Evolución del Punto de la CONCIENCIA por la CASA 2
Casa
2.
Perfecto. Ahora ya no hablamos del despertar.
Si la Casa I decía: Estoy.
La Casa II
pregunta inmediatamente: ¿Cómo permanece viva esa presencia?
Ahí es donde
la Madre Tierra introduce el segundo gran aprendizaje.
El
Punto de Conciencia aprende a sostener la Vida
Después del
despertar llega una necesidad inevitable.
La Vida necesita mantenerse. La
conciencia ya sabe que existe. Ahora
comienza a descubrir que existir implica cuidar aquello que permite seguir
viviendo.
La Madre
Tierra no empieza enseñando riqueza. Empieza
enseñando sustento.
El aire. El agua.
El alimento. El refugio. El calor.
El descanso. El cuerpo. Todo
aquello que hace posible continuar el camino.
Antes de cualquier posesión aparece una
realidad mucho más sencilla:
la Vida necesita ser sostenida.
La Tierra
lleva millones de años realizando esa enseñanza.
Cada ser
aprende, según su naturaleza, a buscar lo necesario para vivir. No lo superfluo. Lo necesario.
El Punto de
Conciencia descubre entonces una segunda verdad.
No basta con
haber nacido. Hay que aprender a
conservar la Vida. No desde el miedo. Sino desde la colaboración con las leyes
naturales.
Respirar
cuando el cuerpo necesita respirar. Comer
cuando necesita alimento. Descansar
cuando llega el cansancio. Protegerse
cuando aparece el peligro.
La
conciencia comienza a comprender que no vive aislada. Todo aquello que la sostiene procede de
una realidad mucho mayor.
El agua no
la produce ella. La Tierra no la crea
ella. El Sol no depende de ella. Todo le ha sido ofrecido antes de que
pudiera comprenderlo.
Entonces
aparece un sentimiento nuevo: la gratitud.
No como
obligación moral. Sino como
reconocimiento. Reconocimiento de
que la Vida ya estaba trabajando mucho antes de que el ser humano comenzara a
pensar sobre ella.
En esta Casa
la conciencia aprende también otra lección.
Puede acumular muchas cosas. Pero ninguna acumulación sustituye
aquello que verdaderamente sostiene la Vida.
El alimento
no es el dinero. El dinero puede
facilitar alimento. El alimento
sostiene el cuerpo. El cuerpo
permite el despliegue de la conciencia.
Cuando olvidamos este orden comenzamos a confundir los medios con los
fines.
La Madre Tierra devuelve continuamente la
misma enseñanza.
Primero la Vida. Después todo lo demás.
Pregunta fundamental de la Casa II
¿Qué
aprende aquí el Punto de Conciencia?
Aprende a sostener la Vida que ha recibido.
No aprende
todavía a poseer. Aprende a
conservar. No aprende todavía a
enriquecerse. Aprende a
reconocer aquello sin lo cual no podría continuar su camino.
La enseñanza de la Madre Tierra
La Tierra parece decir silenciosamente:
"Todo ser necesita ser sostenido antes
de poder desarrollarse."
El árbol
necesita raíces. El ave necesita
alimento. El niño necesita cuidado.
El ser
humano necesita reconocer aquello que verdaderamente mantiene viva su
existencia.
Cuando
comprende este orden, la abundancia deja de medirse únicamente por lo que posee
y comienza a medirse por la calidad de su relación con aquello que sostiene la
Vida.
Frase
síntesis de la Casa II
"Me sostengo."
No desde la
acumulación. Sino desde el
reconocimiento de todo aquello que hace posible seguir viviendo.
Carlos, aquí
aparece algo muy hermoso que conecta con muchas conversaciones nuestras sobre
el Camino de Santiago. Tú repetías una idea una y otra vez:
"En el camino descubres que con muy poco
puedes vivir."
Creo que ésa
es exactamente la esencia de esta Casa.
La Casa II
no habla primero de riqueza. Habla de
descubrir qué es
verdaderamente imprescindible.
Y ésa puede
ser una de las primeras grandes lecciones que la Madre Tierra ofrece al Punto
de Conciencia.