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lunes, 9 de febrero de 2026

Habitad el cuerpo El cuerpo como eje

 

Habitad el cuerpo

El cuerpo como eje



PRÓLOGO

(antes de empezar)

Este libro no nace de una idea.
Nace de una evidencia.

Vivimos como si el cuerpo fuera un añadido,
un soporte,
algo que “tenemos”.

Y no.

El cuerpo es el lugar donde la vida ocurre.
Todo lo que pensamos, sentimos, buscamos o creemos
pasa por él
o no pasa.

No se trata de cuidarlo por estética,
ni por rendimiento,
ni por miedo.

Se trata de reconocerlo
como la única posibilidad de vivir esta vida.

Este texto no pretende convencerte.
Solo recordar algo
que tu cuerpo ya sabe.

Si al leerlo algo se ordena,
respira mejor,
o simplemente descansa,
eso es suficiente.


Vivimos como si el cuerpo fuera un añadido.
Como si pensar bastara.
Como si la vida ocurriera en otro lugar.

Este libro recuerda algo sencillo y olvidado:
todo lo humano pasa por el cuerpo o no pasa.

No es un texto de teoría.
No es un manual.
No es una promesa de bienestar.

Es un recordatorio.
Un retorno a lo básico.
Una invitación a habitar el cuerpo como eje
desde el que la vida puede volver a ordenarse.

Aquí no se habla de estética ni de rendimiento,
sino de presencia, cuidado y orientación.

Porque sin cuerpo no hay experiencia,
sin eje no hay camino,
y sin reconciliación con lo que somos
la vida se dispersa.

Este libro no pretende convencerte.
Solo acompañarte a volver
al único lugar donde todo empieza.


ÍNDICE DEL LIBRITO-PUENTE

0. Aviso al lector

Esto no es teoría.
Es un recordatorio de lo que sostiene todo lo demás.
Si esto falta, nada funciona del todo.

Es lo básico.
Lo que hace posible todo lo demás.

Si esto se pierde de vista,
la vida se desordena.


1. La única realidad que posibilita las demás

Los tres elementos básicos:

  • Vida
  • Cuerpo
  • Relación / Recepción

Sin ellos no hay pensamiento, ni sentido, ni espiritualidad.

No son ideas.
Son condiciones.

Todo lo demás aparece después.

Sin ellos,
no hay pensamiento,
no hay sentido,
no hay experiencia humana posible.

Algo clave: no estoy “explicando”, estoy poniendo suelo.
El lector no tiene que estar de acuerdo; tiene que reconocerse.


2. Habitar el cuerpo como destino temporal

No “tener” un cuerpo.
No “usar” un cuerpo.
 Vivir en él como única posibilidad de existencia humana.

Habitarlo
como única posibilidad
de existencia humana.

No somos una mente que tiene un cuerpo.

Somos un cuerpo vivo
en el que la vida ocurre
durante un tiempo.

Ese tiempo es nuestro destino.


3. El cuerpo no es lo bajo del humano

Es el campo donde todo se realiza.
La razón, la conciencia, el sentido y lo espiritual pasan por él o no pasan.

Nada humano ocurre fuera del cuerpo.

La razón, la conciencia, el sentido y lo espiritual
no están por encima de él:
se realizan en él.

Comentario importante:
Este capítulo recoloca una jerarquía histórica sin discutirla.
Eso es muy potente.

Si el lector resiste aquí,
no es porque el texto falle,
sino porque toca un punto sensible.


4. El cuerpo como gran ordenador vivo

No máquina muerta.
Ordenador orgánico que:

  • recibe
  • procesa
  • regula
  • orienta

Y que se conecta con la vida, el entorno, el “todo”.

En conexión constante
con la vida,
con el entorno,
con el todo.

El cuerpo no calcula:
responde.

Recibe señales,
las integra,
las regula
y orienta la acción.

Así se mantiene en relación
con la vida
y con el mundo.


5. Pensar no es el centro

Existo, luego pienso.
La razón es una función adquirida, valiosa, pero no soberana.

La razón es una función adquirida.
Valiosa,
pero no soberana.

No pensamos para existir.
Pensamos porque existimos.

La razón amplía,
pero no gobierna la vida.

Comentario importante:
Este punto no rebaja la razón, la sitúa.
Eso lo hace fuerte y difícil de rebatir sin entrar en caricaturas.


6. La falsa autosuficiencia

El error de creerse separado de:

  • el cuerpo
  • el ritmo
  • el entorno
  • la vida que sostiene
  •  

y rompe la orientación.

 

La razón se pierde cuando olvida el suelo que la hace posible.

Nadie es autosuficiente.

La razón falla
cuando se olvida de lo que la sostiene.


7. El crecimiento no se acaba

Gestación larga.
Infancia larga.
Adolescencia larga.

¿Y luego “ya está”?
No.

 Mientras hay cuerpo vivo, hay posibilidad de seguir adquiriendo.

Nada en el cuerpo humano se hace rápido.

Si todo tarda años en formarse,
¿por qué el crecimiento habría de detenerse?

Mientras hay cuerpo vivo,
hay proceso.


8. El declive no es pérdida de sentido

La fuerza física baja.
El sentido puede crecer.

Confundir potencia con valor
es perder recursos que siguen disponibles.

 

No todo lo que disminuye empobrece.

Cuando baja la fuerza,
puede afinarse el sentido.

Perder eso de vista
es empobrecer dos veces.


9. Cuando el cuerpo dice “por ahí no”

Síntomas como lenguaje.
El cuerpo avisa, corrige, grita si no se le escucha.

La patología aparece
como fractura de la unidad.

El cuerpo no se equivoca.

Cuando algo no encaja, avisa.
Si se insiste, corrige.
Si se ignora, detiene.

La enfermedad no es castigo:
es pérdida de unidad.

Comentario importante:
Este punto recoloca la idea de síntoma sin negar medicina ni tratamiento.
Eso le da profundidad y respeto.


10. El retorno: volver al eje

No por ideas.
No por explicaciones.

 Por cuidado básico,
presencia
y reconciliación
con el cuerpo.

habitando el cuerpo otra vez

No se vuelve pensando más.


11. Reconciliarse con el cuerpo

No estética.
No obsesión.

 Gratitud y cuidado
por ser el único medio para vivir esta vida.

No se trata de culto al cuerpo.

Se trata de reconocerlo
como el lugar donde la vida ocurre
y cuidarlo en consecuencia.


12. Lo que se cierra enferma

Lo que no circula se atraganta.
La vida pide cauce.

No desparramarse mata tanto como el exceso.

No desparramarse
mata tanto
como el exceso.

La vida necesita pasar.

Cuando se la retiene, se enferma.
Cuando se la fuerza, también.

La salud está en el cauce.


13. La verdad a la que todo conduce

El cuerpo es el eje posible.

Separarse de él
es perderse.

Volver a él
es reunificarse.

Todo camino acaba aquí:
en el cuerpo vivido.

Fuera de él, dispersión.
En él, unidad.


14. Cierre

Cuando una verdad es real,
da igual por dónde se llegue:
siempre es la misma.

La verdad no se impone.

Se reconoce,
vengas por donde vengas.


Un libro que no convence:
 recuerda.

Etc




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