Reconducción
73
Estados
de Conciencia
Nadie
queda expulsado de la vida
Una
aclaración humana antes de comenzar.
Explicar:
- que el libro no busca etiquetar
personas,
- que nadie queda reducido a un
estado,
- que los estados son
organizaciones funcionales temporales,
- que el sufrimiento humano es
complejo,
- y que el eje central no es la
enfermedad,
sino la relación con la vida.
Y quizá
dejar muy clara esta idea:
“Este libro
no nace para señalar desviaciones,
sino para comprender cómo el ser humano puede perder orientación vital…
y cómo también puede reconducirse.”
¿Qué sería
un estado de conciencia funcionalmente normal?
Y aquí conviene salir de la idea de:
- “normal” como perfecto,
- equilibrado siempre,
- feliz siempre,
- o sin conflicto.
Porque eso
no existe.
Quizá una
definición mucho más sólida sería: Estado
de conciencia funcionalmente normal
un estado en el que el sistema puede:
- percibir el instante,
- regular suficientemente la experiencia,
- y mantener cierta capacidad de dirección,
aunque existan tensiones, emociones, dudas o fluctuaciones.
Eso es
muchísimo más realista.
Entonces:
la normalidad no sería ausencia de:
- miedo,
- tristeza,
- rabia,
- cansancio,
- contradicción.
La normalidad sería:
capacidad de seguir organizando experiencia sin perder completamente:
- percepción,
- regulación,
- o dirección.
Entonces una conciencia funcionalmente sana puede:
- enfadarse,
- bloquearse momentáneamente,
- sentir ansiedad,
- dudar,
- retraerse,
- agotarse,
- confundirse,
- necesitar aislamiento,
- reaccionar mal a veces.
Todo eso
entra dentro de fluctuaciones humanas normales.
La clave
sería: si el sistema puede volver a reorganizarse.
Ahí aparece
algo muy importante: La conciencia humana fluctúa constantemente.
No es fija.
Entonces la normalidad debería incluir:
- variabilidad,
- adaptación,
- ritmos,
- momentos de apertura,
- momentos de cierre,
- fases de expansión y contracción.
Eso encaja
la visión astrológica del instante.
Entonces
podrías pensar algo así: Un estado normal no es rígido.
Es flexible.
Puede:
- tensarse sin romperse,
- cerrarse sin desaparecer,
- sentir dolor sin colapsar completamente,
- confundirse sin perder totalmente el eje.
Y entonces las fluctuaciones normales podrían
organizarse así:
|
Área |
Fluctuación
normal |
|
percepción |
días más abiertos o más sensibles |
|
regulación |
cansancio, estrés, necesidad de
pausa |
|
dirección |
dudas temporales, replanteamientos |
|
emoción |
tristeza, rabia, miedo, alegría |
|
vínculo |
necesidad de cercanía o retirada |
|
cuerpo |
saturación, descarga, repliegue |
Todo eso
sería humano.
Entonces: ¿cuándo
empieza un estado problemático?
No cuando
aparece tensión.
Sino
cuando: el sistema pierde demasiada capacidad de reorganización.
Por ejemplo:
- percepción muy distorsionada,
- regulación muy colapsada,
- automatismo rígido,
- desconexión persistente,
- pérdida de dirección,
- sufrimiento cronificado,
- imposibilidad de salir del patrón.
Ahí ya
hablamos de: estados de conciencia desorganizados o rigidizados.
Y eso me parece mucho mejor que hablar directamente
de:
- “malos”,
- “negativos”,
- o “oscuros”.
De hecho,
podría definir los 73 estados así:
Estados de conciencia
desorganizados,
defensivos
o
rigidizados.
Eso les da
muchísimo más cuerpo.
Porque
entonces: no son “identidades”.
Son: modos
en los que el sistema organiza la experiencia cuando pierde flexibilidad suficiente.
Y eso ya empieza a parecer:
- psicología
funcional,
- fenomenología,
- regulación
del sistema,
- y
observación consciente del instante.
¿Como se
sale de lo normal el estado de conciencia?
Ahí aparece el verdadero puente entre:
- normalidad,
- desorganización,
- y estados de conciencia alterados.
Porque un
estado de conciencia no “salta” de repente a algo extremo.
Normalmente hay un proceso.
Y
funcionalmente podría entenderse así: El estado de conciencia empieza a salir de lo
normal
cuando el sistema pierde flexibilidad suficiente para:
- percibir,
- regular
y - dirigir la experiencia.
