6. La Luna
- Ritmo Proceso Regulación
·
· La Luna no explica lo que sientes.
· La Luna regula la vida.
· No es emoción en sí, ni reacción, ni estado de ánimo.
· Es proceso.
·
Es la forma en que lo que entra en la vida se transforma, se asimila, se integra
o se queda sin resolver.
· Todo lo que se vive pasa por la Luna.
· No importa si se entiende o no, si se acepta o no.
· Se procesa o no se procesa.
· Cuando la Luna funciona, se nota: hay ritmo hay capacidad de asimilar hay continuidad
· Las cosas no quedan abiertas indefinidamente.
· Lo vivido encuentra su lugar.
· Cuando la Luna no regula, también se nota: lo que entra se acumula no se digiere no se cierra Se repite.
· No porque tenga que repetirse, sino porque no se ha procesado.
· La Luna no decide. No orienta. No inicia.
· Hace algo igual de esencial: permite que la vida no se rompa por exceso.
· Regula el paso entre un momento y otro.
· Sin esa regulación, todo se vuelve demasiado.
· Demasiado rápido, demasiado intenso, demasiado continuo. Y la vida se agota.
· Por eso la Luna no es secundaria. Es imprescindible.
· Sin ella, la vida no puede sostenerse en el tiempo.
· Puede empezar, puede moverse, pero no puede mantenerse.
· La Luna introduce pausa, ritmo, digestión.
· No para frenar la vida, sino para que pueda continuar.
· Cuando falla, no hay descanso real. No hay cierre. No hay transición. Y entonces la vida se atasca.
· Volver a la Luna no es sentir más, ni entender mejor lo que se siente.
· Es algo más básico: permitir que lo vivido encuentre su forma y su final.
· Para que algo nuevo pueda empezar.
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