia, sino una posición

Lo que aquí se propone no es una terapia más.
No compite con ninguna, no invalida otras, no pretende sustituir nada.

Es una posición.

Una posición clara y simple ante el sufrimiento humano:

Sin presente vivo no hay terapia legítima.

Todo lo demás —la historia, el pasado, las causas, los traumas, las explicaciones—
solo puede abordarse después, cuando la persona vuelve a estar viva en el instante.


3. El error de orden que genera más dolor

Muchas veces, con la mejor intención, se lleva a las personas a revivir su pasado cuando todavía no tienen suelo en el presente.
Se profundiza cuando aún no hay vida suficiente para sostener esa profundidad.

El resultado no es curación, sino fijación.
No es alivio, sino repetición.

Este librito nace de una convicción sencilla:

Primero vivir.
Primero estar vivo.
Luego, si hace falta, mirar el pasado.


4. El presente como única medicina posible

Aquí el presente no se entiende como una consigna, ni como una idea espiritual, ni como una técnica de atención.

El presente es entendido como hecho vital:

  • respiración
  • cuerpo
  • ritmo
  • contacto
  • intercambio real

El presente no explica, pero sana.
No resuelve todo, pero devuelve posibilidad.

Y eso, en situaciones de desesperación, ya es mucho.


5. El papel del acompañante

Desde esta posición, quien acompaña —terapeuta, médico, cuidador, familiar— no es quien sabe más, sino quien está más vivo en el encuentro.

La presencia no es un añadido a la técnica.
Es el terreno de juego donde cualquier técnica puede o no funcionar.

El acompañante no obliga, no arrastra al pasado, no excava sin suelo.
Sostiene el ahora, y desde ahí invita.


6. Un librito de primeros auxilios vitales

Este texto puede leerse como lo que es:

  • un librito de primeros auxilios
  • una ética mínima del acompañar
  • una advertencia contra el daño innecesario
  • un recordatorio de algo muy simple

A pesar de todo, vivimos.

Mientras eso sea cierto, hay camino.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario