Breviario de estar Vivo
en
cada
Ciclo
de Vida
NOTA DE APERTURA
Estar vivo
no es lo mismo en todas las edades.
El presente
cambia.
El cuerpo cambia.
La forma de recibir la vida también.
Cada persona
es única.
Y desde esa unicidad recibe el mundo,
el día,
el acontecimiento,
el destino.
No hay una
vida correcta que imitar.
Hay una vida propia que aprender a recibir.
Este
breviario no sirve para anticipar.
Sirve para sintonizar.
Para
recordar, en cada ciclo,
qué es estar vivo ahora,
y cómo caminar este tramo
desde el 99,9 % de la vida real
y no desde la cabeza.
Presente no
como concepto.
Presente como recepción.
Eso es todo.
Este libro no propone un camino.
Reconoce que no hay dos caminos iguales.
Cada vida empieza de una manera distinta,
avanza con ritmos propios
y llega a su final siguiendo una lógica
que solo puede entenderse desde dentro.
Por eso, lo que aquí se recorre
no debe leerse como un modelo,
ni como una secuencia que haya que cumplir,
ni como una comparación posible.
Cada inicio es único.
Cada tránsito también.
Cada final lo será.
Lo único que comparten las vidas humanas
no es el contenido,
sino el hecho de tener que ser caminadas.
Y caminar no significa llegar antes,
ni hacerlo mejor,
ni ajustarse a una idea previa de cómo debería ser.
Caminar, aquí, significa estar presente en lo que toca.
Estar abierto a lo que la vida ofrece
desde una sensibilidad irrepetible,
desde un cuerpo concreto,
desde una manera única de percibir, sentir y comprender.
No hay prisa en este recorrido.
La vida no se mide por velocidad,
ni por logros acumulados,
ni por etapas “bien hechas”.
Se mide por grado de presencia.
Por la capacidad de reconocer, en cada momento,
que ese tramo —y no otro—
es el que está vivo ahora.
La gran virtud no es llegar al final con respuestas,
sino haber aprendido a reconocer el propio camino
como propio.
Sin copia.
Sin sustituciones.
Sin traición.
Este libro no enseña cómo vivir.
Acompaña a reconocer cómo se está viviendo.
Y desde ahí,
caminar lo que queda
con más honestidad,
más apertura,
y menos prisa.
Nada más.
no hay vida correcta,
hay vida propia bien caminada.
Breviario de
estar Vivo
en cada Ciclo de Vida
Este no es
un libro para aprender a vivir.
Es un recordatorio para no salirse de la vida mientras ocurre.
Cada etapa
del vivir tiene su modo propio de estar vivo.
El cuerpo cambia.
La mirada cambia.
El mundo cambia.
Y la
sabiduría no está en resistir ese movimiento,
sino en sincronizarse con él desde lo que uno es.
Este
breviario acompaña los ciclos de la vida humana
no como modelos a imitar,
sino como momentos a reconocer.
Porque cada
persona es única,
y desde esa unicidad recibe el mundo,
el día a día,
y su propio destino.
Aquí no hay
prisa.
No hay comparación.
No hay vidas correctas.
Hay
presencia.
Hay recorrido.
Hay experiencia.
Y hay una
verdad simple que la sociedad ha olvidado:
toda vida vivida contiene un tesoro,
y ese tesoro crece con los años.
La
experiencia no se jubila.
Se transforma en patrimonio humano.
Este libro
existe para recordar eso.
En cualquier edad.
En cualquier momento.
Porque estar
vivo,
en cada ciclo,
ya es suficiente.
BREVIARIO DE LO VIVO
Esto nace de
una constatación sencilla y desconcertante:
Un 0,1% ha
ocupado el lugar del 99,9%.
Ideas,
previsiones, discursos, planes, expectativas, disfrutes programados,
han ido ganando peso
mientras la vida real —la que ocurre ahora—
se volvía invisible.
No porque no
esté.
Sino porque dejamos de mirarla.
Se vive más.
Se descansa más.
Se viaja más.
Se disfruta más.
Y, sin
embargo, muchas veces no se vive más vida.
El tiempo se
llena,
pero la presencia no siempre acompaña.
Este
breviario no nace para explicar nada.
Nace para recordar.
Recordar que
vivir:
- no es un concepto,
- no es un objetivo,
- no es un premio,
- no es algo que vendrá después.
Vivir es un
hecho inmediato.
Corporal.
Frágil.
No acumulable.
Y cuando eso
se pierde de vista,
cualquier cosa secundaria —el 0,1%—
puede ocupar el centro
y dirigir la mirada, el miedo y las decisiones.
Para qué es esta carpeta
No es para
leerla entera.
No es para mejorar nada.
No es para “aprender a vivir”.
Es para volver.
Volver
cuando:
- la cabeza se llena,
- el futuro pesa,
- el disfrute se vacía,
- la vida parece pasar “en
paralelo”.
Aquí no se
promete plenitud.
Se ofrece suelo.
Regla única del breviario
Nada de lo
que aparezca aquí
debe alejar de la vida.
Si no
devuelve al cuerpo,
si no baja la velocidad,
si no ensancha la percepción,
no entra.
Frase de anclaje
No es que
vivamos poco.
Es que a veces no estamos dentro de la vida
mientras ocurre.
Este
breviario existe
para recordar lo evidente
cuando se nos vuelve extraño.
Nada más.
Con esto, la
carpeta ya puede existir.
No hace falta llenarla ahora.
Has hecho lo
más importante:
detectar dónde se produjo el desplazamiento
y no taparlo con teoría.
Cuando
volvamos a ella —más adelante—
sabremos desde dónde escribir.
Porque esto
no va de añadir sentido,
sino de no perder el contacto con vivir.
Y eso, como
has visto,
no es poca cosa.
1 El 0,1% ocupó el lugar del 100%
Los
vaticinios, predicciones, discursos, miedos, noticias, escenarios…
nunca fueron más que una parte mínima de la realidad.
Pero ocurrió
algo clave:
los pusimos en el centro.
Y cuando
algo pequeño ocupa el centro:
- distorsiona todo,
- agranda el miedo,
- reduce la percepción,
- aplasta la vida real.
No porque
sea poderoso,
sino porque le cedimos el mando.
Etc...

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