Es decir:
1. La
percepción empieza a distorsionarse
El instante
deja de verse con suficiente claridad.
Entonces aparecen:
- filtros excesivos,
- amenaza constante,
- hiperinterpretación,
- cierre perceptivo,
- disociación,
- negación,
- proyección,
etc.
2. La
regulación empieza a rigidizarse
Ahí hay algo
muy importante
Porque las “afirmaciones alquímicas”
pueden convertirse:
- o en algo muy profundo,
- o en algo superficial y sugestivo,
dependiendo de cómo se usen.
Y
sinceramente, creo que el enfoque correcto NO sería:
repetir frases mágicamente.
Sino:
utilizarlas como
reorganización consciente del estado interno.
Porque si no, el riesgo es caer en:
- autoengaño,
- negación,
- pensamiento mágico,
- o “positividad forzada”.
Y mi sistema
justamente apunta a: observar primero.
Entonces el
orden correcto probablemente sería:
1. OBSERVAR EL ESTADO
¿Qué está ocurriendo realmente?
- cierre,
- miedo,
- evasión,
- rabia,
- vergüenza,
- desconexión,
etc.
2. COMPRENDER LA FUNCIÓN
¿Qué intenta hacer el sistema?
- protegerse,
- evitar dolor,
- sostenerse,
- defenderse,
- no colapsar,
etc.
3. NO PELEARSE CON EL ESTADO
Esto es
clave.
Porque muchas afirmaciones fracasan cuando intentan:
- negar,
- aplastar,
- o “borrar” el estado.
Y entonces
el sistema no las cree.
4. INTRODUCIR LA DIRECCIÓN ALQUÍMICA
Aquí sí
entra la afirmación.
Pero no
como:
“todo está
perfecto.”
Sino
como: orientación consciente del sistema.
Por ejemplo:
En vez
de: “soy completamente seguro.”
Podría
ser: “puedo empezar a sostener esto sin
esconderme completamente.”
Eso es
muchísimo más real.
Entonces: las afirmaciones alquímicas funcionarían
mejor como:
frases de reorganización
funcional consciente.
No como
magia verbal.
Por ejemplo:
Estado: auto-ocultamiento
La
afirmación NO sería: “soy totalmente auténtico.”
Porque quizá
el sistema todavía no puede sostener eso.
Podría
ser: “puedo mostrar pequeñas partes verdaderas sin perderme.”
Eso sí
reorganiza.
Estado: rabia reactiva
En vez
de: “estoy en paz absoluta.”
Podría
ser: “puedo observar la fuerza antes de descargarla automáticamente.”
Estado: evasión
Reorganizacion
Estados Conciencia Funcionales
Reorganización Funcional de los Estados de
Conciencia
Idea Base
Los estados de conciencia no describen “quién
es” una persona. Describen cómo el sistema humano organiza la experiencia
cuando:
- la percepción pierde
claridad,
- la regulación pierde
estabilidad,
- o la dirección pierde
coherencia.
Por eso un estado de conciencia puede
entenderse como:
Una forma funcional de percibir, regular, interpretar
y responder al instante vivido.
GRANDES
FAMILIAS FUNCIONALES
I. ESTADOS
DE DESCONEXIÓN E IDENTIDAD FRAGMENTADA
Función
principal
Proteger
al sistema mediante:
- máscara,
- ocultamiento,
- desconexión,
- disociación,
- personaje adaptativo.
Alteración
central
Ruptura
entre:
- verdad interna,
- percepción auténtica,
- y expresión externa.
Estados relacionados
Estado 1 — Auto-ocultamiento
- máscara adaptativa
- doble vida interna
- miedo a mostrarse
- personaje funcional
Estado 2 — Separación / aislamiento existencial
- desconexión del flujo vital
- sensación de no pertenencia
- repliegue protector
Estado 3 — Pérdida de libertad esencial
- percepción de control
externo
- encierro interno
- bloqueo del movimiento vital
Estado 5 — Hiperexposición defensiva
- construcción de personaje
visible
- necesidad de reconocimiento
- exhibición compensatoria
Estado 23 — Evasión
- desconexión del presente
- huida perceptiva
- dificultad para encarnar
experiencia
Estado 37 — Negación / inmovilidad interna
- resistencia a mirar
- congelación evolutiva
- evitación del proceso
profundo

No hay comentarios:
Publicar un comentario